LAS CONTRADICCIONES EN LAS DEMANDAS ENTRE LOS HECHOS ALEGADOS O LOS HECHOS ALEGADOS Y LA DOCUMENTACIÓN ACOMPAÑADA – LAS CONTRADICCIONES QUE GENERAN RECHAZOS LIMINARES – LA COSA JUZGADA – LAS CUESTIONES QUE SE RESUELVEN DE PURO DERECHO POR LA CONTRADICCIÓN.

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Por el doctor Juan Carlos Muse Generch.

 

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Diferencia entre Cosa Juzgada y Sentencia. Los considerandos de la sentencia.

 

Cuando por contradicciones la decisión no ha ido al fondo del asunto dictándose antes sentencia.

 

La ausencia de hechos alegados con respecto a documental incorporada en la demanda.

 

El Alcance de la “cosa juzgada” conforme Chiovenda.

 

Diferencia entre sentencia definitiva y cosa juzgada.

 

Jurisprudencia en materia de Cosa Juzgada en los Considerandos.

 

Las cuestiones no propuestas en la demanda y que debieron haberlo sido.

 

Las cuestiones implícitas que debieron involucrarse en los escritos de demanda y contestación.

 

El llamado principio de adquisición procesal.

 

Conclusión.

 

 

 

 

Diferencia entre Cosa Juzgada y Sentencia. Los considerandos de la sentencia.

 

El proceso tipo por excelencia, es el Juicio declarativo ordinario, que se manifiesta como la vía de mayor amplitud para esclarecer las contiendas o conflictos. Se caracteriza por estar estructurado con plazos amplios para contestar la demanda (art. 493 CPC.); para ofrecer, recepcionar y merituar la prueba (art. 498 CPC) y correlativamente también para dictar sentencia (art. 121 C.P.C.). Por último, lo caracteriza el efecto de cosa juzgada material que suscita la resolución final. El juicio ordinario por regla general y sin perjuicio de algunas excepciones consta de cuatro etapas esenciales: la introductoria, la probatoria, la discusoria y la decisoria. Analizaremos. también lo que se denomina “etapas eventuales”  ya que pueden plantearse o no en cada tipo de proceso y que están individualizadas, medidas preparatorias, cautelares impugnativa y de ejecución de sentencia. Pág. 68 de Teoría General del Proceso de Angelina Ferreyra De la Rúa en editorial Biblioteca Universidad Empresarial siglo XXI, 2003.

De donde surge con meridiana claridad que la etapa discusoria que ha versado en materia de cosa juzgada solamente se repliega a la mención repliega a la mención de la de una palabra, por ejemplo, la palabra posesión en un boleto de compraventa en el marco de un juicio de usucapión veinteañal . Y como ello no ha sido aclarado en sus alcances en la demanda, por lo mismo, se encuentra en contradicción lógica. Pero no se han juzgado hechos, no surge juicio de hechos en toda la sentencia, por lo que hay que diferenciar, para establecer los alcances de la cosa  juzgada recaída en autos.

Se ha dicho:

“En efecto. el concepto de prejudicialidad resulta de aplicación a otros supuestos en los que dada la naturaleza del tema litigioso es necesario contar con una decisión previa de otro tribunal, ya que ésta puede influir con efectos de cosa juzgada en la resolución final a dictarse.

De otro modo, se corre el riesgo de obtener sentencias contradictorias sobre un mismo punto, con el consiguiente escándalo jurídico que ello apareja. Página 83 obra citada.

La sentencia es el acto jurisdiccional por excelencia que caracteriza más destacadamente la función jurisdiccional y en ella el órgano realiza un juicio lógico mediante el cual analiza los hechos y declara el derecho aplicable a la cuestión fáctica presentada por las partes. Esta facultad. también se ejerce cuando se dictan otras resoluciones que ponen fin al pleito, v.gr. al resolver sobre una perención de instancia,  al homologar un allanamiento. etcétera. Página 163, obra citada.

