EL CONTRATO DE CONCESIÓN MERCANTIL. - LA CUESTIÓN - ¿CONTRATO DE ADHESIÓN SIEMPRE? - LA OBLIGACIÓN DE INDEMNIZAR - TOPES INDEMNIZATORIOS. DESCARGA EN AUDIO TEXTO IMPLICA QUE LO PUEDE ESCUCHAR AL TEMA POR INTERNET O DESCARGAR ESTE CONTENIDO EN AUDIO EN SU PC.

 

Por el doctor Juan Carlos Muse Generch.

 

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Concepto de contrato de concesión mercantil.

 

Característica especial que amerita o meritúa la existencia de este contrato.

 

Definiciones.

 

El contrato de distribución.

 

El contrato de franquicia.

 

Notas distintivas establecidas por la doctrina.

 

Contratos de venta que celebra el concesionario a nombre propio.

 

Tecnología.

 

Jurisprudencialmente se ha dicho respecto de este tema.

 

El caso Rondinella.

 

Características del contrato. Contrato de adhesión.

 

 

Ley de defensa de la competencia que hace entender que es un contrato de adhesión, mientras entiendo que es siempre relativo a cada hecho en particular. ¿Es siempre un contrato de adhesión?.

 

Características señaladas por la doctrina.

 

Finalidades macroeconómicas del contrato.

 

Acciones directas contra la concesionaria de parte del consumidor.

 

Alcance de la responsabilidad frente a una acción judicial.

 

El reglamento.

 

Alcance de la responsabilidad frente a un concesionario de un fabricante residente en el extranjero o de domicilio desconocido.

 

Culminación de este contrato.

 

El preaviso y el abuso en el derecho. Mi remisión y la obligación de indemnizar.

 

 

 

 

 

 

Concepto de contrato de concesión mercantil.

 

Se trata de un contrato por medio del cual un comerciante se vale de otro, a fin de colocar sus productos en un mercado competitivo, ocultándose parcial o totalmente los detalles de elaboración tanto al concesionario como al público, debiendo el segundo adquirir, de alguna manera, esa mercaderías y venderlas a nombre propio, pero imponiéndole, el concedente, normas que establece en el proceso de comercialización y control de los productos vendidos.

 

Característica especial que amerita o meritúa la existencia de este contrato.

 

Los productos elaborados que son materia de esta especie de compraventa, o son de inventiva propia del concedente, o patentes de invención compradas, o secretos industriales en general, y casi desconocidas por el concesionario, quien no tiene al respecto un conocimiento completo de las formulaciones de fabricación. Es nota característica de este contrato, la falta de copiado, o la emulación completa del producto que el fabricante da en vender al concesionario hacen necesaria la existencia de este contrato, por los servicios post venta y la competitividad inventiva. De otra manera no se entiende el mecanismo normativo y de inspección del fabricante o concedente. Remito a un fallo y doctrina posteriormente.

 

Definiciones.

 

Existen numerosas definiciones en la doctrina y jurisprudencia, pero toda es concordante con la recién dada. Lo que habitualmente sucede en las definiciones es la caracterización que suele hacerse. Por ejemplo, que es un contrato atípico, onerosos, conmutativo, temas que no interesan ya.

 

Los contratos mas parecidos.

 

El contrato de distribución.

Si desea ver sus características haga clic en el siguiente botón pero, el mismo, al mismo, si bien, el adquirente, distribuidor, no se le imponen, acaso, no mas que mínimas reglas, que no es lo destacable del contrato, que suelen ni existir, en la concesión las reglas pueden ser diversas, y, a lo menos, cabe apreciarlo como una jerarquía que el productor de bienes o de servicios, le da a un distribuidor. Lo destaca delante del mercado, como un representante de mercado, sin estar unido a una figura de representación o mandato frente al concedente. En el contrato de distribución se toma en cuenta fundamentalmente la zona del mercado, no así en el de concesión. La acción del consumidor, ante defectos de fabricación, irá siempre contra el fabricante, salvo los vicios redhibitorios dolosos. Por lo que me complazco en hablar de vicios ocultos en distinción de los redhibitorios, desde que el distribuidor, como el concesionario, ante errores del fabricante, puede no poder conocerlos. Para ver el distingo necesario haga clic aquí, en el siguiente botón. , y considerar las cosas de otra manera, supone un contrato cuyas responsabilidades el distribuidor, menos que el concesionario, al no tener ni conocimiento, ni asistencia del fabricante, impondría graves responsabilidades que el distribuidor no puede soportar. Sí, en parte, el concesionario.

 

El contrato de franquicia.

