EL HABES CORPUS CORRECTIVO - LA VRIACÓN DE LAS CONDICIONES DE LA DETENCIÓN - PELIGROS PARA EL DETENIDO - SERVICIO PENITENCIARIO - PELIGRO POTENCIAL PARA EL CONDENADO - PELIGRO EN EL SERVICIO PENITENCIARIO - AGRESIONES EN LA DETENCIÓN - AGRESIONES CARCEL

 

EL HABEAS CORPUS CORRECTIVO - SEGURIDAD CARCELARIA - CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA NACIÓN

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires, 19 de Febrero de 2015

Vistos los autos: "Recurso de hecho deducido por el Defensor Oficial de Alejandro Gutiérrez en la causa Gutiérrez, Alejandro s/ causa n° 11.960", para decidir sobre su procedencia.

Considerando:

1°) Que la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal, al hacer lugar al recurso interpuesto por la representación del Estado Nacional en las causas que se originen en el ámbito del Servicio Penitenciario Federal, revocó la decisión de la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional que confirmó la sentencia del Juzgado de Instrucción n° 38 que hiciera lugar al hábeas corpus correctivo presentado por el interno Alejandro Gutiérrez. Contra dicha decisión se interpuso recurso extraordinario, ante cuya denegatoria se interpuso la presente queja.

2°) Que la sentencia de primera instancia hizo lugar al hábeas corpus correctivo interpuesto por Alejandro Gutiérrez, interno de la Unidad n° 2 del Servicio Penitenciario Federal por entender que se advertía un agravamiento en las condiciones de detención de los internos. Ello en tanto consideró que se veía aparejado un riesgo actual e inminente a la integridad física de éstos tanto por la demora en el mecanismo de apertura de las puertas del Módulo V del celular 2 de dicha unidad, que comprometía negativamente la capacidad de actuar eh' caso de emergencias, como por la inexistencia de un sistema de seguridad elaborado para cumplir satisfactoriamente con los traslados diarios de los internos.

A fin de remediar esa situación lesiva de los dere­chos de las personas privadas de su libertad, en dicha sentencia se dispuso que, en un plazo de siete días hábiles, el Servicio Penitenciario Federal: i) con colaboración de todos los organis­mos que fuera menester 'para la mejor evacuación del tema, ini­ciara tareas de estudio y análisis para estructurar un sistema reglamentado que asegurara la dramática disminución del tiempo de respuesta en las emergencias suscitadas en el pabellón celu­lar 2° del Módulo V de la Unidad n° 2 del Servicio Penitenciario Federal -por ser el motivo de la acción, sin perjuicio de la re­comendación de que éstas se hicieran extensivas al resto de los pabellones- y efectuara una rendición quincenal de los avances que se fueran materializando; ii) que con el debido asesoramien­to de especialistas en la materia, trabajara sobre el tema de la, sujeción de los internos durante los traslados, implementara un sistema que permitiera atender a los diversos perfiles de los internos que son trasladados y, finalmente, capacitara al perso­nal afectado a los traslados para el correcto abordaje en caso de siniestros que pudieran sufrir los vehículos, debiendo infor­mar periódicamente del resultado de esos avances.

3°) Que el tribunal a quo, al hacer lugar al recurso de casación interpuesto por la representación del Estado Nacio­nal en las causas que se originen en el ámbito del Servicio Pe­nitenciario Federal, revocó la sentencia de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional que oportunamente confirmara la que hizo lugar al hábeas corpus. Luego de aclarar que la acción era individual y no colectiva, justificó el tempe­ramento que adoptara por entender que la sentencia que hizo lugar a esta acción era arbitraria porque, al no haber asertiva­mente declarado el agravamiento a las condiciones de detención ni ordenado el cese de ningún acto lesivo, desnaturalizó el sen­tido de esta acción tal como está prevista en los arts. 3° -segundo párrafo- y 17 -inciso 4°- de la ley 23.098. Por ello, concluyó que ésta había inválidamente puesto en cabeza del Servicio Penitenciario la realización de una serie de medidas en materia de seguridad carcelaria cuyo diseño y adopción eran pri­vativos de este organismo.

4°) Que en el recurso extraordinario federal la de­fensa oficial de Alejandro Gutiérrez presentó dos agravios dife­renciados. En primer lugar, sostuvo que el a quo incurrió en ar­bitrariedad al sostener que la resolución que hiciera lugar al hábeas corpus no había afirmado de modo asertivo que se verifi­cara un agravamiento en las condiciones de detención de los in­ternos, justificando esta tacha mediante una pormenorizada refe­rencia textual a las partes pertinentes de los fundamentos de dicha resolución en las que se explicara de modo concreto las diversas fallas de seguridad en el acceso al citado módulo y en el sistema de transporte de los detenidos que ponían "en forma actual e inminente" en riesgo la vida e integridad física de los internos.

