EL CONTRATO DE AGENCIA DEL NUEVO CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL DE LA NACIÓN. LAS INTERPRETACIONES MÁS AFORTUNADAS. DESAFORTUNADA REGULACIÓN LEGAL. TEMAS QUE EL ABOGADO DEBE PROCURAR RESOLVER EN EL ENTORNO DE LA MACRO ECONOMÍA ACTUAL.

 
CONTRATO DE AGENCIA - NUEVO CODIGO CIVIL COMERCIAL NACION -  ZONIFICACION - NORMAS REITERADAS - LA REPRESENTACION - FORMAS - USOS - REMUNERACION - PREAVISO - FALTA PREAVISO - EL AVISO - COMISIONES - PLAZO - REMUNERACION - RESOLUCION - CONTRATO INTERNET

Por el doctor Juan Carlos Muse Generch

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Recomiendo ver los antecedentes doctrinarios para lo cual haga clic en el siguiente botón: Descripción: C:\Pagina web real\up_clicaqui.png 

 

Son interesantes también los siguientes temas.

 

LA OBLIGACIÓN DE INDEMNIZAR EN EL CONTRATO DE DISTRIBUCIÓN.

 

¿CUAL ES LA DIFERENCIA ENTRE CONTRATO DE TRABAJO Y CONTRATO DE LOCACIÓN DE SERVICIOS? ¿QUE SUCEDE EN LOS CASOS DE AGENCIAS DE REMIS EN LO LABORAL? ¿CUAL ES LA SITUACIÓN DEL CHOFER? ¿ES LA RELACIÓN DE CARÁCTER LABORAL? ¿CUAL ES LA DIFERENCIA ENTRE CONTRATO DE LOCACIÓN DE SERVICIOS Y LA RELACIÓN LABORAL?. ¿CUAL ES LA DIFERENCIA ENTRE LOCACIÓN DE SERVICIOS Y LOCACIÓN DE OBRA. 

 

EL CONTRATO DE AGENCIA DE SEGUROS - EL AGENTE INSTITORIO Y EL NO INSTITORIO - MODALIDADES CONTRACTUALES - OBLIGACIONES DEL PRODUCTOR CON RESPECTO A LA LEY, AL ASEGURADOR Y AL CLIENTE - PERSONAS A QUIENES DEBE PROTEGER Y BENEFICIAR EL PRODUCTOR O AGENTE DE SEGUROS - JURISPRUDENCIA EN LA APLICABILIDAD DE LA LEY DE DEFENSA AL CONSUMIDOR - LA NATURALEZA DE LA RELACIÓN INTERNA Y JURÍDICA ENTRE LA COMPAÑÍA DE SEGUROS Y EL PRODUCTOR O AGENTE DE SEGUROS - EL DERECHO A REMUNERACIÓN DEL AGENTE O PRODUCTOR - EL PRODUCTOR O EL AGENTE NO SON CONSIDERADOS CORREDORES - COMO SE ESTABLECE EL MONTO DE LAS COMISIONES - DIFERENCIA ENTRE PRODUCTOR, AGENTE Y ASESOR - CONTRATOS DE FALTA DE INTERÉS SOCIAL - FALTA DE INSTRUMENTACIÓN ESCRITA.

 


HAGA CLIC EN ALGUNOS DE ESTOS SUBTEMAS PERO RECOMIENDO LA LECTURA COMPLETA INCLUYENDO LOS ANTECEDENTES DOCTRINARIOS REALIZADOS ANTES EN NUESTRA PÁGINA.

 

El contrato de agencia en el nuevo Código Civil y Comercial.

 

La cuestión de la zonificación.

 

Normas de reiteración de conceptos doctrinarios de antaño.

 

La representación del empresario.

 

Usos y prácticas en la remuneración.

 

¿Contrato que promueve el abuso?

 

¿Preaviso?

 

Consecuencias del “preaviso”.

 

Primera conclusión: Las disposiciones deben ser genéricas.

 

Plazo para el pago de las comisiones.

 

¿Vencimiento del plazo?

 

Disposiciones comunes a todos los contratos y que figuran en la relación de contrato de agencia.