 

Sin embargo, en este contrato, priman las obligaciones de hacer o no hacer relevantes por parte del franquiciante y no las de mera venta y servicios post venta y todos los relacionados con el mismo. Al margen, y por ejemplo, el franquiciado la mas de las veces, se obliga a elaborar, no así el concesionario. Además al franquiciado, representa al productor - jurídicamente -, por la licencia de marca y en esos términos le es enteramente reprochable lo que ocurra con los bienes y servicios dados por esa marca, y por imponerle normas de actuación y vigilancia, delante del consumidor, por lo que tiene una acción directa contra el productor, absolutamente directa.

 

Es que, delante del consumidor, debe distinguirse el Know How, que es una norma entre partes inoponible al consumidor, que la explotación de la marca delante de terceros consumidores. Si bien el concesionario usa la marca, no por lo mismo, carece de nombre propio que lo destaca como un comerciante distinto. El franquiciado conoce perfectamente, por otro lado, a diferencia de los contratos de concesión, la tecnología que se emplea, y, por ende, es responsable directo de todo defecto que presente la cosa con la que se brinda el producto o servicio.

 

Por otro lado, el franquiciado otorga al público y como consecuencia de lo dicho, como venta, una obligación de hacer y de dar a la par, prácticamente simétricas. Mientras que en el contrato de concesión, la obligación principal es la de dar ( venta ), o sea de cumplir con la tradición de la cosa.

 

Notas distintivas establecidas por la doctrina.

 

Sostienen que es innominado, pero los usos y costumbres mercantiles son los que le dan nombre.

Se dice que es un contrato de adhesión, por cuanto el fabricante impone las cláusulas a las que debe adherir o no el concesionario, sin poder discutirlas, pero esto no concuerda mucho con los hechos. Hay empresas concesionarias de renombre, que pueden imponer condiciones al productor de bienes o servicios o poder discutirlas.

Se aduce que la onerosidad proviene de un pacto con el concedente, lo cual no necesariamente es así. Y puede, y de hecho sucede, que el concesionario adquiere los productos para sí. Es cierto que existe dentro de este contrato la posibilidad de dar en consignación, pero no es una nota relevante, sino histórica y, además, accidental al contrato de concesión, que puede o no existir. Si habláramos de venta en consignación como nota principal, estaríamos en presencia de una representación jurídica, que no es propia de este contrato.

 

 

Contratos de venta que celebra el concesionario a nombre propio.

 

Es relativo, lo que vende, jurídicamente en lo que concierne al contrato de compraventa, sí lo hace a nombre propio, pero compra algo que, desde el punto de vista técnico, y muchas veces por secretos industriales, en lugar de responder por vicios ocultos o redhibitorios, no puede responder por la fabricación en sí misma. Pues, se trata de contratos, los de concesión, donde no se transfiere el conocimiento tecnológico completo para que el concesionario pueda hacer la totalidad de las reparaciones post venta, o, mejor dicho, las modificaciones en los términos de la fabricación. El contrato de concesión, hasta el momento, trata de productos de venta, de fabricación compleja, generalmente de secreto industrial inclusive. Por lo tanto, si bien el concesionario responde por los vicios ocultos o redhibitorios, a la par que el fabricante, como codeudor solidario, lo que concierne a la fabricación en sí misma y a los defectos que ella tenga, son de responsabilidad y resorte exclusivo del fabricante ( ver responsabilidad por productos elaborados haciendo clic en el siguiente botón . No deja, por ser compraventa, la que hace el concesionario con el consumidor final, un contrato de transferencia de tecnología, donde aquí los conocimientos del concesionario son limitados. No es dueño de un know how como en el contrato de franquicia. No se trata de un conocimiento pleno de elementos que aparecen como simples a la venta, se trata del mercado y la concesión servida al mismo, a los efectos de la competencia. Por ende, cualquier elemento que aparezca como simple, tiene, para lo habitual en los contratos de concesión, un secreto de fabricación, que no se limita al concesionario, sino a todos los consumidores.

 

Tecnología.

 

Precisamente Ghersi, por ejemplo, pone esta nota distintiva, al señalar

"El fabricante tiene a su alcance un instrumento más eficaz que los representantes para colocar su producción. La racionalización empresaria, especialmente en determinados ramos de actividad, requirió una delegación de funciones en comerciantes independientes pero sujetos a una estrategia común. A partir de allí, el productor se desentiende personalmente de la venta al público, concentrándose en el proceso estrictamente productivo, con una mayor rentabilidad. A su vez, el concesionario se inserta en el mercado al amparo de una marca o producto conocido, lo que limita su riesgo comercial.

Sin embargo, la aplicación del instituto se verifica principalmente en bienes o mercaderías de alto costo y tecnología, aun cuando pueda extenderse el concepto a determinados servicios, como, por ejemplo, los bares o restaurantes dentro de un establecimiento mayor. Pero es justo remarcar que la verdadera explicación del surgimiento de la figura se relaciona con la industria automotriz, a punto tal que es la concesión para la venta de automotores el paradigma actual de la figura que estudiamos" ( autor citado Contratos Civiles y Comerciales, página 84 número 423 segundo párrafo ).

