FORMAS ILÍCITAS DE DISOLVER UNA SOCIEDAD DE HECHO - PRUEBA DE LOS APORTES - CONTRADICCIONES JUDICIALES - LOS DAÑOS Y PERJUICIOS RESARCIBLES ENTRE LOS SOCIOS DE UNA SOCIEDAD DE HECHO. DESCARGA EN AUDIO TEXTO IMPLICA QUE LO PUEDE ESCUCHAR AL TEMA POR INTERNET O DESCARGAR ESTE CONTENIDO EN AUDIO EN SU PC.

Por el doctor Juan Carlos Muse Generch

 

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Introducción.

Prueba de los aportes.

Contradicciones jurisprudenciales. Los daños resarcibles entre socios de la sociedad de hecho. La rendición de cuentas entre socios de una sociedad de hecho.

La doctrina de los autores y la supuesta disvaliosa mirada del Derecho hacia las sociedades de hecho.

 

Acción contra terceros y entre socios.

 

En la ley 19.550 encontramos las verdaderas y únicas limitaciones. Responsabilidad de los socios y quienes contratan por la sociedad y ningún disfavor de la ley.

 

Relaciones de los acreedores sociales y de los particulares de los socios.

 

RESPONSABILIDADES DE LAS SOCIEDADES DE HECHO, IRREGULARES, RESPONSABILIDAD DE LOS SOCIOS, RESPONSABILIDAD DE LOS INTEGRANTES DE LAS SOCIEDADES, ASOCIACIONES Y FUNDACIONES - Y DE ELLAS MISMAS.

FORMAS ILICITAS DE DISOLVER UNA SOCIEDAD DE HECHO - PRUEBA DE LOS APORTES - CONTRADICCIONES JUDICIALES - LOS DAÑOS Y PERJUICIOS RESARCIBLES ENTRE LOS SOCIOS DE UNA SOCIEDAD DE HECHO.

Introducción.

 

Una sociedad de hecho, ya sea por no haber culminado el proceso de inscripción en la Inspección General de Justicia, o por ser simplemente no inscripta, tiene muchas variables. Lo que distingue la inscripción en la Inspección General de Justicia, es el de de una persona, la sociedad, distinta a la de los socios. Y ello le permite actuar como una persona física. A su vez, quien demanda a la sociedad de hecho, puede prevalerse de esa situación, acreditando que es tal.

Sin embargo, cada uno de los socios que componen la sociedad de hecho, pueden reclamar sus derechos hacia los terceros, que contrataron con la sociedad, a título individual. E incluso la ley de sociedades comerciales en el art. 23 tercer párrafo señala que "La sociedad ni los socios podrán invocar respecto de cualquier tercero ni entre sí, derechos o defensas nacidos del contrato social pero la sociedad podrá ejercer los derechos emergentes de los contratos celebrados".

"De hecho", no significa la abolición del Derecho, que les compete a cada uno de los socios y entre ellos, también pueden ejercitarse acciones judiciales. Y reclamarse lo que consideren justo.

Pero en este último tema, la jurisprudencia es vacía de contenido en cuanto a los procedimientos.

 

Prueba de los aportes.

 

Cada uno de los socios de la sociedad de hecho, deben probar al magistrado sus aportes, para que los mismos sean devueltos, ya que la sociedad de hecho, puede ser disuelta de esa manera y a pedido de cualquier socio, tal como sucede en el condominio con los alcances de cualquier sociedad, como la concubinaria, conforme hemos visto.

 

Contradicciones jurisprudenciales. Los daños resarcibles entre socios de la sociedad de hecho. La rendición de cuentas entre socios de una sociedad de hecho.