“El objeto del proceso está representado por el material juzgable o dicho de otra manera do juzgable., denominado tradicionalmente la res iudianda . La res iudicanda puede explicitarse diciendo que está constituida por el conjunto de pretensiones planteadas por los sujetos del proceso en tanto sean jurídicamente relevantes. Recordemos que las pretensiones de las partes no implican la materialidad misma de los hechos. Esto es que ellos, efectivamente, hayan sucedido sino que se presentan como (hechos jurídicamente re levantes  pero solamente afirmados por las partes.

Estos hechos hipotéticos denominados por Clarliá Olmedo como asunto. de la vida. en torno al cual gira el proceso judicial se transforma en res rudrcata ,. Esto, es: cosa juzgada. cuando es aceptada o rechazada por el órgano Jurisdiccional al momento de dictar sentencia. Páginas 168, 169.

En modo alguno puede darse un supuesto de contradicción que involucre para una sentencia meramente declarativa una afirmación contradictoria o un documento no aclarado en sus alcances, y respecto del cual, surgiría una contradicción con los alegatos formulados en la demanda o contestación.

 

Cuando por contradicciones la decisión no ha ido al fondo del asunto dictándose antes sentencia.

 

“El  objeto del proceso en síntesis es aquel que proporciona el tema de la decisión de fondo. Dicho tema puede descomponerse en una serie de cuestiones, unas de hecho y otras de derecho, conforme hayan sido planteadas, aceptadas o discutidas por las partes en las alegaciones y acreditadas mediante las pruebas.” Autor citado pág.  169

Y concerniente a hechos en sí mismos, no existe elemento de prueba alguno, ya que no se ha dictado sentencia meritando hechos, sino contradicciones.

Si se tratan de contratos, por ejemplo, ellos, no están destinados a establecer hechos, sino derechos y obligaciones. Lo demás ha quedado en hipótesis.

Según la doctrina no constituyen casos o cuestiones judiciables: las consultas; las sentencias que pretendan efectuar declaraciones generales y abstractas; los pronunciamientos declarativos que resuelven cuestiones hipotéticas o en donde no existe perjuicio ni controversia concreta; las cuestiones políticas referidas a la órbita de acción exclusiva de los otros poderes del Estado; las cuestiones privadas de los hombres que protege el art. 19 C.N ..

La sentencia como fuente de solidaridad. - La doctrina nacional entiende unánimemente que, más allá de lo dispuesto por el art. 700 ("La solidaridad puede también ser constituida r .. .) por decisión judicial, que tenga fuerza de cosa juzgada ... "), la sentencia no es fuente de solidaridad. Es una consecuencia lógica del carácter declarativo que tienen los decisorios judiciales en esta materia, que impide crear solidaridad donde no la hay por disposición de la ley o por voluntad de las partes [CAZEAUX, LLAMBIAS, BUSSO, BORDA, COLMO). Las sentencias judiciales no crean formalmente derechos; simplemente se limitan a reconocerlos y a declarar su existencia a la fecha de traba de la litis. Por tal motivo, la sentencia no hace otra cosa que declarar judicialmente la existencia de la solidaridad cuya fuente será, en todos los casos, la voluntad o la ley (CNCiv., Sala D, 16/11/90, JA, 1991-III-665, SC Mendoza, 2/6/92, LL,1992-C-292).- ( Instituciones de Derecho Privado de Ramón D. Pizarro – Carlos G. Vallespiños ( pág. 571 ).

Es una concepción equilibrada que "tiene muy en cuenta la relatividad de los efectos de la cosa juzgada, así como también la inviolabilidad de la defensa enjuicio" [AMEAL]. No sorprende, de tal modo, que haya sido adoptada por casi todos los proyectos de reforma al Código Civil y por la ley 17.711. ( Pág. 604 ).

