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¿PUEDE PEDIRSE LA NULIDAD DEL MATRIMONIO LUEGO DE DECRETADO EL DIVORCIO?. DESCARGA EN AUDIO TEXTO IMPLICA QUE LO PUEDE ESCUCHAR AL TEMA POR INTERNET O DESCARGAR ESTE CONTENIDO EN AUDIO EN SU PC.

Por el doctor Juan Carlos Muse Generch

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Divorcio y nulidad.

¿Cuál es el plazo para deducir estas nulidades?

¿Desde cuando corre entonces el plazo para deducir la nulidad en la nulidad relativa?

 

El caso de la nulidad absoluta.

En el caso de nulidad relativa.

Los derechos del inocente o de "buena fe". Alimentos. Diferencia con el divorcio.

 

Decretada el divorcio y luego la nulidad del divorcio y del matrimonio, los efectos son claros en cuanto a alimentos y hogar conyugal.  

 

Apellido en caso de divorcio y en caso de nulidad.

 

El caso de terceros que pueden pedir la nulidad.

 

Circunstancias mas habituales.

 

La privación de la razón.

 

Error en las circunstancias personales del otro contrayente.

 

El caso de impotencia contra la cuestión del débito conyugal.

 

Prescripción de la acción de nulidad.

 

Daños y perjuicios entre cónyuges y entre personas de matrimonio anulado.

 

¿Pueden los representantes actuales del incapaz solicitar la anulación del divorcio y matrimonio?

 

Los terceros perjudicados por el divorcio.

 

La distribución de los bienes tras la declaración de nulidad.

 

Vocación hereditaria y división de bienes.

 

Vocación Hereditaria. Fallo.

 

Conclusión. Los ex esposos que se sometieron a un juicio de divorcio, pueden pedir la nulidad del matrimonio.

 

 

Divorcio y nulidad.

Como hemos visto, al tratar el tema de las nulidades, las mismas pueden ser absolutas o relativas, las absolutas son las de imposible confirmación, vale decir, que si no se alegan y se deduce la acción judicial correspondiente, la nulidad queda salvada, las absolutas son las que tienen relación con los siguientes puntos:

Art. 219:   “Es de nulidad absoluta el matrimonio celebrado con  alguno de los impedimentos  establecidos  en los incisos 1, 2, 3, 4, 6  y  7  del  artículo  166.   La  nulidad  puede ser  demandada  por  cualquiera de los cónyuges y por los que hubieren  podido oponerse a  la celebración del matrimonio.” Mientras que el 1047 señala por su lado: La nulidad absoluta puede y debe ser declarada por  el juez, aun  sin petición de parte, cuando aparece manifiesta en el  acto.  Puede alegarse  por  todos  los que tengan interés en hacerlo,  excepto el que ha ejecutado el acto,  sabiendo  o  debiendo saber el  vicio  que  lo invalidaba.  Puede también pedirse su declaración  por  el ministerio  público,  en  el  interés de la moral o de la ley.  La  nulidad absoluta no es susceptible de confirmación.

 

El art. 166 del Código Civil señala que son  Son impedimentos para contraer el matrimonio:

1. La consanguinidad entre ascendientes y descendientes sin limitación;

2. La consanguinidad entre hermanos o medio hermanos;

3. El vinculo derivado de la adopción plena, en los mismos casos de los incisos 1, 2 y 4. El derivado de la adopción simple, entre adoptante y adoptado, adoptante y descendiente o cónyuge del adoptado, adoptado y cónyuge del adoptante, hijos adoptivos de una misma persona, entre si y adoptado e hijo del adoptante. Los impedimentos derivados de la adopción simple subsistirán mientras esta no sea anulada o revocada;

Las nulidades relativas son o serían las siguientes y están establecidas en el art. 220 del Código Civil:

 