 

La resolución. Forma en la que opera.

 

Resolución por incumplimiento de las obligaciones a cargo de las partes.

 

La causal de frustración del negocio del agente.

 

Causal de resolución. La quiebra.

 

El caso de la escisión y de la fusión empresarial.

 

Compensación por clientela.

 

Se perdió la noción de colaboración empresarial.

 

Disposiciones anecdóticas.

 

Sub agencia.

 

Casos excluidos de esta suerte de regulación legal. Conclusión.

 

 

El contrato de agencia en el nuevo Código Civil y Comercial.

 

Ya nos hemos referido al contrato de agencia cuando el mismo no poseía una normativa regulatoria. Hoy, el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, en su artículo 1479 dice del mismo que “Hay contrato de agencia cuando una parte, denominada agente, se obliga a promover negocios por cuenta de otra denominada preponente o empresario, de manera estable, continuada e independiente, sin que medie relación laboral alguna, mediante una retribución.” “El agente es un intermediario independiente, no asume el riesgo de las operaciones ni representa al preponente”.

 

La cuestión de la zonificación.

 

Señalamos que “puede zonificarse” por lo que se trataba de una característica del contrato y no necesariamente, la zonificación había sido un elemento integrante, y sin embargo el Código Civil y Comercial actual, en el art. 1480 señala que “El agente tiene derecho a la exclusividad en el ramo de los negocios, en la zona geográfica, o respecto del grupo de personas, expresamente determinados en el contrato”.

Sin embargo, podemos decir que la cuestión zonal, es ajena al contrato de agencia y que solamente se destaca en el Código Civil y Comercial como una característica que podría no presentarse.

 

Las cuestiones zonales tienen mucho que ver con la importancia macroeconómica de este contrato, como antes señalamos.

Se destaca constantemente esa importancia económica dado el común escaso volumen de inversión contra la expansión de los negocios del empresario.

Por zona, en consecuencia, debemos entender ámbito de actuación. Siendo que hoy la geografía se encuentra superada por la globalización de los negocios por internet, nada obsta, al contrario, a que el agente represente geográficamente o no, pero la necesariedad de que el contrato sea realizado por escrito parece un obstáculo a esta conclusión.

Sabido es que muchos empresarios o proponentes ( en el Código se lee Preponentes ), pueden obtener contrataciones con yuxtaposición geográfica en nombre del preponente o empresario. En muchos países del mundo, de esta manera, la gente trabaja desde su casa, por varios motivos; la insuficiencia laboral, o la practicidad, o el deseo del empresario de no tener relación de dependencia con personas que deban concurrir a la sede geográfica de la empresa, donde, por otro lado, ello es muchas veces o imposible o muy dificultoso,

El Código Civil no señala y nunca ha sido necesario que el agente sea una persona jurídica. Tampoco que no se obtenga que de las partes exista una relación de agencia, aunque no medie contrato escrito. Lo único que ocurre es que la forma escrita será la necesaria para la aplicabilidad de las normas que sobre este contrato se instituyen en el nuevo Código.

Los contratos celebrados por internet, soy bastante frecuentes, como el llenado de formularios en php. Incluso en la compraventa. Muchos contratos como la locación de servicios, son realizados por internet. No hay geografía como elemento destacable en estos casos, y, al rumbo y ritmo que vamos, entiendo que de geografía cada vez hablamos menos.

En lo restante la definición es correcta porque no existe relación laboral como también es que existe una remuneración, habitualmente conocida como “comisión”.

Es más, la representación en la Argentina de agentes, por ejemplo, para la venta de software, dados los cambios macroeconómicos en la moneda local, son muchas veces considerados necesarios.

Una empresa de alojamiento web, llamada 4 shared no tuvo, por lo menos por mucho tiempo, no a la fecha de la lectura del presente, representación en la Argentina, por lo que resultaba algo temerario comprarlos por medio de representantes en Brasil, llenando los formularios web.

Justamente la geografía parece que no es un elemento necesario sino aún característico del contrato de agencia. Pero ya parece muy superado en el informalismo en el que vivimos. Lo importante es la relación de agencia.

