EL DERECHO DE REPRESENTACIÓN EN EL NUEVO CÓDIGO CIVIL - EL DERECHO DE REPRESENTACIÓN POR VÌA TESTAMENTARIA - LÍMITES AL DERECHO DE REPRESENTACIÓN EN EL NUEVO CODIGO - AFECTACIÓN LA LIBERTAD TESTAMENTARIA - EL INDIGNO - LA REPRESENTACIÓN DEL INDIGNO

 

EL NUEVO DIAGRAMA EN EL DERECHO DE REPRESENTACIÓN CONFORME AL NUEVO CÓDIGO CIVIL - LA REPRESENTACIÓN EN LAS SUCESIÓN TESTAMENTARIA - LA SUPUESTA MAYOR LIBERTAD TESTAMENTARIA - LA INDIGNIDAD EN EL DERECHO DE REPRESENTACIÓN - LA REPRESENTACIÓN DE PERSONAS VIVAS. EL NUEVO Y DESASTROSO ARTÍCULO 2429 DEL NUEVO CÓDIGO CIVIL.

 

Por el Doctor Juan Carlos Muse Generch

 

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Antes dijimos ( clic aquí ):

El porcentual legítimo o, mejor dicho, los porcentuales legítimos respecto de los cuales, en principio, no se pueden vulnerar, ni por legado o testamento corresponde a los herederos forzosos.

Los herederos forzosos son aquellos a quienes la ley les reconoce la posibilidad de aceptar o repudiar una herencia, mientras que existen los no forzosos, que son aquellos que necesitan, para el supuesto de muerte, de un llamado de la ley ( legítimos ) - ante un silencio testamentario -, y finalmente aquellos que necesitan de un testamento o un legado, o de lo contrario, a la herencia se la reputa vacante.

Los herederos forzosos, hoy día, sin discusión, son los ascendientes, descendientes y cónyuge.

También los que heredarían a los descendientes que han fallecido con anterioridad al fallecimiento posterior del denominado causante teniendo derecho a los bienes dejados por el difunto. Por ejemplo, en el caso de hijos de un fallecido en la sucesión de su abuelo. Para este caso, si, por ejemplo hay tres hijos y un tío, la porción hereditaria del tío se mantiene intangible, mientras que la del hermano de éste se dividirá en tres. Esto, que se llama "Derecho de Representación" no reconoce límites en la descendencia.

No existe derecho de representación respecto del cónyuge, como tampoco respecto de los ascendientes del fallecido. Sí en cambio respecto de los descendientes del hermano.

El Código Civil es bien claro en este sentido. Lo dice con claridad en el art. 3.549: "La representación es el derecho por el cual los hijos de un grado ulterior son colocados en el grado que ocupaba su padre o madre en la familia del difunto, a fin de suceder juntos en su lugar a la misma parte de la herencia a la cual el padre o la madre habrían sucedido".

Existen sin embargo discrepancias doctrinarias respecto del derecho de representación de los hijos de los hermanos a tenor de la redacción del art. 3.560 del Código Civil que señala: "En la línea colateral, la representación sólo tiene lugar a favor de los hijos y descendientes de los hermanos, bien sean de padre y madre o de un solo lado, para dividir la herencia del ascendiente con los demás coherederos de grado más próximo". Si bien el articulo es claro, ha generado dudas interpretativas respecto de las palabras equivalentes "hijos y descendientes".  

En cambio es claro el art. 3559 en cuanto señala: "Quedando hijos o descendientes de dos o más hermanos del difunto, heredarán a éste por representación, ya estén solos y en igualdad de grados, o ya concurran con sus tíos"

Sin embargo, si bien el derecho de representación de los descendientes de los padres es infinito, no sucede lo mismo con este derecho respecto de los descendientes de los hermanos. El art. 3585 del Código Civil hace una limitación "No habiendo descendientes ni ascendientes ni viudo o viuda, heredarán al difunto sus parientes colaterales más próximos hasta el cuarto grado inclusive, salvo el derecho de representación para concurrir los sobrinos con sus tíos. Los iguales en grado heredarán por partes iguales" .

Los grados se miden de la siguiente manera: debemos subir un grado para llegar a nuestro ascendiente, luego bajamos un grado para llegar a otro descendiente ( hermano ) - es el segundo en grado colateral -, los podemos seguir descendiendo ( sobrinos - tercer grado - ) e hijos del sobrino ( cuarto grado ). Pero aquí no existe derecho de representación, solamente podemos decir de "grados colaterales" o sea, hacia el costado subiendo previamente. Entonces supongamos que no hay hermano. Debemos encontrar el ascendiente mas próximo, y, encontramos un abuelo. Entonces subimos un grado hasta el padre, otro grado hasta e abuelo/a ( dos grados ), ahora tenemos que bajar: hijos del abuelo ( tío del difunto ) y llegamos al primo hermano ( cuarto grado ).

Los parientes colaterales mas próximos son los hermanos. Los parientes de grado mas cercano excluyen de la herencia entre los legítimos no forzosos, a los mas alejados ( por ejemplo, en el caso, el tío excluye a los sobrinos ).

Existen también los herederos legítimos pero no forzosos. La diferencia entre unos y otros es que, los legítimos no forzosos, tienen derecho, salvo voluntad testamentaria, a percibir un porcentual de la sucesión por motivo de muerte, pero no tienen "legítima", vale decir, que si el causante, no ha dejado acto de última voluntad, como testamento o legado, heredarán por voluntad de la ley, pero si existen testamentos o legados, no tienen legítima. Lo mismo con respecto a todos los actos de disposición a título gratuito que realice una persona en vida.

Son herederos legítimos y forzosos ascendientes, descendientes y cónyuge,

La representación limitada en el nuevo Código Civil.