220 señala que: “Es de nulidad relativa:  1. Cuando fuere celebrado con el impedimento establecido en el  inciso 5 del artículo 166. La nulidad puede ser demandada por el cónyuge incapaz y por los que en su representación podrían haberse  opuesto a la celebración del matrimonio. No podrá demandarse la nulidad después de que el cónyuge o los cónyuges hubieren llegado a la edad legal si hubiesen continuado la cohabitación, o, cualquiera fuese la edad, cuando la esposa hubiere concebido;  2. Cuando fuere celebrado con el impedimento establecido en el inciso 8 del artículo 166. La nulidad podrá ser demandada por los que podrían haberse opuesto a la celebración del matrimonio, el mismo incapaz podrá demandar la nulidad cuando recobrase la razón si no continuare la cohabitación, y el otro cónyuge si hubiere ignorado la carencia de razón al tiempo de la celebración del matrimonio y no hubiere hecho vida marital después de conocida la incapacidad;  3. En caso de impotencia de uno de los cónyuges, o de ambos, que impida absolutamente las relaciones sexuales entre ellos. La acción corresponde al cónyuge que alega la impotencia del otro, o la común de ambos;  4. Cuando el matrimonio fuere celebrado adoleciendo el  consentimiento de alguno de los vicios a que se refiere el artículo”  

 

Aunque este tema ya lo tratamos en http://www.consejosdederecho.com.ar/72.htm, aquí vamos a tratar de hacer un breve resumen, en lo que a nulidades matrimoniales se refiere.

 

Estas nulidades relativas, son, como he adelantado, las susceptibles de ser confirmadas, no invocando el vicio del matrimonio. Por su entidad son mas leves que las absolutas.

 

El Inciso 5 del art. 166: señala que es de nulidad relativa el matrimonio anterior mientras subsista.

El inciso 8 del art. 166: señala que es de nulidad relativa: 8. La privación permanente o transitoria de la razón, por cualquier causa que fuere;

Al respecto refiere el art. 220 de la ley 23.515:

Artículo 220. – Es de nulidad relativa:

1. Cuando fuere celebrado con el impedimento establecido en el inciso 5 del artículo 166. La nulidad puede ser demandada por el cónyuge incapaz y por los que en su representación podrían haberse opuesto a la celebración del matrimonio. No podrá demandarse la nulidad después que el cónyuge o los cónyuges hubieren llegado a la edad legal si hubiesen continuado la cohabitación, o, cualquiera fuese la edad, cuando la esposa hubiere concebido;

2. Cuando fuere celebrado con el impedimento establecido en el inciso 8 del artículo 166. La nulidad podrá ser demandada por los que podrían haberse opuesto a la celebración del matrimonio. El mismo incapaz podrá demandar la nulidad cuando recobrarse la razón si no continuare la cohabitación, y el otro cónyuge si hubiere ignorado la carencia de razón al tiempo de la celebración del matrimonio y no hubiere hecho vida marital después de conocida la incapacidad;

3. En caso de impotencia de uno de los cónyuges, o de ambos, que impida absolutamente las relaciones sexuales entre ellos. La acción corresponde al cónyuge que alega la impotencia del otro, o la común de ambos:

4. Cuando el matrimonio fuere celebrado adoleciendo el consentimiento de alguno de los vicios a que se refiere el artículo 175. La nulidad sólo podrá ser demandada por el cónyuge que haya sufrido el vicio de error, dolo o violencia, si hubiese cesado la cohabitación dentro de los treinta días de haber conocido el error o de haber sido suprimida la violencia.

¿Cuál es el plazo para deducir estas nulidades?

Como se ha señalado el tema de las nulidades en http://www.consejosdederecho.com.ar/72.htm no existe plazo legal establecido. Por lo que he señalado en dicho lugar de esta página web

El Código Civil no tiene plazo de prescripción específico para las acciones de nulidad. Se sostiene que no es prescriptible la acción por nulidad absoluta, por cuanto afecta el orden público y las buenas costumbres. Con lo cual podríamos, en el supuesto de ser descendientes de alguien que viviera en el siglo XVI, tal vez, promover alguna acción de nulidad. No hay plazos de prescripción. Sólo de caducidad. Algunos autores sostienen que tambien es imprescriptible la acción de nulidad absoluta y la de nulidad relativa. Las X Jornadas de Derecho Civil ( Corrientes 1985 ) recomendaron que se vean a las acciones de nulidad matrimonial como imprescriptibles.

 

¿Desde cuando corre entonces el plazo para deducir la nulidad en la nulidad relativa?

 

Son distintos los supuestos. Pero, en términos generales, podemos decir, que la nulidad absoluta puede deducirse en todo momento, mientras que la relativa, desde el conocimiento del vicio y son confirmables si hubieran reanudado la cohabitación. Pero no hay un plazo de prescripción en sí. En materia de nulidades matrimoniales la ley 23.515 hace una disquicición relativa a quienes pueden pedir la nulidad, mientras trata la nulidad en sí misma. Me remito a lo tratado en ese sitio haciendo clic aquí, pero, podemos decir, que la ley se limita a la posibilidad de deducir la nulidad en vida de los esposos, en una prieta síntesis.