 

 Jurisprudencialmente se ha dicho respecto de este tema.

 

El juez, basándose en las enseñanzas de la doctrina nacional y extranjera (Satanovsky, "derecho comercial", T. II, P. 259 y Vivante, "revista di Diritto Commerciale", 1921, P. 614), ha estudiado estas figuras nuevas que el comercio y la industria contemporánea han creado, especialmente con relación a las actividades propias de la fabricación, distribución y venta de los automotores destinados al transporte de personas -o carga en su caso- y que exceden los límites o más exactamente las definiciones propias de los contratos comerciales que podríamos llamar clásicos, regulados en las leyes y códigos de la ‚poca de sanción del nuestro y de su reforma de 1889 la industria en gran escala y la colocación de sus productos en  ámbitos territoriales que exceden los límites del lugar o ciudad donde la fabrica tiene su sede ha creado o dado nacimiento a los contratos de concesión, venta y distribución de aquellos que, en algunos supuestos, por tratarse de m quinas sujetas a desperfectos e integradas por piezas diversas y múltiples, ha hecho necesario y hasta diríamos imprescindible la industria anexa del repuesto y de su colocación, así como el servicio subsidiario de la revisación de motores, que a veces puede exigirse que se efectúe in situ, como en el caso de los automóviles o camiones descompuestos en los caminos, o en las casas o locales en donde ellos se hayan instalado (heladeras, televisores, etc.). Por efecto de este modo de actuar, el ‚éxito de una industria de este tipo depende en gran medida de la organización del servicio anexo de concesionarios o agentes que lejos del lugar de compra puedan subsanar los desperfectos y repara los artefactos mecánicos, pudiendo reemplazarse por nuevos si las piezas hubieran quedado deterioradas de modo definitivo. Este servicio es complementario de la venta y, repetimos, imprescindible (CNCiv., Sala F, Diciembre 19 1961). LL, 106-351.)

El caso Rondinella.

En dicho fallo se hizo lugar a la demanda por responsabilidad objetiva ante el consumidor frente a los defectos de fabricación por no probar su desconocimiento. No se hizo lugar a los factores subjetivos de responsabilidad, como lo son el dolo o culpa. Solamente, que, por el contrato de concesión, se insinuó una responsabilidad objetiva por el sólo hecho de ser concesionaria, y sin perjuicio de los derechos de reembolso contra el fabricante. El fallo, ante los problemas de fabricación sólo condenó a entregar una unidad cero kilómetro de iguales características que el automóvil fallado.

Es citado por Farina, en pág. 236 de su libro "Contratos Comerciales Modernos" y señala:

"RESPONSABILIDAD DE LA CONCESIONARIA VENDEDORA (CASO DE VENTA DE AUTOMOTORES). - En virtud de la relación contractual con el cliente, la concesionaria tiene frente al comprador el deber jurídico de realizar por su cuenta el acondicionamiento, esto es, efectuar todas las reparaciones conducentes a asegurar el buen funcionamiento de la cosa y de reemplazarla por otra en caso de ser necesario, además de instruir al adquirente en el uso correcto del bien. Esta garantía es conceptualmente diferente de la protección legal por vicios redhibitorios, y no está sujeta a la normativa más severa de estos últimos, sino a las condiciones convenidas y a lo que es de uso y práctica (arts. 218, inc. 6o, y 219, Cód. de Comercio).

Señala STIGLITZ, comentando el fallo "Rondinella"56, que nuestra doctrina sostiene unánimemente que la obligación tácita de garantía que pesa sobre el fabricante vendedor, con fundamento en el principio de la buena fe (art. 1198, Cód. Civil), también recae sobre el vendedor no fabricante (en el caso, el concesionario demandado). Según este autor, el concesionario sólo puede liberarse de responsabilidad en la medida en que se reúnan conjuntamente los siguientes requisitos: a) que el vicio sea de fabricación; b) que el vendedor no haya tenido, debido ni podido conocer el defecto, en razón de su arte o profesión; c) que le haya sido objetivamente imposible controlar la calidad del producto, y d) que, además, no haya asumido personalmente la garantía.

En el fallo que nos ocupa, el defecto fue de fabricación, por lo cual -en principio- el concesionario pretendió excusarse de responsabilidad, pero, al no concurrir los otros requisitos enumerados, la sentencia resultó condenatoria (además se encontraba vigente la garantía asumida por él como concesionario, lo que tornaba ineludible el régimen de responsabilidad contractual).