El inconveniente agrávase por el hecho de que las pruebas no se recogen inmediatamente después de ser admitidas. Por ejemplo, la sentencia que admite el examen testifical debe ser redactada antes en minuta, después en original, después publicada después enviada al examen del encargado del registra, después copiada en el número de ejemplares necesario, después notificada; cuando ha adquirido calidad de cosa juzgada, es por último, ejecutada. Principios de Derecho Procesal Civil de Chiovenda Tomo 2 página 176.

 

La ausencia de hechos alegados con respecto a documental incorporada en la demanda.

 

De todo esto, ya se está desprendiendo, el alcance de la cosa juzgada, que equivale, ante, la ausencia de hechos alegados claramente, meras hipótesis o conjeturas. Y no hechos expresados claramente, conforme a la exigencia del art. 330 del CPCC, por lo que no puede irse más lejos que, por no haber alcanzado a dar explicación de ese contrato y de los hechos que se exponen allí insertos, que pueden interpretarse como una contradicción contra propios dichos expresados en la demanda o contestación, que nada dicen respecto de hechos que, muchas veces, tampoco fueron reconocidos por la contraria, y más allá de que no se pueden reconocer contradicciones, sólo un juez, en su sentencia, se puede limitar a reconocer ciertos hechos en la prueba documental o instrumental, con un alcanza “in formaliter” cuando nada se dice de ellos en la demanda, o se dice lo contrario a lo que constan en los documentos..

 

El Alcance de la “cosa juzgada” conforme Chiovenda.

 

Señala este autor en el tomo I, de la obra citada algo muy relevante para poder comprender el alcance de la cosa juzgada en estas circunsncias.

 

“Sin embargo, debe notarse que el juez declara como indiscutible la voluntad concreta de la ley, pero no declara efectivamente existentes los hechos que produjeron la concreta la voluntad de la ley, los hechos son lo que son, y el Estado no puede pretender darlos por verdaderos: no hay ahí una lógica del Estado. La sentencia vale como expresión de voluntad del Estado, y no por sus premisas lógicas: éstas deben ser desenvueltas por el juez en los motivos para garantía de los ciudadanos, pero no pasan en calidad de COSA juzgada. La cosa juzgada consiste en que el bien inmediata o potencialmente conseguido en virtud de la sentencia no debe ser prejuzgado de ninguna manera; queda por consecuencia en libertad la discusión de los hechos declarados por el juez, con tal que no tienda a disminuir o suprimir aquel bien (§§ 78, 79). La inferior importancia reconocida al elemento lógico, al razonamiento frente al acto de la voluntad,- a la formulación de la voluntad de la ley en el proceso, es una de las características fundamentales de la doctrina del proceso moderno respecto al de otros tiempos.” Tomo I de la obra citada página 97.

 

CONCLUSIÓN DE CHIOVENDA EN EL TOMO I SOBRE LOS PRESUPUESTOS PROCESALES.

Expresa además: “Lógicamente, pues, antes de investigar si existen o no las condiciones de la acción, conviene que el juez busque si existen los presupuestos procesales, lo cual debe hacer de oficio (v. mas ad. Párrafos 41 bis y 47). Los presupuestos procesales deben existirán el momento de la demanda y están regulados por la ley procesal negando la existencia de los presupuestos procesales, no se liega la existencia de la acción. Se niega que la acción, en la hipótesis de que existía, pueda hacerse valer en este proceso; otro no se niega que puede hacerse valer incluso inmediatamente en otro proceso. La sentencia que pronuncia solo sobre presupuestos procesales, esto es, que declara que ha lugar a proveer sobre la demanda o absuelve del seguimiento de un juicio, no es favorable ni al actor ni al demandado; ni concede ni niega algún bien” Obra citada página 115 del Tomo I.

 

Diferencia entre sentencia definitiva y cosa juzgada.

 

“6.° Las notificaciones de sentencias, ordenanzas, avisos y, en general, todas las notificaciones necesarias para que transcurran términos o de cualquier modo el pleito avance, se hacen, ordinariamente a instancia de parte (art. 368). De este modo las partes pueden tener en suspenso indefinidamente el paso en calidad de cosa juzgada de una sentencia (Página 227de la obra citada ).