En segundo término, el impugnante también cuestionó, con invocación de precedentes de esta Corte, el alcance otorgado a la acción de hábeas corpus y a las medidas que, en ese marco, se encuentran los jueces facultados a disponer a fin de remediar las situaciones estructurales que agravan las condiciones de de­tención de las personas privadas de su libertad.5°) Que el recurso extraordinario interpuesto, cuya denegatoria motiva esta queja, resulta formalmente procedente ya que la sentencia impugnada reviste carácter de definitiva y pone fin al pleito. Además, proviene del tribunal superior de la cau­sa, porque se impugna un pronunciamiento dictado por la Cámara Federal de Casación Penal, y suscita cuestión federal suficien­te, toda vez que se debate el alcance otorgado al art. 43 de la Constitución Nacional y a la ley 23.098, a la par que se denun­cia violación a la garantía de defensa en juicio protegida en el art. 18 de la Constitución Nacional por mediar arbitrariedad en lo resuelto. Finalmente, existe relación directa e inmediata en­tre los agravios constitucionales incoados y el pronunciamiento impugnado, y la decisión es contraria al derecho federal invoca­do por el recurrente.

En virtud de lo antedicho, el tratamiento resulta pertinente por la vía establecida en el art. 14 de la ley 48.

6°) Que asiste razón al apelante en cuanto sostiene que es arbitraria la descalificación que efectuó el fallo de la sentencia que hizo lugar al hábeas corpus, y que fuera confirma­da por el tribunal de segunda instancia, en cuanto sostuvo que aquélla había adoptado dicho temperamento pese a que no habría afirmado que las circunstancias fácticas allí discutidas y teni­das por configuradas implicaran el efectivo agravamiento de las condiciones de detención de los internos.

Esto en tanto, de forma palmariamente contraria a lo que se afirma en la decisión aquí recurrida, la magistrada que hizo lugar á la acción de hábeas corpus, con base en los distintos elementos tenidos por acreditados en el marco de dicho pro­ceso sumarísimo, efectivamente sostuvo que el deficitario siste­ma de seguridad que regía tanto el mecanismo de apertura de la puerta del citado módulo como el modo en que se llevaban a cabo los traslados de los internos en los móviles del Servicio Peni­tenciario Federal generaba un riesgo actual e inminente a su in­tegridad y seguridad física y, precisamente por ello, fue que resolvió del modo en que lo hizo en aras de asegurar la neutra­lización de las causas generadoras de ese riesgo.

Por este motivo, en este punto, la sentencia aquí re­currida debe ser descalificada por aplicación de la doctrina de la arbitrariedad puesto que el defecto de motivación que ella predicó de la decisión sometida a su revisión carece, en verdad, de absoluto correlato con lo efectivamente obrado en la causa, por lo que se verifica a su respecto una fundamentación sólo aparente, apoyada en conclusiones dogmáticas o inferencias sin sostén jurídico o fáctico, que no parece responder más que a la exclusiva voluntad de los jueces (Fallos: 303:386; 306:1395; 307:1875; 311:512 y 326:3734, entre muchos otros).

7°) Que a esta arbitraria comprensión por parte del a quo de lo que fuera efectivamente decidido en las instancias an­teriores cuya actuación revisó en el marco del recurso de su es­pecialidad, se le suma que éste también inválidamente concluyó que la sentencia que hizo lugar al hábeas corpus, en cuanto or­denó la realización de una serie de medidas destinadas a poner fin al estado de cosas que aparejaba el mencionado riesgo a la seguridad e integridad física de los internos, desnaturalizaba el alcance de esta garantía en tanto no había ordenado el cese de un acto sino el diseño e instrumentación de medidas cuya adopción, entendió, competía en forma exclusiva al Servicio Pe­nitenciario Federal.

En efecto, con este fundamento, se soslayó indebida­mente que, en casos como el presente, el cese de la situación irregular estructural que ilegítimamente agrava la detención de las personas puede no alcanzarse mediante el mero requerimiento a las autoridades penitenciarias para que se abstengan de reali­zar una conducta determinada sino que, por el contrario, para poner fin a este estado de cosas, también puede resultar necesa­rio exigir la adopción, por parte de las autoridades penitencia­rias, de conductas positivas de realizar reformas sistémicas.