 

Sin embargo, las sociedades de hecho, suelen componerse de múltiples bienes, respecto de los cuales siempre hay condominio. Y cuanto hay condominio, hay partes ideales de la cosa de la que forma parte la sociedad, o de las cosas, sean estas muebles o inmuebles, fungibles o no fungibles, dinero, obligaciones de hacer, de no hacer, de dar, títulos valores. Todo eso puede ser parte de una sociedad de hecho. Y sobre el punto, cada socio tiene derecho a una parte indivisa de cada uno de los bienes de esa sociedad. No es óbice a ello, las obligaciones de dar, hacer, o no hacer, pues, ellas son mensurables en dinero, tal como sucede con la locación de obra, de servicios, y de cosa ( art. 1.198 y argumento y arg. 1628 del Código Civil. ), pues, todo es mensurable en dinero, todo es liquidable en tales términos, y sobre todo hay una parte indivisa societaria, tal como sucede en las sociedades regularmente constituidas. Se trata, pues, de una analogía entre el condominio de una cosa, y el condominio societario.

Generalmente ocurre, que, por vía de acción judicial, un socio, reclama lo que figura a su nombre en los Registros respectivos. Por ejemplo: una acción de una sociedad regularmente constituida, un dinero tenido en mano no es devuelto, por el tema de que la posesión hace presumir la propiedad. Y en lo relativo a todos los bienes registrables sin excepción.

Una sociedad, por mas que sea de hecho, no deja de ser tal. Y, por lo tanto, es reconocida por el Derecho, y hasta por la Constitución Nacional ( asociarse con fines lícitos ). Lo que la ley prohíbe es el reembolso de lo pagado en virtud de causa ilícita.

 

La doctrina de los autores y la supuesta disvaliosa mirada del Derecho hacia las sociedades de hecho.

 

Pero, la doctrina de los autores, sigue señalando que, la ley "mira con malos ojos" a las sociedades no constituidas regularmente.

Eso es un error. La ley no mira con malos ojos, ni con buenos ojos, solamente le da limitaciones. No más que ello.

Las personas solemos asociarnos a fines determinados. Una sociedad concubinaria, no deja por ello de ser una sociedad, o al decir de Aristóteles, el hombre es un ser social. Y en la sociedad concubinaria, todo se valora en dinero, cuando se disuelve, sea que se trate de cosas, de locación de cosas, de locación de servicios, o de obra, que sean aportadas. Todo se traduce en partes ideales, pero no de una cosa, de un todo, de una totalidad de derechos, o sea bienes, mensurables en dinero.

Ahora bien, con justicia, la prueba de los aportes a los fines de su devolución, es una limitación jurisprudencial que no surge de ninguna norma jurídica.

Es mas: si uno aporta su conocimiento, tiene derecho, al pago de los mismos, y si aporta un bien inmueble en locación, tiene derecho a los cánones locativos. Y si alguien actúa ilícitamente respecto de tales derechos ( me refiero a uno de los socios ), el otro tiene, y no está prohibida, la acción por daños y perjuicios contra el otro, toda vez que el daño ha sido causado, y hoy día, como dice el autor Mosset Iturraspe, se repara en el daño antes que en el acto antijurídico.

Sin embargo, con esa cuestión del "disfavor" con el que la doctrina define a la sociedad de hecho, la jurisprudencia es reticente a proceder a otorgar acciones que nada tienen que ver con las acciones judiciales que conciernen a los daños provocados por otros socios.

En este sentido, se reconoce la devolución de los aportes entre los socios, pero, poco más. Jurisprudencialmente se admite que uno de los socios, se pueda retirar de la sociedad de hecho, pero la ley 19.550 señala en su artículo 22 última parte que "Cualquiera de los socios de sociedad no constituida regularmente puede exigir la disolución. Esta se producirá a la fecha en que el socio notifique fehacientemente tal decisión a todos los consocios salvo que la mayoría de éstos resuelva regularizarla dentro del décimo día y, con cumplimiento de las formalidades correspondientes al tipo, se solicite su inscripción dentro de los sesenta (60) días, computándose ambos plazos desde la última notificación."

Una solución extrema y autoritaria, limitadora de la libertad individual, repugnante a la Constitución Nacional al no distinguir ésta entre sociedades regularmente constituidas o de hecho ( art. 14 de la Constitución Nacional ).

Pero por otro lado se ha señalado que

"La determinación de los accionados de privar a la sociedad del uso de un tractor -cuyo aporte había sido prometido-, alegando desavenencias o diferencias, sólo configura el presupuesto fáctico del nacimiento del derecho del actor para pedir la disolución de la sociedad de hecho o irregular, pero no autoriza a solicitar la indemnización de daños y perjuicios."