56 Citado por STIGLITZ, Responsabilidad contractual del vendedor por incumplimiento

del deber de seguridad, JA, 1989-III-606.

RESPONSABILIDAD DE PRODUCTORES Y PROVEEDORES 237

a) EL "MANUAL DEL CONGEDENTE AL CONCESIONARIO" COMO FUENTE DE DERECHOS DEL COMPRADOR. Para ilustrar mejor la orientación de nuestros tribunales sobre este tema, recurrimos al caso "Rondinella", en el cual se planteó que el actor había comprado a la concesionaria demandada un automóvil nuevo, fundando su demanda en cumplimiento defectuoso por graves fallas del vehículo; el fabricante fue citado como tercero. El juez de primera instancia hizo lugar a la demanda: condenó a la concesionaria vendedora en virtud del vínculo contractual con la actora. Respecto de la empresa fabricante del automóvil, dispuso que afectaba la sentencia en los términos del art. 96 del Cód. Proc. Civil y Com. de la Nación.

El tribunal de alzada responsabilizó objetivamente tanto a la concesionaria vendedora, por incumplimiento del deber contractual de seguridad, como al fabricante, con fundamento en el art. 1113 del Cód. Civil, que obliga a reparar por los daños derivados de las cosas de que se sirve. Vale decir, en ambos casos, con sustento en factores objetivos de atribución de responsabilidad de garantía y riesgo creado, respectivamente), que naturalmente brindan el mayor grado de protección a los derechos del consumidor.

Para determinar los alcances de la garantía debida al comprador, el tribunal, en el caso "Rondinella", acudió al manual suministrado por la fábrica concedente al concesionario, el cual expresaba: "La obligación del concesionario bajo esta garantía está limitada al reemplazo sin ningún cargo al comprador de las piezas que el concesionario reconozca están defectuosas y sean devueltas por este último".

El tribunal entendió que tal cláusula implicaba la obligación de sustituir la unidad defectuosa por otra que satisficiera el cumplimiento específico de la prestación, en la hipótesis más extrema de que las sustituciones o reparaciones parciales no bastaran para colmar la legítima expectativa del usuario o consumidor.

Dice el fallo: "Por lo dicho precedentemente se considera que tiene sustento fáctico y jurídico la decisión del a quo de condenar a la obligada por la garantía a sustituir el vehículo defectuoso por otro de iguales características, cero kilómetro al tiempo de cumplimiento de la condena; la solución está implícita en la garantía otorgada y fue pedida por los actores en el escrito inicial de demanda"57.

 

Características del contrato. Contrato de adhesión.

 

Se señala que es su característica:

 

a ) El ser un contrato de adhesión, es decir, una de las partes predispone las cláusulas del contrato, no pudiendo la otra, menos poderosa económicamente, el discutirlas, cosa que a mi entender, hoy día es relativa, dada la antigüedad y prestigio ganado por muchas empresas concesionarias y que tampoco es innominado aunque sí atípico, por no estar regulado legistativamente.

 

Señala Ghersi, en su obra citada sus caracteres y diferencias, disintiendo el suscripto con el carácter necesario de adhesión y el carácter de innominado.

Y disiento con el hecho de que sea necesariamente de adhesión, pues si bien Farina - en páginas 269 y siguientes, lo cierra desde el punto de vista de la ley de defensa de la competencia, hay muchos casos en los cuales no se da esta situación de predominancia en el mercado frente al concesionario con cita a PIGRETTI, en La nueva ley de defensa de la competencia, ED, 98-857.

 

Ley de defensa de la competencia que hace entender que es un contrato de adhesión, mientras entiendo que es siempre relativo a cada hecho en particular. ¿Es siempre un contrato de adhesión?.

 

Hoy es la ley 25.156, normativamente antes ley 22.269 y antecedentes legislativos semejantes, antes el art 41 de esa ley es semejante al actual artículo 1 de la ley 25.156 al decir: "Están prohibidos y serán sancionados de conformidad con las normas de la presente ley, los actos o conductas, de cualquier forma manifestados, relacionados con la producción e intercambio de bienes o servicios, que tengan por objeto o efecto limitar, restringir, falsear o distorsionar la competencia o el acceso al mercado o que constituyan abuso de una posición dominante en un mercado, de modo que pueda resultar perjuicio para el interés económico general.

Queda comprendida en este artículo, en tanto se den los supuestos del párrafo anterior, la obtención de ventajas competitivas significativas mediante la infracción declarada por acto administrativo o sentencia firme, de otras normas.