En todos los casos, o en casi todos, por lo menos, de venta de artículos o servicios por internet, estamos en presencia de un contrato de agencia, donde mientras se respete la voluntad empresarial, por lo habitual salvo el agente, la relación es de agencia. Y aun cuando se trate de relaciones que ocurren dentro de nuestro territorio.

No es una cuestión menor, ya que lo destacable de estos contratos es el reflejo o importancia macroeconómica, que ya señalé, con escasa inversión, cada vez mas personas representan al comitente.

Como robóticamente se contrata por internet, lo habitual es que las cláusulas sean de adhesión.

Y esto es suficiente para que la persona, o agente comience a celebrar distintos tipos de negocios para el preponente.

Por supuesto que, de esta manera, no se pierde la función macroeconómica, sino que se amplía y cobra mayor importancia.

De modo que la forma escrita, ni significa territorialidad como tampoco extraterritorialidad, y constituye y sigue constituyendo una nota característica, un poco antigua, pero destaqué todo lo señalado hasta ahora por cuanto casi no conozco autor, que no ponga de manifiesto o de resalto esa posibilidad expansiva empresarial mediante la institución de agentes. Máxime en un país necesitado de inversiones. El contrato escrito constituye un obstáculo a esa función macro económica.

Como contrato netamente empresarial, es lógico que las pautas las imponga el empresario, de manera que las cláusulas de adhesión son lo habitual, aún cuando el contrato se celebre por escrito.

Bajo el sistema de Código Comercial derogado señalé esa función macroeconómica de conducción empresarial. Y he dicho al respecto.

El contrato de agencia, como contrato entre empresas, cuya nota más diferenciadora es el deber de colaboración recíproco, tiene una extraordinaria importancia en la economía, como se ha advertido, puesto que enorme mayoría de empresas necesitan de este tipo de contratos para poder realizar sus funciones y brindar competencia en la macroeconomía. Por lo tanto, tiene una relevancia fundamental, especialmente en lo concerniente a la satisfacción de la demanda de bienes y/o de servicios para la comunidad. Esta figura se distingue en este sentido y no puede ser suplida mediante contratos de mandato, de corretaje, y de todos los auxiliares de comercio, no pueden suplir, por la envergadura de la propia función. Es de recordar que el Cód. de Comercio señala como auxiliares de comercio a las siguientes personas en el art. 87: "Son considerados agentes auxiliares del comercio, y, como tales, sujetos a las leyes comerciales, con respecto a las operaciones que ejercen en esa calidad: 1º Los corredores; 2º Los rematadores o martilleros; 3º Los barraqueros y administradores de casas de depósito; 4º Los factores o encargados, y los dependientes de comercio; 5º Los acarreadores, porteadores o empresarios de transporte."

El concepto de empresa en el Código de Comercio nunca estuvo vinculado al hecho de la finalidad propia del contrato de agencia, el cual es la propia expansión de los negocios del comitente. Por otro lado, este Código Civil y Comercial, no destaca que sea menester ser una empresa. Esto ha sido un acierto.

Hay que ir a las fuentes, “empresa” es un “emprendimiento”, quien “emprende” es “empresario”. La distinción que suele hacerse entre empresa como comercio, o actividad comercial es inválida, lo antes señalo es una analogía del viejo sistema del Código de Comercio. Si quien emprende, es siempre un empresario comercial, todos seríamos comerciantes. Una empresa es una organización o institución dedicada a actividades o persecución de fines económicos o comerciales para satisfacer las necesidades de bienes o servicios de los solicitantes, a la par de asegurar la continuidad de la estructura productivo-comercial, así como sus necesarias inversiones.

Lo relevante es el emprendimiento y no el carácter de comerciante. El Código Civil y Comercial no exige que lo hayan sido ni que se haya dedicado el agente, habitualmente al comercio.

De otra manera mas restringida el contrato no tendría mucho futuro, ya que el empresario internacional, especialmente, cada vez más se vale de internet para establecer agentes que lo representen. Como he señalado, es un contrato que se puede entender regir por las normas del mandato, sin embargo, en su función las excede. No cabe duda alguna que el contrato de agencia está completando una función que no la consigue ni el contrato de corretaje ni el mandato como lo hemos conocido.