CC0000 TL 8540 RSD-16-58 S 13-10-1987 , Juez CASARINI (SD)

CARATULA: Font, Luis Alberto c/ Chiodi, Eduardo F. y otro s/ Daños y perjuicios MAG. VOTANTES: Casarini - Macaya - Suares

En este sentido no cabe entre socios, de la sociedad de hecho, ni la rendición de cuentas. El factor determinante sería que no existirían administraciones de bienes ajenos. ¿En qué quedamos entonces?. ¿Hay sociedad o no la hay?. Si los aportes son propios y son administrados por otro socio, es procedente la rendición de cuentas.

Ahora bien, el Derecho, concede la posibilidad de exigir la rendición de cuentas en la administración de los bienes de una sucesión mortis causa. Así el art. 3886 del Código Civil dispone "Los gastos a que dé lugar el inventario, la administración de los bienes hereditarios, o la seguridad de ellos, ordenados por el juez a la rendición de cuentas por parte del heredero, son a cargo de la herencia; y si el heredero los hubiese pagado con su dinero, será reembolsado con privilegio sobre todos los bienes de la sucesión.". Y hasta donde se sabe, solamente existe un condominio hereditario. Pero un condominio en fin. Ahora, si es algo mas que un condominio, algo dinámico, como una sociedad de hecho, entonces esa posibilidad no existe. Llama poderosamente la atención ese fallo y la doctrina concordante a la misma.

Especialmente si tenemos en cuenta que el condominio hereditario, suele ser dinámico, por lo menos, en los negocios que puede celebrar, y que normalmente realiza.

El tutor puede ser obligado a rendir cuentas de conformidad al art. 462, sin que ello conforme una sociedad, pero tiene la administraciòn de los bienes. En la sociedad de hecho, la tienen todos los socios. Lo mismo ocurre con los tutores y curadores - art. 1.808 Código Civil - al tener la administración de los bienes. Los incapaces en general, - art. 1898 - y, en definitiva, todos los que tienen la administración de bienes ajenos ( administradores de consorcios, esposo que continúa la administración de los bienes de la sociedad conyugal etc. ).

Ahora bien, si la sociedad de hecho, por ser administrada por todos los socios, no tiene la posibilidad de exigir rendición de cuentas. Pero, por lo común, un socio, administra los bienes del otro y es lo habitual.

No se advierte la necesidad de tener que sufrir un daño para exigir esta rendición, ni que para ello tenga lugar la extinción de la sociedad, pues, para el Derecho, conforme la confusa jurisprudencia, la sociedad de hecho, está compuesta por personas, pero, al no ser una persona distinta a la de sus miembros, se la toma, como mero conjunto de personas. Pero, al propio tiempo, reconoce su existencia, conforme al art. 23 de la ley 19.550 al decir:

"Los socios y quienes contrataron en nombre de la sociedad quedarán solidariamente obligados por las operaciones sociales, sin poder invocar el beneficio del artículo 56 ni las limitaciones que se funden en el contrato social.

 

Acción contra terceros y entre socios.

 

"La sociedad ni los socios podrán invocar respecto de cualquier tercero ni entre sí, derechos o defensas nacidos del contrato social pero la sociedad podrá ejercer los derechos emergentes de los contratos celebrados."

En consecuencia, habrá que demostrar la existencia de la sociedad y la administración por un socio, que será un tercero, según el punto de vista, de si la sociedad de hecho existe o no, en la ambivalencia jurídica.

Esta necesidad de "extinción", es equivalente a tener que sufrir el daño, para luego ejercitar la acción por daños y perjuicios, que ese fallo considera vedada.

Esta disposición choca con lo dispuesto por los arts. 1109, 1113, y 1078 del Código Civil, que, en suma, indican que, quien causa un daño, está obligado a su reparación.

La autora MATILDE ZAVALA DE GONZÁLEZ en su libro "Personas, casos y cosas en el Derecho de Daños" ( de editorial Hammurabi ) señaló respecto del daño lo que sigue a continuación.