ARTICULO 2º — Las siguientes conductas, entre otras, en la medida que configuren las hipótesis del artículo 1º, constituyen prácticas restrictivas de la competencia:

a) Fijar, concertar o manipular en forma directa o indirecta el precio de venta, o compra de bienes o servicios al que se ofrecen o demanden en el mercado, así como intercambiar información con el mismo objeto o efecto;
b) Establecer obligaciones de producir, procesar, distribuir, comprar o comercializar sólo una cantidad restringida o limitada de bienes, o prestar un número, volumen o frecuencia restringido o limitado de servicios;
c) Repartir en forma horizontal zonas, mercados, clientes y fuentes de aprovisionamiento;
d) Concertar o coordinar posturas en las licitaciones o concursos;
e) Concertar la limitación o control del desarrollo técnico o las inversiones destinadas a la producción o comercialización de bienes y servicios;
f) Impedir, dificultar u obstaculizar a terceras personas la entrada o permanencia en un mercado o excluirlas de éste;
g) Fijar, imponer o practicar, directa o indirectamente, en acuerdo con competidores o individualmente, de cualquier forma precios y condiciones de compra o de venta de bienes, de prestación de servicios o de producción;
h) Regular mercados de bienes o servicios, mediante acuerdos para limitar o controlar la investigación y el desarrollo tecnológico, la producción de bienes o prestación de servicios, o para dificultar inversiones destinadas a la producción de bienes o servicios o su distribución;
i) Subordinar la venta de un bien a la adquisición de otro o a la utilización de un servicio, o subordinar la prestación de un servicio a la utilización de otro o a la adquisición de un bien;
j) Sujetar la compra o venta a la condición de no usar, adquirir, vender o abastecer bienes o servicios producidos, procesados, distribuidos o comercializados por un tercero;
k) Imponer condiciones discriminatorias para la adquisición o enajenación de bienes o servicios sin razones fundadas en los usos y costumbres comerciales;
l) Negarse injustificadamente a satisfacer pedidos concretos, para la compra o venta de bienes o servicios, efectuados en las condiciones vigentes en el mercado de que se trate;
ll) Suspender la provisión de un servicio monopólico dominante en el mercado a un prestatario de servicios públicos o de interés público;
m) Enajenar bienes o prestar servicios a precios inferiores a su costo, sin razones fundadas en los usos y costumbres comerciales con la finalidad de desplazar la competencia en el mercado o de producir daños en la imagen o en el patrimonio o en el valor de las marcas de sus proveedores de bienes o servicios.

 

Como el mentado artículo primero señala como conductas "entre otras" de las previstas en los incisos que expuse, podemos tomar a la vieja ley 22.269, en su artículo 41 al señalar como conductas reprimidas:

las de "fijar, determinar o hacer variar directa o indirectamente, mediante acciones concertadas, los precios en un mercado","establecer mediante acciones concertadas las condiciones de venta y comercialización, cantidades mínimas, descuentos y otros aspectos de la venta y comercialización", el "celebrar acuerdos o emprender acciones concertadas, distribuyendo o aceptando, entre competidores, zonas, mercados, clientelas o fuentes de aprovisionamiento", "quien impida u obstaculice, "mediante acuerdos o acciones concertadas el acceso al mercado de uno o más competidores"."la negativa, mediante acción concertada y sin razón fundada "a satisfacer pedidos concretos para la compra o venta de bienes y servicios", desabasteciendo así la pretensión de algún sector que concurre al mercado., la represión "mediante acciones concertadas, condiciones discriminatorias de compra o venta de bienes de servicios, sin razones fundadas en los usos comerciales", y la destrucción, "como parte de una acción concertada [de] productos en cualquier estado de elaboración o producción, o los medios destinados a extraerlos, producirlos o transportarlos" o "subordinar la celebración de contratos a la aceptación de prestaciones u operaciones suplementarias que, por su naturaleza y con arreglo a los usos comerciales, no guarden relación con el objeto de tales contratos".

 

No me convence ni por asomo, que por ello se trate de un contrato de adhesión.

 

De todas maneras la doctrina basándose en dicha ley en su texto actual, ni la ley de abastecimiento, ni la ley de lealtad comercial me convencen de que se trate siempre de un convenio de adhesión a cláusulas predispuestas por el concedente. No puede ponderarse la cuestión desde un marco teórico. Se deberá analizar cada caso en particular. Teniendo en cuenta como argumento, que la concesionaria, puede tener amplios conocimientos, o no tenerlos, y por aplicación analógica de lo dispuesto por el artículo 1628 del Código Civil. Receptado por la jurisprudencia, como que la onerosidad, en la locación de servicios, proviene de profesión o modo de vivir. O sea de conocimientos técnicos predisponentes, que, a mi entender, son los que priman normalmente, para ser tenidos en cuenta por el fabricante, la experiencia, ese conocimiento anterior, el personal, la infraestructura, que lo hacen precisamente "intuitu personae", una de las características de este contrato, es decir, con consideración a la persona que va a ser la concesionaria, no a cualquier otra que no reúna las condiciones mercantiles, técnicas y de control. Por ende es un contrato que, además, es de colaboración empresaria, como he señalado. Por consiguiente, los conocimientos, la experiencia e incluso la clientela propia de la persona del concesionario, puede hacer que el contrato no sea, en los hechos, de adhesión. No por tratarse de un contrato en el que el concesionario está subordinado, es de adhesión, no puede hablarse de subordinación y al mismo tiempo de colaboración empresaria, como notas características de este contrato.