Por dicha razón es ANACRÓNICA la forma escrita y netamente perjudicial a los intereses de inversión en nuestro país.

 

Normas de reiteración de conceptos doctrinarios de antaño.

 

Podemos reiterar todas las conductas que entre preponente y agente estaban doctrinaria y jurisprudencialmente establecidas. De tal modo que las normas que transcribiré sólo reiteran los conceptos, ideas y fines que ya antes de este marco jurídico existían “Relación con varios empresarios. El agente puede contratar sus servicios con varios empresarios. Sin embargo, no puede aceptar operaciones del mismo ramo de negocios o en competencia con las de uno de sus preponentes, sin que éste lo autorice expresamente.” ( art 1481 CCC ). El agente debe:          velar por los intereses del empresario y actuar de buena fe en el ejercicio de sus actividades;          ocuparse con la diligencia de un buen hombre de negocios de la promoción y, en su caso, de la conclusión de los actos u operaciones que le encomendaron; cumplir su cometido de conformidad con las instrucciones recibidas del empresario y transmitir a éste toda la información de la que disponga relativa a su gestión; informar al empresario, sin retraso, de todos los negocios tratados o concluidos y, en particular, lo relativo a la solvencia de los terceros con los que se proponen o se concluyen operaciones; recibir en nombre del empresario las reclamaciones de terceros sobre defectos o vicios de calidad o cantidad de los bienes vendidos o de los servicios prestados como consecuencia de las operaciones promovidas, aunque él no las haya concluido, y transmitírselas de inmediato; asentar en su contabilidad en forma independiente los actos u operaciones relativos a cada empresario por cuya cuenta actúe ( art. 1483 ). Y por su lado, el comitente debe: actuar de buena fe, y hacer todo aquello que le incumbe, teniendo en cuenta las circunstancias del caso, para permitir al agente el ejercicio normal de su actividad; poner a disposición del agente con suficiente antelación y en la cantidad apropiada, muestras, catálogos, tarifas y demás elementos de que se disponga y sean necesarios para el desarrollo de las actividades del agente; pagar la remuneración pactada; comunicar al agente, dentro del plazo de uso o, en su defecto, dentro de los quince días hábiles de su conocimiento, la aceptación o rechazo de la propuesta que le haya sido transmitida, comunicar al agente, dentro del plazo de uso o, en su defecto, dentro de los quince días hábiles de la recepción de la orden, la ejecución parcial o la falta de ejecución del negocio propuesto ( art. 1484 ).

 

La representación del empresario.

 

 

Conforme al art. 1485 CCC. “El agente no representa al empresario a los fines de la conclusión y ejecución de los contratos en los que actúa, excepto para recibir las reclamaciones de terceros previstas en el artículo 1483, inciso e). El agente debe tener poder especial para cobrar los créditos resultantes de su gestión, pero en ningún caso puede conceder quitas o esperas ni consentir acuerdos, desistimientos o avenimientos concursales, sin facultades expresas, de carácter especial, en las que conste en forma específica el monto de la quita o el plazo de la espera. Se prohíbe al agente desistir de la cobranza de un crédito del empresario en forma total o parcial.”

 

Como antes señalamos “El principal puede o no otorgarle representación al agente para que éste pueda celebrar en representación de aquel, los contratos y negocios. En este caso, coincido con Spota, la relación deberá ser juzgada conforme a las reglas del mandato.

 

Usos y prácticas en la remuneración.

 

“Si no hay un pacto expreso, la remuneración del agente es una comisión variable según el volumen o el valor de los actos o contratos promovidos y, en su caso, concluidos por el agente, conforme con los usos y prácticas del lugar de actuación del agente.” ( art. 1486 CCC ).

Es bastante difícil entender que la remuneración no haya sido acordada. Habrá de depender mucho mas del rubro que de los usos y prácticas del lugar. Se deberán hacer comparaciones en tal sentido.

 

¿Contrato que promueve el abuso?