De este modo, el fallo consagra una concepción del alcance de la garantía fundamental del hábeas corpus, y de las correlativas facultades judiciales para proveer, en ese marco, un remedio a las situaciones que ilegítimamente agravan las con­diciones de detención de las personas, que no se condice con el que le ha otorgado la jurisprudencia de este Tribunal en la ma­teria en cuanto ha sostenido que "es tarea de los jueces velar porque el encarcelamiento se cumpla en forma acorde con los parámetros que establecen las leyes y las normas constituciona­les, y ordenar, dado el caso, el cese de los actos u omisiones de la autoridad pública que impliquen agravar ilegítimamente la forma y las condiciones de ejecución de la pena" (Fallos: 327:5658, énfasis agregado) y, en consonancia con ello, que "cuando una política es lesiva de derechos_ siempre se argumenta en contra de la jurisdicción, alegando que en tales supuestos media una injerencia indebida del Poder Judicial en la política, cuando en realidad, lo único que hace el Poder Judicial, en su respectivo ámbito de competencia y con la prudencia debida en cada caso, es tutelar los derechos e invalidar esa política sólo en la medida en que los lesiona" (Fallos: 328:1146, considerando 27 del voto de la mayoría).

Por este motivo, el fallo debe ser también descalifi­cado en la medida que, mediando el defecto de motivación antes señalado, se configuró, sin justificación válida, un apartamien­to a esta clara jurisprudencia del Tribunal en la materia (arg. Fallos: 329:4931, entre muchos otros) que generó una indebida restricción al alcance otorgado a la acción de hábeas corpus que posee clara raigambre constitucional.

Es precisamente por esta razón que, además, debe se­ñalarse, que no resultaba relevante que el a quo puntualizara que la acción de hábeas corpus no era individual pues había sido efectuada por el interno a título personal. Esto por cuanto, lo que devenía verdaderamente decisivo para el correcto encuadre del caso era que, en función de lo resuelto en las instancias anteriores, las circunstancias que motivaran la interposición de esta acción tenían incidencia colectiva y que, precisamente en aras de ponerles fin, la sentencia que le dio curso favorable debió disponer un remedio cuyo alcance, por la naturaleza del problema abordado, necesariamente excedía el individual.

8°) En consecuencia, por todo lo expuesto anteceden­temente, el fallo carece de la debida fundamentación y, en tales condiciones y sin que ello implique abrir juicio sobre la resolución que en definitiva deba adoptarse sobre el fondo del asun­to, ha de acogerse favorablemente el recurso.

9°) Que finalmente, respecto de las afirmaciones efectuadas por la representación del Estado Nacional en su pre­sentación agregada a fs. 30/40 del presente legajo y durante el trámite seguido respectó de la acción de hábeas corpus resuelta en el marco de la causa n° 27.453/2014 del registro del Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción n° 11 -de cuyos antece­dentes y resolución obra copia certificada agregada a fs. 60/201-, cabe señalar que, más allá de no haber sido debidamente acreditadas las razones por las que sostiene que se habrían vis­to parcialmente superadas algunas de las circunstancias que mo­tivaran el dictado de la sentencia que hizo lugar a la presente acción de hábeas corpus, lo cierto es que, en la medida que el examen de estos extremos alegados remitiría a cuestiones de hecho que resultan ajenos a esta instancia extraordinaria, su determinación corresponderá a la instancia de origen con la de­bida sustanciación de prueba y resguardo del contradictorio.

Por ello, y concordantemente con lo dictaminado por la se­ñora Procuradora General de la Nación, se hace lugar a la queja, se declara procedente el recurso extraordinario y se deja sin efecto la resolución recurrida. Vuelvan los autos al tribunal de origen para que por quien corresponda se dicte el nuevo fallo. Hágase saber, acumúlese la queja al principal y remítase.

RICARDO LUIS LORENZETTI, CARLOS S. FAYT, ELENA HIGHTON DE NOLASCO, JUAN CARLOS MAQUEDA.

DISIDENCIA DE LA SEÑORA VICEPRESIDENTA DOCTORA DOÑA ELENA I.  HIGHTON de NOLASCO

Considerando:

Que el recurso extraordinario, cuya denegación ori­ginó esta queja, es inadmisible (art. 280 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación).

Por ello, habiendo dictaminado la señora Procuradora Gene­ral, se desestima la queja. Intimase a la parte recurrente a que, dentro del quinto día de notificada, acompañe copia de la resolución que concede el beneficio de litigar sin gastos o efectúe el depósito que dispone el art. 286 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, a la orden de esta Corte y bajo apercibimiento de ejecución. Hágase saber y archívese, previa devolución de los autos principales.

ELENA I. HIGHTON  de NOLASCO.