CON LO CUAL YA NOS APROXIMAMOS A LA DIFERENCIA ENTRE COSA JUZGADA Y SENTENCIA.

 

Jurisprudencia en materia de Cosa Juzgada en los Considerandos.

 

Se ha señalado en numerosos fallos, lo siguiente:

“Para establecer el alcance y los límites de la cosa juzgada no basta con referirse £nicamente a la parte dispositiva de la sentencia; máxime cuando en ella se establece sólo el rechazo de la demanda, pues tal criterio importaría suprimir el requisito necesario de identidad de causa las veces en que ‚ésta no surja de la parte dispositiva, y significaría tener por juzgadas cuantas relaciones jurídicas pudieran existir entre los mismos litigantes. Se hace necesario recurrir, entonces, a las motivaciones y fundamentos del fallo” (CNCom., Sala C, Diciembre 6 1963). ED, 9-175.

 

“En general, sólo la parte dispositiva de la sentencia adquiere autoridad de cosa juzgada. Pero, a veces, también alcanzan a ese estado los considerandos, cuando son ‚ éstos los que permiten precisar y limitar la exégesis de la parte dispositiva (CNPaz, Sala III, Abril 30 1963). ED, 5-339.

Sin entrar a considerar el problema de si la cosa juzgada alcanza a los fundamentos o considerandos del fallo, importa recordar que, al menos, parece indudable que ellos puedan utilizarse como elementos de interpretación, por ser antecedentes lógicos de aquel, no encontrándose los tribunales limitados en su posibilidad de interpretar la sentencia, ni por el instituto de la cosa juzgada ni por las disposiciones del art. 222 del Código de Proced. (CNCiv., Sala D, Febrero 21 1964). ED, 9-563.

 

“Cuando la parte dispositiva de la sentencia carece de algún elemento que establezca los límites objetivos y subjetivos de la cosa juzgada, es menester recurrir a sus considerandos, para interpretar el alcance de aquella, por ser antecedentes lógicos de la sentencia, y aun para rectificar algún error material cuando con ello no se altere la sustancia de la decisión (CNCiv., Sala Octubre 23 1969). ED, 35-682.

 

“Para determinar si existe cosa juzgada la interpretación lógica integral del alcance que se debe atribuir a la sentencia requiere atender también a lo límites que surgen de lo expresado en la parte dispositiva de aquella y de los términos en que quedó trabada la relación procesal (CNCiv., Sala C, Marzo 7 1972). ED, 45-391

 

“Para determinar el alcance total de la sentencia, a los efectos de establecer si existe cosa juzgada, es válido remitirse a los considerandos de aquella” (CNCiv., Sala B, Diciembre 3 1976 Torre Billinghurst 2407 S. C. A. C. Zetulla, Victoria L.).

 

“Si la denuncia observa cierta ambigüedad y falta de precisión en los hechos que relata, procede se cite al denunciante a efectos de que determine fehacientemente el alcance concreto de aquellos, tanto más si se tiene presente que su desestimación con base en la inexistencia del delito produciría cosa juzgada, ya que implicaría una resolución jurisdiccional, de carácter definitivo, sobre el fondo del asunto (CNPenal Económico, Sala II, Abril 11 1979). ED, 85-485

Fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

 

Para establecer el alcance de la cosa juzgada que emana del fallo, ha de atenderse primordialmente a la parte dispositiva de aquel, si bien-a esos fines- no puede prescindirse de sus fundamentos y motivaciones, y muy frecuentemente es imprescindible recurrir a ellos, porque la sentencia toda constituye una unidad lógico jurídica, cuya parte dispositiva no es sino la conclusión final y necesaria del análisis de los presupuestos fácticos y normativos tenidos en cuenta en su fundamentación (CS, Marzo 8 1983, Segura de Villa Maciel, Mar¡a T. C. Ministerio de Cultura y Educación).

 

Las cuestiones no propuestas en la demanda y que debieron haberlo sido.