 

Muchos acuerdan que el contrato puede ser abusivo y generalmente lo es para a favor el empresario. O en cuanto a la zona geográfica, o en cuanto a la remuneración, o en cuanto a las condiciones. Lorenzetti señaló correctamente que la finalidad distributiva y expansiva que posee el contrato de agencia es “el género mas cercano al contrato de trabajo, dependiente, sujeto a una fuerte subordinación y dentro de la etapa de comercialización del producto en el mercado; por ello la doctrina italiana ha utilizado el nombre de “parasubordinación” para delimitar la complejidad de la individualización de este tipo de relación” ( citado por Francisco Junyent Bas y María Cecilia Rodriguez Leguizamón, en página 530 del Tomo IV del Código Civil y Comercial de la Nación – Comentado, ( artículos 1251 a 1762 ) de la Dirección de Julio César Rivera y Graciela Medina, de editorial La Ley ( año 2015 ).

 

Pero, por sí mismo, el contrato no establece horas de ingreso o de egreso, jornadas laborales obligatorias, ni vacaciones, aguinaldos, tampoco por sí mismo establece que el tiempo del trabajador es predilecto a determinado empresario, lo cual, si esto último sucediera, estaríamos en presencia de una relación laboral con todos los beneficios de la misma.

 

En la página a la que aludí, por haberme referido a ella, se señaló que es un contrato de colaboración empresarial, donde, entonces, dos personas que pretenden expandirse, asociándose de alguna forma, procuran, mediante esa ayuda recíproca, ir alentando el volumen de operaciones mediante distintas formas de beneficio común ( lo mismo que sucede con el contrato de distribución, como el de concesión, entre otros ). Y si bien, por lo habitual, existen cláusulas predispuestas, como es un contrato que ni siquiera tiene plazo de duración, de no “convenir” cualquiera de las partes puede dejarlo sin efecto en cualquier momento.

 

¿Preaviso?

 

La nueva legislación establece la necesidad de un “preaviso”, que, en realidad y como he señalado, es un “aviso” que concuerda con un deber de buena fe en el fin propuesto por ambos empresarios. “En los contratos de agencia por tiempo indeterminado, cualquiera de las partes puede ponerle fin con un preaviso” ( art. 1492 ). Agrega que “El plazo del preaviso debe ser de un mes por cada año de vigencia del contrato”, “El final del plazo de preaviso debe coincidir con el final del mes calendario en el que aquél opera”, y que “Las disposiciones del presente artículo se aplican a los contratos de duración limitada transformados en contratos de duración ilimitada, a cuyo fin en el cálculo del plazo de preaviso debe computarse la duración limitada que le precede” se señala además que “Las partes pueden prever los plazos de preaviso superiores a los establecidos en este artículo” ( art. 1492 ) y, en el caso de omisión de esta obligación se le otorga a la otra parte derecho a la indemnización por las ganancias dejadas de percibir en el periodo. ( art. 1493 ).

 

Me parece que esto del “preaviso” propio de la legislación laboral, es bastante disfuncional en su terminología, como los plazos mínimos. Todas las situaciones de los contratos de agencia, son tan diferentes que no se debía regular sobre estos tópicos, bastaba con decir “aviso” y “ganancias dejadas de percibir por dicha falta de aviso”.

 

Si ya hemos dicho, en esta página como en otra, que es un contrato de colaboración, que alude a ciertos fines que se cumplen, tal vez, por etapas, que se generan los plazos por la propia expansión proyectada para beneficio recíproco entre empresario y agente. ¿Quién es el legislador en este caso para establecer plazos de aviso o preaviso en un contrato con miradas comerciales y cuyos objetivos pudieron haberse logrado mucho antes de lo previsto?. Que la ley señale que le corresponde una camisa, no significa su talle. Por otro lado, toda ruptura intempestiva que genere un daño, siempre hay obligación de resarcir. ¿De dónde el legislador obtiene cuánto?

 

Consecuencias del “preaviso”.


Son, también, absoluta y completamente perjudiciales para los intereses de inversión en nuestro país, es una cláusula imperativa, pero no de orden público, es contraria a la flexibilidad propia del Derecho Comercial y su dinámica. Se la ha previsto con el remanido tema de los abusos, donde no existe relación laboral alguna. Se ven abusos por todos lados en la doctrina, se exporta de esa manera ideologías argentinas y se convierte en un valladar a la inversión, a la publicidad, a la constitución propia de agencias en nuestro país. Son nefastas e ideológicas estas disposiciones.