 

El caso de la nulidad absoluta.

 

En el supuesto de que la nulidad sea absoluta, ninguna duda cabe, que, el divorcio puede anularse conjuntamente con el matrimonio, pasando la persona, al estado civil de soltería.

 

En el caso de nulidad relativa.

 

Entiendo que, mediando una causal de nulidad, desconocida por el otro cónyuge, corresponde la misma solución, la anulación del divorcio y del matrimonio.

La ley 23.515 distingue aquñi entre cónyuge culpable ( de la nulidad ) e inocente de la misma. Llamados en la ley 23.515 de "buena fe" o de "mala fe". Como no hay nada escrito al respecto, me permito señalar, que el divorcio no puede ser entendido, como acto confirmatorio, pues la intención de quien promovió dicho proceso, es la culminación de una relación y no someterse a alimentos y/o dejar el hogar conyugal a favor del otro.

 

Los derechos del inocente o de "buena fe". Alimentos. Diferencia con el divorcio.

 

He señalado en el sitio web referenciado "Muchos creen que los efectos en la práctica son los mismos, de la misma envergadura, la problemática posterior es la misma. Nada más lejos de la realidad. No es equivalente ser culpable o inocente en un proceso por divorcio que la anulación por haber sido ser cónyuge de buena o de mala fe. El cónyuge culpable debe pasar alimentos al inocente ( y no a viceversa ). Al mismo tiempo el culpable no hereda al inocente, pero éste último sí al culpable. Se pasa del estado civil casado al de divorciado, que no es lo mismo que soltero, lo que equivaldría de decretarse la nulidad. El artículo 211 del Código Civil señala lo siguiente: “Dictada la sentencia de separación personal el cónyuge a quien se atribuyó la vivienda durante el juicio, o que continuó ocupando el inmueble que fue asiento del hogar conyugal, podrá solicitar que dicho inmueble no sea liquidado ni partido como consecuencia de la disolución de la sociedad conyugal si ello le causa grave perjuicio, y no dio causa a la separación personal, o si ésta se declara en los casos del artículo 203 y el inmueble estuviese ocupado por el cónyuge enfermo. En iguales circunstancias, si el inmueble fuese propio del otro cónyuge, el juez podrá establecer en favor de éste una renta por el uso del inmueble en atención a las posibilidades económicas de los cónyuges y al interés familiar, fijando el plazo de duración de la locación. El derecho acordado cesará en los casos del artículo 210. También podrá declararse la cesación anticipada de la locación o de la indivisión si desaparecen las circunstancias que le dieron lugar” Esto no se aplica al caso de la nulidad del matrimonio. En cuanto a alimentos entre ex cónyuges cuyo matrimonio ha sido anulado, sólo se le deben al de buena fe, y nada más que alimentos extraordinarios, que el Código llama “de toda necesidad”, o sea sólo los de urgencia. El régimen de alimentos para el cónyuge culpable del divorcio es sumamente gravoso: el art. 207 que señala que: “El cónyuge que hubiera dado causa a la separación personal en los casos del artículo 202, deberá contribuir a que el otro, si no dio también causa a la separación, mantenga el nivel económico del que gozaron durante su convivencia, teniendo en cuenta los recursos de ambos” Vale decir, que los efectos perduran aún con sentencia de divorcio. Por otro lado, a falta de acuerdo, los fija el juez, teniendo en cuenta: 1. La edad y estado de salud de los cónyuges;  2. La dedicación al cuidado y educación de los hijos del progenitor  a quien se otorgue la guardia de ellos;  3. La capacitación laboral y probabilidad de acceso a un empleo del alimentado;  4. La eventual pérdida de un derecho de pensión;  5. El patrimonio y las necesidades de cada uno de los cónyuges  después de disuelta la sociedad conyugal.  En la sentencia el juez fijará las bases para actualizar el monto alimentario".

 

Decretada el divorcio y luego la nulidad del divorcio y del matrimonio, los efectos son claros en cuanto a alimentos y hogar conyugal.  