 

Enseñaba Chiovenda que la cosa juzgada precluye todas las cuestiones alegadas o que se hubiesen podido alegar en el proceso. Y añadía: "precluida no está solamente la facultad de renovar las cuestiones que fueron planteadas y decididas, sino que precluida está también la facultad de proponer cuestiones no planteadas y que habrían podido plantearse, cuestiones que, en general, tienden a negar o disminuir el bien reconocido o a afirmar el bien negado" (Chiovenda, Giuseppe, Cosa juzgada preclusión, en "Estudios de derecho procesal civil", t. III, p. 229, que citan Fenochietto-Arazi, Código Procesal, t. 1, p. 578). En otras palabras, "la cosa juzgada abarca no sólo los planteos alegados efectivamente en el proceso, sino también aquellos que debieron haber sido articulados, o sea, no sólo lo aducido sino lo aducible, o, mejor aún, lo que debió aducirse" (voto del doctor Calatayud, en fallo de la Sala E de este tribunal, 1515/84, LL, 1984-C-155) Cito a Alí Joaquín Salgado en “Derecho Procesal Civil”, pág. 78.

 

Si bien es cierto que la cosa juzgada alcanza a aquellas cargas o proposiciones que debieron haber sido propuestas mas no lo fueron, no es menos cierto que ciertas menciones o documentos no tienen ninguna relación con las pretensiones. No constituyen, por ende, una carga procesal, se evidencian como cuestiones contradictorias, y sirven de elemento de “adquisición procesal”, pero no teniendo el alcance de una cuestión propuesta.

 

Las cuestiones implícitas que debieron involucrarse en los escritos de demanda y contestación.

 

“Dentro de los alcances de la cosa juzgada, se incluyen no sólo las resoluciones expresas, pues también las cuestiones resueltas implícitamente hacen cosa juzgada, cuando constituyen el antecedente de una decisión expresa y que sin ser motivo de un pronunciamiento explicito han sido resueltas implícitamente en un sentido o en otro, como antecedente lógico de la decisión” (CNCiv., Sala C, Septiembre 13 1979). ED, 86-277.

No existen, para las contradicciones “cuestiones implícitas”, sino que, so valoradas en función del principio de adquisición procesal y en la contradicción para dictar una sentencia que, aún sustanciada, y decidida como de puro derecho, basa su argumento en contradicciones lógicas.

 

El llamado principio de adquisición procesal.

 

ISIDORO EISNER en página 99 y siguientes de Planteos Procesales de Editorial La Ley,  enseña que: “Ya Chiovenda nos da noticia -aunque sucinta- del mismo, al explicar: "Un derecho importante de las partes se deriva de la circunstancia que la actividad de ambas pertenece a una relación única. Este derecho consiste en que los resultados de sus actividades son comunes a las dos partes enjuicio. En virtud de este principio, llamado de la adquisición procesal, cada una de las partes tiene derecho a utilizar las deducciones hechas y los documentos presentados por la contraria, las peticiones que ésta presente o los actos de impulso procesal que realice"

“Entre nosotros, se ha explicado con sencilla precisión el sentido y alcance del principio. Así enseña Palacio: "Si bien existe, entre las partes, una distribución de las cargas referentes a la afirmación y a la prueba, los resultados de la actividad que aquéllas realizan en tal sentido se quiere para el proceso en forma definitiva, revistiendo carácter común a todas las partes que en él intervienen. De acuerdo al principio de adquisición, por lo tanto, todas las partes vienen a beneficiarse o a perjudicarse por igual con el resultado de los elementos aportados a la causa por cualquiera de ellas". "La vigencia del principio enunciado impide, por ejemplo, que alguna de las partes que produjo una prueba desista luego de ella en razón de serle desfavorable; que el ponente de las posiciones pretenda eventualmente desconocer los hechos afirmados en el pliego respectivo; que el actor niegue los hechos expuestos en la demanda en el supuesto de que el demandado los invoque en su beneficio; etcétera").