VISIÓN DEL DAÑO RESARCIBLE MODERNAMENTE:

Esta autora, con acierto, señaló respecto a los análisis de los daños resarcibles en general::

"El rol tradicional asignado al daño subsiste, pero magnificado.

En efecto, el daño ya no es simplemente "uno de los actores principales" en la escena de la responsabilidad civil, sino "el protagonista". De la "coexistencia", más o menos nivelada, con otros elementos condicionantes, se ha avanzado hasta su "preeminencia" destacada, tanto en el" antes" (prevención del daño posible) como en el "después" (reparación del daño ocurrido).

Se ha descrito este fenómeno jurídico como que el daño es ahora el "centro de gravedad" del sistema, a raíz de haberse trasladado la preocupación desde la culpa hacia aquel.

En obras de algunos años atrás se indicaba como presupuestos básicos de la responsabilidad, además del daño causado, a la anti juridicidad y la culpabilidad. El reconocimiento de limitadas excepciones a estos elementos, ratificaba su valor como condiciones genéricas. . . •

Con posterioridad, se ha comprendido que el punto neuralálgico reside en el daño causado, y que los demás elementos solo eventualmente coadyuvan a apuntalar la responsabilidad.

La anti juridicidad y la culpabilidad son prescindibles. En efecto, se admite un ámbito cada vez mayor de responsabilidad por actos lícitos (por daños que pueden ser "justificados" en su producción, aunque "no es justo" dejarlos sin reparación), y los factores objetivos de atribución (riesgo, equidad, etcétera) tienen en la sociedad moderna una vitalidad que relega la culpa a ámbitos limitados.

El acento que existía en una "deuda del responsable" es colocado ahora en el "crédito" del damnificado.

No se trata de un juego de palabras. Aunque desde el punto de vista lógico formal no hay deuda sin crédito, ni responsable sin víctima, y a la inversa, axiológica mente es muy distinto centrar el interés en uno u otro aspecto. Si se atiende mas al responsable, preocuparan sobre todo las características de su obrar; si se mira preferentemente al damnificado, será relevante (y suficiente) el injusto perjuicio sufrido.

En otros términos, se ha desplazado la mira axiológica desde la injusticia del origen del daño hacia el daño mismo. Elio se expresa en frase ya clásica, de que no interesa tanto el daño injustamente causado como el injustamente sufrido

Es que el hecho perjudicial puede ser lícito o inculpable, pero en general no es equitativo que se mantenga en la victima, si ha sido ajena a la génesis del daño, la incidencia disvaliosa de este. La eventual justicia objetiva del acto no debe ir acompañada de la injusticia subjetiva consistente en no enmendar sus consecuencias lesivas: aquella justicia del hecho fuente no borra esta injusticia "concreta" de sus repercusiones.

Ser socio de una sociedad de hecho, no equivale a una condición subhumana, cuestión específicamente vedada por la Constitución Nacional al permitir asociarse con fines lícitos ( Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio; a saber: De trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender ).

No se advierte la necesidad de sufrir un daño para luego pedir la reparación del mismo al otro socio, ni texto legal alguno lo prohíbe.

Las limitaciones de la sociedad de hecho.

 

En la ley 19.550 encontramos las verdaderas y únicas limitaciones. Responsabilidad de los socios y quienes contratan por la sociedad y ningún disfavor de la ley.

 

ARTICULO 23. — Los socios y quienes contrataron en nombre de la sociedad quedarán solidariamente obligados por las operaciones sociales, sin poder invocar el beneficio del artículo 56 ni las limitaciones que se funden en el contrato social.

 

Acción contra terceros y entre socios.

 

La sociedad ni los socios podrán invocar respecto de cualquier tercero ni entre sí, derechos o defensas nacidos del contrato social pero la sociedad podrá ejercer los derechos emergentes de los contratos celebrados.

 

Representación de la sociedad.

 

ARTICULO 24. — En las relaciones con los terceros, cualquiera de los socios representa a la sociedad.

 

Prueba de la sociedad.

 

ARTICULO 25. — La existencia de la sociedad puede acreditarse por cualquier medio de prueba.