 

Bajo el divorcio tenemos:

a) El inmueble asiento del hogar conyugal, en la atribución de la vivienda, que puede no ser liquidado, ni partido. Vale decir, dividido entre los cónyuges, siempre que le ocasione perjuicio y no haya dado causa a la separación personal.

b), Idéntica solución surge de la disposición del art. 203 a la que me he referido, del Código Civil, que señala: "Uno de los cónyuges puede pedir la separación personal en razón de alteraciones mentales graves de carácter permanente, alcoholismo o adicción a la droga del otro cónyuge, si tales afectaciones provocan transtornos de conducta que impiden la vida en común o la del cónyuge enfermo con los hijos".  En este caso, se sigue la solución anterior.

c) Si uno de los cónyuges es el culpable del divorcio, deberá el otro mantenerla en la misma condición económica.

c) Sin perjuicio de lo expuesto, si el inmueble fuese propio del otro cónyuge, el juez, puede establecer una renta por el uso del inmueble teniendo en cuenta las posibilidades económicas de los cónyuges y el interés familiar.

d) En cuanto a alimentos, en el caso del divorcio, se mantiene el nivel económico del que antes gozaban cohabitando fijándoselos de acuerdo a las pautas señaladas.

Bajo la nulidad, solamente tenemos:

Alimentos de "toda necesidad", o sea alimentos por razones extraordinarias siempre que el cónyuge que los reclama sea de buena fe, y, en cambio, en el divorcio, los alimentos extraordinarios se deben aún al cónyuge declarado culpable.

 

Apellido en caso de divorcio y en caso de nulidad.

 

En cuanto al apellido de la mujer, en caso de divorcio, será optativo, para ella, usar el del marido, sea ella inocente o culpable en la sentencia cuando fuere así conocida por el ejercicio de su industria, comercio o profesión y solicitare conservar o para sus actividades ( art. 9 de la ley 18.248 ).

En cambio para el matrimonio anulado rige el art. 11 de dicha ley  Decretada la nulidad del matrimonio, la mujer perder el apellido marital. Sin embargo, si lo pidiere, ser autorizada a usarlo, cuando tuviera hijos y fuese cónyuge de buena fe. Igual criterio regir  respecto de los matrimonios disueltos por aplicación del artículo 31 de la ley 14.394, respecto de la cónyuge inocente que no pidió la disolución del vínculo.”

En el caso de la nulidad, no tiene dicho derecho.

 

El caso de terceros que pueden pedir la nulidad.

 

No se encuentra óbice para que, el perjudicado, por un matrimonio nulo, no pueda ejercer la acción de nulidad aún decretado el divorcio.

 

Circunstancias mas habituales.

 

La privación de la razón.

 

He señalado en lo tocante a la nulidad "Por “privación de la razón” no necesariamente estamos hablando de un demente, o de un declarado tal, y/o sobre el que pesa una interdicción judicial. Basta que esté privado de la razón al momento de la celebración del matrimonio, mejor dicho, al dar su asentimiento. Ya sabemos que los que pudieron haberse opuesto a la celebración del matrimonio son los ascendientes, descendientes, hermanos, curador del demente interdicto, el Ministerio Público y los hermanos del interdicto. Pero el grado de interdicción habrá de depender de qué clase de perturbación mental existe, por lo que, la interdicción judicial, no necesariamente ocurre en la nulidad del acto. Así por ejemplo, un down, puede comprender que está contrayendo matrimonio, y no necesariamente por tener una interdicción judicial, y un curador que lo represente, va a existir una nulidad matrimonial. Pueden demandar a nulidad  el que estaba privado de la razón, por los intervinientes en el acto y por el cónyuge que ignoraba esa situación. Pero superada esta circunstancia, y aún con todos esos legitimados para pedir la nulidad, si quien estuvo privado de la razón al recobrarla, de alguna manera, se desprende de sus actos, que confirma el matrimonio, el mismo sigue con sus efectos. Y por ello se habla también en este caso, de nulidad relativa."

 

En cambio, en el matrimonio, si se entra a perder la razón, luego de celebrado, no se da en tal caso la nulidad.

 

Error en las circunstancias personales del otro contrayente.

 

Para superar el divorcio ya declarado, la nulidad debe ser, por este motivo, muy importante.