“De la confrontación de las enunciaciones que anteceden, advertimos desde ya que si bien es uniformemente receptada, ello no ocurre así en cuanto al alcance y extensión que del mismo se hace por los autores.

En efecto, mientras algunos -consecuentes con la definición chiovendiana- entienden que la "adquisición procesal" opera sus efectos respecto de todos los actos que se cumplen por las partes, incluyendo peticiones de trámite, notificaciones, gestiones diversas de impulso procesal, etc.: observa en la versión de Palacio- limitan su campo de aplicación al  material de conocimiento y a los actos susceptibles de aportarlo a la causa: es, sólo a las alegaciones o afirmaciones de las partes y a las pruebas que  éstas acercan al proceso.

De donde se sigue, que las meras contradicciones, que han sido las juzgadas, son todo el material del conocimiento.

 

Guasp enseña que:

"El acto en virtud del cual se incorporan a un proceso determinados datos como fundamento de una pretensión de cognición, se llama alegación; el acto en virtud del cual se intentan comprobar, como ciertos, los datos alegados en virtud de la actividad anterior se conoce con el nombre de prueba. Las alegaciones y las, pruebas son, por tanto, los actos típicos de instrucción en un proceso de cognición". (GUASP, Jaime “Derecho Procesal Civil y Comercial, segunda edición de editorial “Instituto de Estudios Políticos”, Madrid, 1961. Página 276 )

 

EDUARDO COUTURE ENSEÑA QUE:

"El Estado no tiene en el proceso un interés superior a la suma de los intereses individuales. Lo que ocurre es que el proceso sirve al derecho corno un instrumento de creación vivificante, como una constante renovación de las soluciones históricas forjadas en el pasado. El derecho se realiza cada día en la jurisprudencia. Satisfecho el interés individual, queda todavía un abundante residuo de intereses no individuales que han quedado satisfechos”

COUTURE, Eduardo: "Fundamentos del Derecho Procesal Civil", 3° ed., Depalma, Buenos Aires, 1958, p. 147.

Tales consideraciones, han hecho que ISIDORO EISNER, en la obra citada, Planteos Procesales, haya señalado que “Si diéramos al concepto de "adquisición procesal" un alcance amplio y comprensivo de todas sus implicancias, no habría inconveniente en extender el mismo a la incorporación compulsiva de materiales probatorios en poder de las partes o de terceros, que sin haber sido ofrecidos formalmente por los litigantes, han sido, en cambio, conocidos, citados o advertidos a través de menciones incidentales deslizadas o formuladas en el proceso. En tal caso podemos observar cómo el sistema dispositivo queda sumamente restringido por campear en mayor grado el principio inquisitivo o de oficialidad.”

El citado autor, en página 106 de su obra señalada explica que:  “Sólo la falta de tales datos y su prueba, es la que suscita la cuestión, al instante de sentenciar, relativa a la distribución de las cargas. Y como el juez tendrá por inexistentes a los hechos no afirmados o no probados, perderá el pleito aquel de los litigantes cuya pretensión se sustentaba en una norma jurídica que los tenía de presupuesto y que, por tanto, era el que soportaba la carga de su demostración”

No obstante y como se ha explicado, no es lo mismo, hacer una equivalencia entre la carga procesal que se entiende como la la persecución mediante los mecanismos procesales del hecho alegado que la mera contradicción entre esos hechos. no es posible entender a la “adquisición procesal” alegaciones contradictorias, y menos respecto de las menciones de un documento relativo a hechos.

 

Conclusión.

 

Comparto plenamente el fallo que transcribo: , “Para establecer la existencia de cosa juzgada corresponde realizar un examen integral de las contiendas, y así determinar si la sentencia firme ha decidido ya lo que ha formado parte de la pretensión deducida; no es necesaria la concurrencia de las tres identidades clásicas, pues, lo esencial, es determinar si los litigios, considerados en su conjunto, son idénticos o no, contradictorios o susceptibles de coexistir” L. 393. XII. Lavao Vidal, Osvaldo Walter s/ Nulidad, 28/09/89.