 

Características señaladas por la doctrina.

 

Otras características del contrato señalados por la doctrina, como Ghersi en la obra citada, que indica y señala en páginas 86 a 87, son las siguientes:

 

a) BILATERAL. Crea obligaciones para ambas partes.

b) ONEROSO. Cada uno de los contratantes procura obtener ventajas a cambio de un sacrificio que brinda. El concesionario adquiere las mercaderías a un precio especial, para lucrar con la diferencia que paga el consumidor final.

c) CONSENSUAL. Los efectos se producen desde el momento en que se forma el consentimiento.

d) ATÍPICO E INNOMINADO. Carece de recepción legislativa y de toda otra alusión por ninguna ley.

e) CONMUTATIVO. El valor de las prestaciones se determina de antemano.

f) NO FORMAL. Su atipicidad determina la ausencia de una forma legal, si bien se impone la instrumentación del acto.

g) DE TRACTO SUCESIVO. Las obligaciones emergentes no se agotan instantáneamente. Es un contrato de ejecución continuada o periódica.

h) COLABORACIÓN EMPRESARIA. Se dijo al principio que se trata de una relación de cooperación entre empresas, mediante actividades concurrentes. Algunos autores observan un fenómeno de concentración vertical de empresas.

i) NORMATIVO. El reglamento de concesión establece las pautas de las futuras relaciones entre las partes, con un criterio de previsión contractual.

Respecto a que es un contrato de adhesión señala:

"Propiciamos esta denominación no sólo para aquellos contratos que involucran al consumidor como persona individual, sino respecto de todo negocio en el cual uno de los contratantes -el más fuerte económicamente- integra por sí solo el contenido contractual, aun siendo la parte que se conforma, otra empresa. Es el caso de la concesión."

 

Finalidades macroeconómicas del contrato.

 

Toda la doctrina es conteste y conforme que es un contrato que excede el marco de las partes para cumplir una función macroeconómica. El tema lo hemos tratado, al hablar del contrato de agencia por lo que, señalo, simplemente, que como contrato entre empresas, cuya nota mas diferenciadora es el deber de colaboración recíproco, tiene una extraordinaria importancia en la economía, como se ha advertido, puesto que enorme mayoría de empresas necesitan de este tipo de contratos para poder realizar sus funciones y brindar competencia en la macroeconomía. Por lo tanto tiene una relevancia fundamental, especialmente en lo concerniente a la satisfacción de la demanda de bienes y/o de servicios para la comunidad. Esta figura se distingue en este sentido y no puede ser suplida mediante contratos de mandato, de corretaje, y de todos los auxiliares de comercio, no pueden suplir, por la envergadura de la propia función y por ello se admite la acción directa contra el concesionario y el fabricante ( ver responsabilidad por productos elaborados haciendo clic en el siguiente botón .

 

Acciones directas contra la concesionaria de parte del consumidor.

 

Son admitidas a partir de la ley de defensa del consumidor, 22.400, transcribiendo, al efecto, quien escribe, algunos fallos:

 

La concesionaria demandada está obligada a responder al ser ella el vértice necesario e imprescindible sobre el cual gira toda la operatoria comercial y en el cual se ata el nudo gordiano en que convergen todos y cada uno de los hilos de la red contractual de la que el adquirente es solo su extremo final y destinatario como consumidor del objeto traficado por esa red, cuyo interior, entramado, dinámica y sujetos -por lo general y mas que verosímilmente- este último desconoce (art. 1198 del CC). Cámara Civil y Comercial Primera de la Plata, sala tercera, en los autos  Park, Héctor Santiago c/ Galia S.A. s/ Daños y perjuicios.

 

 

"En supuestos de daños ocasionados en las relaciones de consumo, el damnificado puede ejercitar su reclamo en forma indistinta y a su elección ante los jueces de los lugares indicados en los incisos 3° y 4° del art. 5 del C.P.C., independientemente de la fuente de la cual provengan los derechos que se reclaman, interpretación que, por otro lado, se concilia con lo normado por el art.3 de la ley 24.240 cuando establece que en caso de duda, se estará siempre a la interpretación más favorable para el consumidor." Cámara Civil y Comercial Primera de Mar del Plata, sala segunda "Ranzoni Ivan R. c/ Concesionaria Vial del Sur S.A. s/ Daños y perjuicios"

 

Alcance de la responsabilidad frente a una acción judicial.