 

El derecho de representación ha sido tratado como hemos visto.

No existen diferencias doctrinarias en cuanto a qué es el derecho de representación. Se lo marca funcionalmente con sus efectos conforme artículo 2428 del nuevo Código Civil al decir “Efectos de la representación. En caso de concurrir descendientes por representación, la sucesión se divide por estirpes, como si el representado concurriera. Si la representación desciende más de un grado, la subdivisión vuelve a hacerse por estirpe en cada rama.”

“Dentro de cada rama o subdivisión de rama, la división se hace por cabeza.”

 

Pero seguidamente, y a pesar de poderse representar a una persona indigna de suceder, tal y como si la misma no existiera, o si renunciara a la herencia como también el caso de premoniencia que antes hemos visto, esta ampliación encuentra una limitación en el artículo 2429 al decir “Casos en que tiene lugar. La representación tiene lugar en caso de premoriencia, renuncia o indignidad del ascendiente.”, por lo que hasta aquí el artículo no presenta inconvenientes.

Pero seguidamente expresa

 

“No la impide la renuncia a la herencia del ascendiente, pero sí la indignidad en la sucesión de éste.”

La interpretación es harto dificultosa. Se hará un intento por comprender este texto.

Entonces, los nietos no pueden representar a los bisabuelos si media indignidad con respecto a éste con relación a los bienes que pudieran transmitirse por derechos sucesorios del abuelo, cuando éste ha sido declarado indigno en la sucesión que conforma su patrimonio heredado.Pero sí pueden representar indefinidamente cuando esta situación no existe.

Vale decir que, en lo que respecta a la representación premoriencia, o premoriencia no existen límites en cuanto al derecho de representación.

Pero para el caso de derechos a los que tenía lugar el siguiente ascendiente, o sea el bisabuelo, habiéndose declarado indigno de suceder el abuelo, no se lo puede representar por los nietos, en cambio sí puede ser representado por los hijos, o sea los padres de los nietos

Es una situación bastante particular. Supongamos que A fallece y transmitiría los bienes a B por sucesión. Pero B, descendiente, ha sido declarado indigno de suceder. En esta hipótesis, los descendientes de B, pueden representar a B en la sucesión de A aún cuando se declare la indignidad del descendiente B.

Pero si A no puede recibir bienes por sucesión, por haber sido declarado indigno de suceder, siempre que a B no le haya sido declarada la indignidad puede representarlo, pero no los descendientes de B. Entonces C, o sea los descendientes de B, no puede representa a A en los bienes que éste que debiera recibir por sucesión.

Otra interpretación posible sería la indignidad de los nietos relacionada directamente con el abuelo. No cabrían dudas respecto de dos indignidades para que no exista representación.

Este artículo también refiere al derecho de representación en el orden testamentario. Por lo cual el testamento puede ser usado por terceros a quienes el testador, no instituyó como herederos ya que el testador tendría que eximir expresamente en su testamento, la causal de indignidad, lo cual es poco previsible, o instituir directamente como heredero al indigno. O en orden sucesivo. O señalar cuáles son los indignos y, si no lo sabe, entonces, terceros podrían invocar la indignidad impugnando los alcances del testamento. Todo lo cual complica las cosas.

 

En efecto este artículo dice: “Se aplica también en la sucesión testamentaria, si el testador se limita a confirmar la distribución a la herencia que resulta de la ley.”

Con decir “la distribución a la herencia que resulta de la ley.”, se está refiriendo a las legítimas o sea las porciones no disponibles por testamento. Pero al decir que lo mencionado “Se aplica también en la sucesión testamentaria”, estamos en presencia de una aberración. Veamos:

Por ejemplo, en el caso de premoriencia de la madre, o padre, usando el testamento los nietos a cuyo favor no ha sido hecho.

En consecuencia, y teniendo los mismos alcances ahora el derecho de representación en la sucesión testamentaria, las causales de indignidad invalidarían los efectos de la ley, obligando a la representación y con los límites indicados.

Parece increíble que la actual libertad testamentaria, esté limitada por la legislación relacionada con la indignidad que el testador no prevé. Pues, si el testamento es un acto de última voluntad con intención de favorecer, aun cuando mediare indignidad o justa causa de desheredación, pero al testador, ello no le interese, no puedan tener efectos los testamentos que el mismo otorgue, a pesar de la indignidad. En definitiva, más allá de la muy mala redacción del artículo, impone límites y no amplitudes a la libertad testamentaria, impidiendo al testador que el indigno a pesar de no importarle al testador que se haya cometido contra el mismo, ciertos actos injustos que pueden ocasionar la declaración de indignidad, no pueda el testador pasarlos por alto, no interesarle, o no haberlo: por ejemplo, el haber atentado contra su vida. Entonces venga el Estado a impedirle que su testamento pueda tener efectos sobre la persona a la que desea beneficiar porque se la considera indigna, invocación que pueden realizar terceros al testamento, desde que la ley hace una equivalencia entre las causales legales de transmisión sucesoria no hereditaria, yla testamentaria, siendo absurdo que el mismo testador invoque o deba invocar la indignidad cuando por el propio testamento pudiera mencionarla expresamente. En consecuencia, en materia testamentaria, existe una limitación que podría ser invocada por terceros y que se refiere a otra forma de transmitir los bienes por causa de muerte.

Esta situación sui generis, parece permitir la libertad testamentaria, pero conforma un híbrido, en el cual el testador, parece tener la carga u obligación, de relevar en su testamento la indignidad de los bienes que ha recibido en la sucesión que ha formado su propio acervo hereditario, por ejemplo, por haber recibido los bienes de sus padres, la representación testamentaria no sería posible para sus nietos, pero si para los hijos.