Así he expuesto: "Habrá que estar a las circunstancias peculiares de cada caso y a la prueba que objetivamente pueda rendirse de las aspiraciones del contrayente que busca la nulidad, en función de que, de haber conocido, ciertas cualidades personales, o su falta, no se hubiese dado en matrimonio. Hay errores de relevancia y de moda que requieren menor prueba: por ejemplo, el haberse enterado que era divorciado/a cuando se lo creía soltero/a, o, cosa que puede pasar y está pasando a la historia del matrimonio. O que no tenía  hijos y los tenía, en otra medida menor, si los hijos eran o no extramatrimoniales, o que era no era violento y pasó a ser tal ( es decir evidenció lo que siempre ha sido ), y la razonabilidad de la apreciación va a depender forzosamente de las circunstancias de cada caso en particular, por cuanto, ni el capricho de los contrayentes, ni el del juzgador. La razonabilidad debe ser mirada en función de circunstancias particulares, por ejemplo, cuestiones económicas que pusieron enfado en la relación no es lo mismo que el vivir enfadado por mal humor, y, aquí encontramos, un buen ejemplo de nulidad por error. Esta dependencia de las circunstancias del caso, va a originar que pidamos auxilio a la justicia en cuanto a la más elemental de las razones por las cuales alguien puede pedir la nulidad del matrimonio por error en esas cualidades personales: 1) Las razones de principios, 2) Las cuestiones relacionadas con el psiquismo, 3) Los errores en los que se incurren sólo mediante un dolo necesario para incurrir en error, con el concepto de dolo que tiene el Código Civil, en el art. 931 (Acción  dolosa  para conseguir la ejecución de un acto,  es toda aserción de lo que es  falso  o  disimulación  de  lo  verdadero,  cualquier artificio, astucia o maquinación que se emplee con ese fin…. Y agregamos: que haya conseguido el resultado perverso."

 

En consecuencia, a pesar de que la cuestión podría resolverse en un divorcio, nada impide, luego de dictada la sentencia de divorcio, solicitar la nulidad matrimonial.

 

El caso de impotencia contra la cuestión del débito conyugal.

 

Una cosa es la falta de débito conyugal, como cuestión que aparece luego de celebrado el matrimonio, y otra cuestión es la impotencia sexual, que es de mayor envergadura, no se refiere a una persona en particular, como en el caso, respecto de uno de los cónyuges. La impotencia es algo mayor. Por consiguiente puede anularse el divorcio, para el caso

 

Prescripción de la acción de nulidad.

 

Me remito, para esto, a lo mencionado, no es prescriptible ( clic aquí ).

 

Daños y perjuicios entre cónyuges y entre personas de matrimonio anulado.

 

Los daños y perjuicios entre personas de buena y de mala fé, como se da en denominar en los matrimonios nulos o anulables, no se encuentra restringido por la doctrina, como sí ocurre entre los cónyuges ( ver daños y perjuicios entre cónyuges ) clic aquí

 

¿Pueden los representantes actuales del incapaz solicitar la anulación del divorcio y matrimonio?

 

Los representantes legales de un incapaz, al momento de celebrarse el matrimonio, como a la época del divorcio, pueden pedir la anulación de matrimonio y divorcio. Sin embargo, puede plantearse un intervalo lúcido, en el que, tuvo conocimiento de su matrimonio, en cuyo caso, como la nulidad es relativa, el matrimonio ha quedado confirmado, por lo que ninguno de los cónyuges puede solicitar la nulidad ni antes ni luego de celebrado el matrimonio. Especialmente, si existe un cónyuge con discernimiento. En lo que sería la práctica, en tanto y en cuanto, el cónyuge del incapaz, es quien mas conoce cuál es la incapacidad de su consorte.

 

Los terceros perjudicados por el divorcio.

 

La sociedad conyugal puede tener deudores y acreedores. Los vínculos entre los esposos, especialmente de carácter patrimonial, pueden derivar en perjuicio para terceros. Al disolverse el matrimonio, dichos vínculos cesan, pero, puede, que, en su momento, hayan perjudicado los intereses de terceros. Sin embargo, los intereses de orden pecuniario, y tratándose el matrimonio de un contrato que es considerado sagrado por la doctrina, tratándose de una nulidad relativa, sería un supuesto excepcional, ya que, al dividirse los bienes, pueden hacer valer sus derechos. Sin embargo, puede ser posible que, esa división no convenga, y que uno de los esposos haya llevado al matrimonio mas bienes que el otro. Como en un matrimonio nulo, se reputa con las mismas pautas que una sociedad de hecho, el acreedor de uno de los cónyuges, podría pedir la anulación, en virtud de que el deudor, resulta solvente para su crédito y no así el otro.

 

La distribución de los bienes tras la declaración de nulidad.