 

La prueba del desconocimiento del desperfecto de fabricación, es una prueba diabólica que no puede ser admitida. Basta con acreditar que la falla es de fabricación y que se desconocía, para responder con la sola entrega de lo pactado, sin otros rubros como daño emergente, lucro cesante, daño moral, etc., los que deben dirigirse al fabricante. He citado ya jurisprudencia al respecto ( caso Rondinella ). A no ser incumplimiento contractual propio de la concesionaria, no se extiende la responsabilidad de la concesionaria frente a los defectos de fabricación, habiéndose dicho al respecto por la jurisprudencia, lo que veo publicado en Ut Supra:

 

 

1903. DAÑOS Y PERJUICIOS: DAÑO MORAL. RESPONSABILIDAD CONTRACTUAL. PROCEDENCIA. AUTOMOTORES. COMPRAVENTA AUTOMOTOR. DEFECTOS DE FABRICACIÓN. DAÑO PUNITIVO. 6.2.1.1. "Cuando, como en el caso, se ha verificado la existencia de al menos seis reclamos infructuosos realizados por el demandante por el desperfecto de fabricación del automotor adquirido -ante la concesionaria oficial de la accionada y ante la propia fabricante-, así como que la accionada tenía claro conocimiento de la existencia del referido defecto de fabricación, y que, al parecer de los dichos del experto designado respecto de ese defecto, "el mismo no tenía solución a dicho momento", ello no permite desprender que la conducta que generó el incumplimiento con respecto a su obligación de garantía exteriorice, del modo exigible el designio "doloso" de perjudicar o la "culpa grave" en ese sentido, que son necesarios para habilitar la procedencia del "daño punitivo" pretendido. En efecto, el accionar antijurídico de la demandada importó un negligente incumplimiento con la debida atención a los derechos de su cliente, como consecuencia de lo cual el resarcimiento -entrega de otra unidad 0 km y $ 20000- es proporcionado al incumplimiento en que se incurriera, con la extensión necesaria para reparar el perjuicio material, por cuanto no se aprecia cabalmente demostrado, con el rigor que es de menester, que haya existido una intención deliberada de provocar un perjuicio al accionante o una grosera y grave negligencia o despreocupación de parte de la demandada con la entidad propia de la "culpa grave", circunstancia que obsta a la procedencia de la condena adicional por daños punitivos" RAZZINI DIEGO C/ FORD ARGENTINA SA S/ ORDINARIO. Cámara Comercial: A. Fecha: 20111220 Ficha Nro.: 000060274 UTSUPRA: A00374133199.-

 

El reglamento.

 

No necesita de formalidades específicas, basta que esté inserto en el contrato mismo. Sus características son un poder de dirección o control mas o menos equilibrado, vital para los intereses de las empresas, por lo que suelen existir, mas para lo importado las condiciones impuestas al concesionario mediante el reglamento, un instrumento en el que detallan minuciosamente  los requisitos que debe cumplir el concesionario durante toda la vida del acuerdo, además de contener con frecuencia cláusulas que amplían las prerrogativas del concedente.

 

Alcance de la responsabilidad frente a un concesionario de un fabricante residente en el extranjero o de domicilio desconocido.

 

Como se ha dicho, es un contrato de colaboración empresaria, donde hay un fabricante y un revendedor. Corolario de lo expuesto, si el fabricante no reside en el país, no puede verificarse de alguna manera su condición de tal, aunque la marca sea muy prestigiosa, la importación pura y la falta de agencia o representación, lleva consigo, la entera responsabilidad de la concesionaria por todo concepto. No hay doctrina ni jurisprudencia al respecto, por lo que considero, que, en atención al riesgo que la concesionaria ha asumido voluntariamente, por el principio sentado en el art. 1198, la ley de defensa del Consumidor, y el artículo 42 de nuestra Carta Magna, que organiza nuestra sociedad al decir: "Los consumidores y usuarios de bienes y servicios tienen derecho, en la relación de consumo, a la protección de su salud, seguridad e intereses económicos; a una información adecuada y veraz; a la libertad de elección, y a condiciones de trato equitativo y digno." Es un derecho operativo por sí mismo. Debido a lo cual, en todo caso, la concesionaria de empresa extranjera, podrá traer como tercero a juicio, a quien no tiene representación en el país para someterlo a las leyes que aquí rigen. Y si no lo hace, responderá por todo daño, mas allá de la entrega de una unidad defectuosa por defectos de fabricación, tales como lucro cesante, daño moral, etc.

 

Culminación de este contrato.