 

Relaciones de los acreedores sociales y de los particulares de los socios.

 

ARTICULO 26. — Las relaciones entre los acreedores sociales y los acreedores particulares de los socios, inclusive en caso de quiebra, se juzgarán como si se tratare de una sociedad regular, excepto respecto de los bienes cuyo dominio requiere registración.

Métodos ilícitos de disolver una sociedad de hecho.

Establecido que fue que una sociedad de hecho pueda disolverse, la metodología que debe emplearse es la demostración de los aportes. Sin embargo, los mismos, por tenencia, posesión o registración, suelen estar en mano de alguno de los socios, o de algunos, siendo bienes ajenos, o por lo menos, parcialmente ajenos.

En los ejemplos dados, al decir: "Sin embargo, las sociedades de hecho, suelen componerse de múltiples bienes, respecto de los cuales siempre hay condominio. Y cuanto hay condominio, hay partes ideales de la cosa de la que forma parte la sociedad, o de las cosas, sean estas muebles o inmuebles, fungibles o no fungibles, dinero, obligaciones de hacer, de no hacer, de dar, títulos valores. Todo eso puede ser parte de una sociedad de hecho. Y sobre el punto, cada socio tiene derecho a una parte indivisa de cada uno de los bienes de esa sociedad." bien puede darse la situación que acciones judiciales tendientes a ejercitar de modo propio ese condominio dinámico, ese condominio, que bien puede formarse de hecho, sean realizados bienes de la sociedad por parte de algunos de los socios, enajenados, partidos, como condominos por el sólo hecho de la registración. Lo que configura un abuso en el derecho ( art. 1071: El ejercicio regular de un derecho propio o el cumplimiento de una obligación legal no puede constituir como ilícito ningún acto ), por lo que, particiones parciales, promovidas por uno de los socios, en desconocimiento de la justicia, pueden originar, actos lesivos y daños.

Es cierto que el contrato social debe ser celebrado por escrito y por escritura pública conforme art. 1184 del Código Civil, pero sólo las regularmente constituidas de acuerdo sean sociedades comerciales o no. ( ley 19.836 para fundaciones, ley 20.321 para mutuales, para cooperativas, ley 20.337, etc. ), las que se inscriben en la Inspección General de Justicia, asimilándose el instrumento público de constitución a la mencionada escritural ).

. Para las restantes rige la siguiente jurisprudencia:

Es equivocado afirmar que la sociedad de hecho "no tiene contrato" o "no está instrumentada". Es que admitir esto sería entender que un simple "factum" asociativo al poseer un rudimentario contrato escrito donde las partes estipulan derechos y deberes sin apuntar a una figura típica, no sería sociedad de hecho ni tampoco irregular.

CC0203 LP, B 68235 RSD-245-89 S 28-11-1989 , Juez PEREYRA MUNOZ (SD)

CARATULA: Beccaceli,Rubén c/ Marcotullio, Italo y otro  s/ Liquidación de sociedad, rendición de cuentas y repetición de pago y beneficio MAG. VOTANTES: Pereyra Muñoz - Pera Ocampo.

Lo relativo a la ley 19.550 referente al método liquidatorio al decir: ARTÍCULO 26. — Las relaciones entre los acreedores sociales y los acreedores particulares de los socios, inclusive en caso de quiebra, se juzgarán como si se tratare de una sociedad regular, excepto respecto de los bienes cuyo dominio requiere registración. Sólo versa respecto de los acreedores de los socios y de los particulares de los mismos, no de los socios entre sí.

Ejemplos de actos ilícitos defraudatorios.

El promover la división de condominio de un inmueble, sólo por figurar en el Registro de la Propiedad como de propiedad de uno o más socios, el que por poseer elementos de valor, los enajena, los prenda, o de alguna manera realiza actos de administración en nombre propio, de terceros, o los enajena o los compromete o grava de alguna manera.

Todos estos actos son contrarios a los deberes de lealtad y buena fe establecidos en el art. 1198 del Código Civil y dan lugar a las acciones resarcitorias, como las de complemento, colación y reducción, conforme hemos analizado en otra oportunidad. 

 

 

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