 

No mediando matrimonio con efectos propios, la distribución de los bienes no se hará como con respecto a los gananciales tras la disolución de una sociedad conyugal al 50 %. En el caso, en esta disolución, y salvo acuerdos en contrario, se hará, en proporción a los bienes que cada uno de los esposos ha llevado al matrimonio anulado.

Es que si bien el Artículo 223 del Código Civil mantiene que "Si el matrimonio anulado fuese contraído de mala fe  por  ambos  cónyuges,    no  producirá  efecto  civil  alguno. 

 La nulidad tendrá los efectos siguientes:

 1.  La unión será reputada concubinato.

 2.  En relación a los bienes  se  procederá  como  en  el  caso de la disolución de una sociedad de hecho, si se probaren aportes  de  los cónyuges, quedando sin efecto alguno las convenciones  matrimoniales."  El art.221 señala "Si el matrimonio anulado hubiese sido contraído de buena fe por ambos cónyuges producirá, hasta el día en que se declare la nulidad, todos los efectos del matrimonio válido. No obstante, la nulidad tendrá los efectos siguientes:  1. En cuanto a los cónyuges, cesarán todos los derechos y obligaciones que produce el matrimonio, con la sola excepción de la obligación de prestarse alimentos de toda necesidad conforme al artículo 209;  2. En cuanto a los bienes será de aplicación a la sociedad conyugal lo dispuesto en el artículo 1.306 de este Código. Modificado por: Ley 23.515 Art.1 (Sustituído. (B.O. 12-06-87). )", y este artículo 1306 que señala que  "La sentencia de separación personal o de divorcio vincular produce la disolución de la sociedad conyugal, con efecto al día de la notificación de la demanda o de la presentación conjunta de los cónyuges, quedando a salvo los derechos de los terceros de buena fe. Los alimentos que pasó uno de los cónyuges al otro durante el trámite del juicio, se imputarán en la separación de bienes a la parte que corresponda al alimentado, a menos que el juez, fundado en motivos de equidad derivados de las circunstancias del caso, dispusiese hacerlos pesar sobre el alimentante. Producida la separación de hecho de los cónyuges, el que fuere culpable de ella no tiene derecho a participar en los bienes gananciales que con posterioridad a la separación aumentaron el patrimonio del no culpable". haría pensar que, existirían gananciales en un matrimonio anulado, ciertamente éste se aplica al llamado "putativo", que se da, sólo y tan sólo en los casos en los que ámbos cónyuges creyeron en el matrimonio válido.

 

Vocación hereditaria y división de bienes.

 

La jurisprudencia sostiene al respecto:

V. R. M. c/ P. C. E. y otros y D. P. L. A. y otro c/ P. C. E. y otros s/ petición de herencia - ordinario

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: H

Fecha: 12-jul-2010

Cita: MJ-JU-M-58662-AR | MJJ58662 | MJJ58662

"El matrimonio putativo desde el punto de vista de la contrayente de buena fe produce todos los efectos de uno válido hasta el día en que se dicta la sentencia de nulidad, y habiéndose producido en autos el deceso del causante con anterioridad a dicha sentencia, corresponde que la cónyuge putativa acceda a la sucesión de aquél en igualdad de condiciones con la cónyuge legítima."

Esto tanto a lo que atañe al régimen societario del matrimonio, cuanto a la vocación hereditaria que se rige por los parámetros normales del matrimonio.

En el resto de los casos, habiendo un cónyuge de mala fe, la solución que se sigue, para demandar bienes integrantes de lo que creyó ser una sociedad conyugal, tiene su solución por vía del art. 225 ley de matrimonio civil "El cónyuge de buena fe puede demandar, por indemnización de  daños y perjuicios al de mala fe y a los terceros que hubiesen provocado el error, incurrido en dolo o ejercido la violencia.", por lo que podría reclamar mas del % 50 de los gananciales, o menos, conforme sea su daño.

Por tanto, si bien la ley, no reputa sociedad concubinaria sino a los dos cónyuges de mala fe, también es cierto que nada agrega esa calificación, por cuanto los daños y perjuicios son otorgados con amplitud y puede, en consecuencia con esa acción judicial, disolverse la sociedad conyugal, por mas o por menos del % 50, igual a lo que sucede en el concubinato, con la sola diferencia, de que, el daño, en este caso, es mas evidente. Se podrá como en el concubinato, probar los aportes, y reclamarlos, con sus intereses, mas los otros perjuicios a que diere lugar. Me remito en este tema a sociedad concubinaria tratada en esta página ( clic aquí )

Vocación Hereditaria. Fallo.