 

La jurisprudencia sostiene que, el contrato, salvo estipulación en contrario, puede dejarse sin efecto en cualquier momento, CNCom, Sala A, 11/9/83, "Dillon c/Ford", LL, 152-250; id.. Sala B, 14/8/83, "Cilam c/Ika-Renault", ED, 104-183). mientras la decisión del concedente no sea abusiva.

Se ha dicho:

Ghersi señala un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en autos "Automotores Saavedra SACIE c/ Fiat Argendna S.A." (CSJN, 4/8/88, LL, 1989-B-4). El decisorio en cuestión revoca el pronunciamiento de segunda instancia y sienta algunos postulados que es menester puntualizar:

1) Ratifica la validez del pacto rescisorio para ser ejecutado en cualquier tiempo y sin expresión de causa, si así se ha convenido (art. 1197, Cód. Civil).

2) Sostiene una aplicación restrictiva de la teoría del abuso de derecho (art. 1071, Cód. Civil).

3) Asimismo, entiende que la regla de la buena fe en la interpretación de los contratos (art. 1198, parte P, Cód. Civil) no debe conducir a pensar en la duración indefinida de las convenciones, máxime cuando, como en el caso de autos, el concesionario tuvo la oportunidad de amortizar su inversión (Automotores Saavedra había sido concesionario de Fiat durante diez años).

Más allá de la polémica que desata la doctrina vertida por la Corte Suprema y de la justicia que trae respecto del caso concreto sometido a su juzgamiento, el tema merecerá luego algunas reflexiones.

Sin embargo, un fallo posterior de la Corte Suprema (CSJN, 5/11/91, "Cerr Hasso c/The Seven Up", DJ, 1992-1-1072), viene a apartarse del criterio sentado en "Automotores Saavedra". El tema, aunque no referido propiamente a una concesión para la venta de automotores, sino a una licencia para la fabricación y distribución de gaseosas, presenta los mismos principios aplicables.

 

La mayor parte de la jurisprudencia mantiene el postulado en el sentido que el concedente lo puede dejar sin efecto, en cualquier momento, mientras no medie "abuso en el derecho".

 

Se ha sostenido y se sostiene actualmente:

 

"Aun cuando el reglamento de concesión para la venta de automóviles autorizaba la rescisión por el fabricante, ésta no puede efectuarse en forma arbitraria y causando al cocontratante un perjuicio, puesto que admitirla sería avalar el abuso del derecho (CNCom, Sala A, 11/9/73, ED, 56-184).

"Si bien el contrato de concesión posee un claro contenido económico, no encuadra dentro de ninguna de las formas típicas legisladas, por lo que debe ser incluido dentro de los contratos atípicos.

El postulado de la buena fe impone a la empresa concedente el deber secundario de evitar todo aquello que pueda frustrar el fin de la convención o perjudicar excesivamente a la otra

parte.

Desde el punto de vista empresarial, el contrato de concesión regula una forma peculiar de agrupación de empresas mediante una concentración vertical en la que existe subordinación del concesionario al concedente, aun cuando ambos sean comerciantes de similar relevancia.

El contrato de concesión debe ser interpretado teniendo en cuenta que se trata de una vinculación estable o duradera, en los que los intereses de ambas partes son convergentes y concluyentes y que tiene como objetivo el beneficio de la concedente y el de la totalidad de los concesionarios.

Si del contexto en que se desarrollaron las relaciones entre las partes surge que existía una vinculación estable acorde con la naturaleza del contrato de concesión, resulta irrelevante el plazo cierto y determinado de vigencia estipulado, por lo que debe considerarse que la relación fue por tiempo indeterminado.

La parte que desea dejar sin efecto el contrato de concesión debe otorgar a la otra un plazo razonable de preaviso tendiente a compensar las legítimas expectativas que de dicha relación derivan, debiendo para su fijación tomarse en cuenta que a mayor plazo de vigencia del contrato corresponde un mayor plazo de preaviso.

Los daños ocasionados a los bienes e inversiones relativos a la operadora comercial del concesionario deben ser resarcidos si se ha producido la ruptura unilateral del vínculo y se prueba que los mismos no están amortizados. En tal sentido, deberá averiguarse la realidad económica existente durante el lapso de vigencia de la relación, pues el tiempo de ejecución del contrato constituye una presunción de hecho relativa a la amortización de aquéllos (CNCom, Sala B, 11/4/95, D/, 1996-1-239).

 

El preaviso y el abuso en el derecho. Mi remisión y la obligación de indemnizar.

 

Se están aplicando las mismas pautas que para el contrato de distribución. Al tratar el mismo sostuve el deber de indemnizar. Para ver los motivos, haga clic aquí por ser y tratarse de la misma cuestión a la que me remito. En el siguiente botón.

 

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