La acción por nulidad del matrimonio no puede ser dedudida sino en vida de los esposos. Fallecido uno de ellos, termina el matrimonio, pero por fallecimiento. Hasta ese momento, y no antes, puede hacerse cuestión de la vocación hereditaria. Pero, si uno de los cónyuges, dedujo la accíón para nulidificar el matrimonio, está clara su voluntad y determinación que puede ser continuada por los herederos en su interés. El de buena fé hereda al de mala fe, pero no al revés. Siempre que esas cuestiones se hayan determinado antes, o sea, en vida de los esposos. Pero si inició por parte del de buena fé, la acción tendiente a nulidificar, los herederos e interesados pueden continuarla, ya que es la decisión tomada por el cónyuge de buena fe.

En claro ejemplo este fallo:

Partes: R., A. s/ sucesión

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: H

Fecha: 12-may-1998

Cita: MJ-JU-M-9057-AR | MJJ9057 | MJJ9057

 

4.- La idoneidad del llamamiento a la sucesión del bígamo es idéntica respecto de ambas uniones, pues la presunta ineficacia del segundo matrimonio no altera los efectos de esa unión hasta el momento en que la nulidad sea declarada. Ello porque, al momento de la apertura de la sucesión del bígamo la segunda esposa goza de la titularidad del aludido llamamiento hereditario, que no se alterará por la eventual declaración de invalidez del vínculo matrimonial.

5.- El matrimonio nulo pudo haber sido contraído con impedimento de ligamen pero no puede ser declarado tal, de oficio, sino a petición de personas determinadas, mediante una acción que no es perpetua, y declarada la nulidad, producirá efectos de matrimonio válido, hasta el día de al sentencia, mediante buena fe de los contrayentes. Quiere decir que valdrá como matrimonio si no lo atacan las personas a quienes la ley confiere acción; valdrá definitivamente, si fallece uno de los contrayentes, antes de iniciada la demanda de nulidad, o en el caso excepcional de bigamia cuando fallezcan ambos cónyuges del primer matrimonio y no quedaran ascendientes o descendientes; valdrá aún para el pasado, si declarada procedente la acción, uno de los cónyuges o los dos están amparados por la buena fe. Acto tal no puede ser considerado nunca como falto de valor o de fuerza para obligar a tener efecto, o que no tiene valor ni fuerza para obligar ni surtir efectos. Resulta así que habrá muchos casos de bigamia sin nulidad de matrimonio y sin calificación de la buena o mala fe.

6.- La prioridad del primer matrimonio no es suficiente para fundar un derecho excluyente, puesto que no se trata de derechos adquiridos, sino de derechos que nacen con el fallecimiento del bígamo, y para ese momento los dos vínculos son, en principio, válidos. Por ello, mientras no haya sentencia judicial que decrete la invalidez, el matrimonio debe reputarse válido, produciendo el respectivo título de estado efectos erga omnes, y por ende, vocación hereditaria de uno de los cónyuges en la sucesión del otro. Vale decir, entonces, que si pese a estar el matrimonio afectado por una causa de invalidez, ésta no ha sido declarada ni se ha iniciado el respectivo juicio de nulidad, la unión presuntamente viciada de nulidad producirá sus efectos normales y, en consecuencia, en caso de muerte de alguno de los cónyuges, el supérstite tendrá derechos hereditarios en la sucesión del esposo fallecido.

En cambio en el matrimonio y como señalé al tratar el tema de las nulidades matrimoniales "El cónyuge culpable debe pasar alimentos al inocente ( y no a viceversa ). Al mismo tiempo el culpable no hereda al inocente, pero éste último sí al culpable. Se pasa del estado civil casado al de divorciado, que no es lo mismo que soltero, lo que equivaldría de decretarse la nulidad.. El artículo 211 del Código Civil señala lo siguiente: “Dictada la sentencia de separación personal el cónyuge a quien se atribuyó la vivienda durante el juicio, o que continuó ocupando el inmueble que fue asiento del hogar conyugal, podrá solicitar que dicho inmueble no sea liquidado ni partido como consecuencia de la disolución de la sociedad conyugal si ello le causa grave perjuicio, y no dio causa a la separación personal, o si ésta se declara en los casos del artículo 203 y el inmueble estuviese ocupado por el cónyuge enfermo. En iguales circunstancias, si el inmueble fuese propio del otro cónyuge, el juez podrá establecer en favor de éste una renta por el uso del inmueble en atención a las posibilidades económicas de los cónyuges y al interés familiar, fijando el plazo de duración de la locación. El derecho acordado cesará en los casos del artículo 210. También podrá declararse la cesación anticipada de la locación o de la indivisión si desaparecen las circunstancias que le dieron lugar”

Conclusión. Los ex esposos que se sometieron a un juicio de divorcio, pueden pedir la nulidad del matrimonio.

Bien, quien puede mas, puede lo menos. Si la jurisprudencia de la C.S.J.N. ha declarado la inconstitucionalidad de la ley 2.393, por el deseo de los cónyuges a reanudar y reproyectar sus vidas, con mucha mas razón, para nulidificar el matrimonio al que apenas lograron conseguir un estado civil de divorciados, con todas las consecuencias que ello implica. Ello así, por cuanto, cuando las personas contraen matrimonio, voluntariamente se someten y quieren someterse al régimen legal de esa institución. Pero, cuando quieren derogarla, habitualmente buscan el divorcio, pero no con intenciones de someterse al régimen legal del estado de divorciado. No es esa su intención.

No existe otro razonamiento posible, desde que la ley, no exige la condición de esposos, ya que, al tratar la nulidad, pone en tela de juicio a la calidad de esposos. A lo que se refiere, es al tiempo en el que puede deducirse la acción de nulidad y quienes pueden promoverla. El sometimiento al divorcio, no debe ser tomado como un acto confirmatorio ante una nulidad relativa, ya que, la intencionalidad de quien dedujo la acción, es culminar el denominado contrato sagrado, que la doctrina, denomina matrimonio. Pero, entiendo, que no hay renuncia a derecho alguno, sino, por lo contrario, la búsqueda particular, de otra perspectiva de vida, tal como aconteció, y se argumentó en la primer declaración de inconstitucionalidad de la ley 2.393 ( clic aquí )

En sumario y como publicidad de los periódicos, transcribo las palabras de los ex cónyuges que lo lograron:

El abogado denunció la inconstitucionalidad del artículo 64 de la Ley 2393 de Matrimonio Civil que establecía la indisolubilidad del vínculo conyugal. "Era injusto, no podía retomar mi vida afectiva", dice Sejean en el departamento que comparte con Alicia en Coghlan. Recién en marzo del 87, dieron el sí. El tenía 48 años y 2 hijos de su anterior matrimonio. Ella, 33. Y entre los dos estaba Natalia, la hija de ambos, de 3 años. Hoy, a los 19, estudia Derecho, como mamá y papá. "Y se lleva genial con sus hermanos", apunta Alicia. Quince años después del caso que les dio sus 15 minutos de fama, el matrimonio sigue vivito y coleando. "Renovamos el contrato todos los días", dice la pareja. "Fue memorable. Logré vencer una ley que tenía 100 años. Es que la Argentina es el país del absurdo", comenta Sejean, quien después de ejercer como abogado se dedicó a la literatura. En el coqueto living, los recuerdos se mezclan y los relatos se pisan. Las anécdotas se suceden al tiempo que aparecen recortes de diarios y revistas. Los más curiosos: artículos publicados en Madrid, Tel Aviv y Filipinas y el fallo, de 100 carillas. También están las fotos de la luna de miel en Río de Janeiro... Pero no hay fotos del civil. "Justo ese día se nos rompió la cámara. La única foto que tenemos nos la mandó uno de los tantos periodistas que cubrieron el caso. Hasta la revista Times nos hizo una nota." Para los Sejean, pasar por el civil no les cambió la vida. "No usamos los anillos ni festejamos esa fecha sino la que corresponde al día que empezamos a salir. Pero sí sabemos que fue beneficioso para mucha gente. Había un millón y medio de personas en la misma situación. Los que estaban como nosotros se casaban vía México o Paraguay. ". Entre los inconvenientes por no estar casados ante la ley, la inscripción de Natalia en el Registro Civil fue el más tedioso. "Mi parto fue por cesárea y teníamos que anotarla los dos juntos, dentro de los 6 días. Así que me fui con los puntos y todo", dice Alicia. Tampoco podía comprar ropa para bebés en la Liga de Madres de Familia si no presentaba la libreta de matrimonio. "Típico de una sociedad pacata e hipócrita", sentencia. Fuente: http://edant.clarin.com/diario/2002/06/02/s-03902.htm

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