 

Primera conclusión: Las disposiciones deben ser genéricas.

 

Así como la de los arts. 1487 “Cualquiera sea la forma de la retribución pactada, el agente tiene derecho a percibirla por las operaciones concluidas con su intervención, durante la vigencia del contrato de agencia y siempre que el precio sea cobrado por el empresario.”

 

La disposición es de elemental justicia: si te ayudé a concretar el negocio, es tu deber pagarme la comisión.

 

Prosigue: “En las mismas condiciones también tiene derecho: si existen operaciones concluidas con posterioridad a la finalización del contrato de agencia; si el contrato se concluye con un cliente que el agente presentara anteriormente para un negocio análogo, siempre que no haya otro agente con derecho a remuneración; si el agente tiene exclusividad para una zona geográfica o para un grupo determinado de personas, cuando el contrato se concluye con una persona perteneciente a dicha zona o grupo, aunque el agente no lo promueva, excepto pacto especial y expreso en contrario. Esto era preexistente a la regulación legal, y de obvia justicia.

 

Plazo para el pago de las comisiones.

 

El art. 1488 CCC señala que “El derecho a la comisión surge al momento de la conclusión del contrato con el tercero y del pago del precio al empresario. La comisión debe ser liquidada al agente dentro de los veinte días hábiles contados a partir del pago total o parcial del precio al empresario.”

Esta otra disposición es un tiro al pato. ¿De dónde el legislador obtuvo que lo justo sea dentro de 20 días? Por lo demás las estadísticas indican que es muy difícil que esas remuneraciones no sean pagadas en mucho menos de ese plazo. No nos podemos olvidar que estamos hablando del contrato de agencia en general, no en el de agente de seguros por ejemplo ( ver por ejemplo disposición comentada del art. 1501 CCC ) bajo el título Casos excluidos de esta suerte de regulación legal. Conclusión.

El tema es muy amplio y el abanico de posibilidades inmenso. Insertar plazos sin justificación para todos los agentes en general, constituye una construcción abstracta y que en muchos casos puede ser injusta.

 

¿Vencimiento del plazo?

 

Digamos que el plazo, en este tipo de contratos, casi diría no existe

Estos contratos son por tiempo indeterminado, salvo que razones muy especiales y muy vinculadas a la actividad del empresario exijan de un plazo. Si por alguna razón continuara, incluso fuera del plazo fijado, que no es ni por asomo una estipulación esencial en esta contratación se lo entiende como de plazo indeterminado. Pueden existir etapas, etapas que concluyen y que generan otras, si a ello lo podemos entender como plazos o metas.

 

Disposiciones comunes a todos los contratos y que figuran en la relación de contrato de agencia.

 

Hay disposiciones que no las entiendo como típicas o propias del contrato de agencia y son comunes a todos los contratos. Así dice el art. 1494. “El contrato de agencia se resuelve por:         muerte o incapacidad del agente; disolución de la persona jurídica que celebra el contrato, que no deriva de fusión o escisión; quiebra firme de cualquiera de las partes ( esto lo veremos separadamente porque no es una disposición muy común ); vencimiento del plazo;         incumplimiento grave o reiterado de las obligaciones de una de las partes, de forma de poner razonablemente en duda la posibilidad o la intención del incumplidor de atender con exactitud las obligaciones sucesivas; disminución significativa del volumen de negocios del agente ( art. 1494 ), Mención aparte merece la Fusión o Escisión ( art. 1496 )

 

La resolución. Forma en la que opera.

 

Conforme al art. 1495. “En los casos previstos en los incisos a) a d) del artículo 1494, la resolución opera de pleno derecho, sin necesidad de preaviso ni declaración de la otra parte, sin perjuicio de lo dispuesto por el artículo 1492 para el supuesto de tiempo indeterminado.”

Las disposiciones a las que alude, con resolución de “pleno derecho” (vale decir sin pedirla a los jueces – es decir, y mejor dicho, rescisión y no “resolución como inapropiadamente se introdujo en ese artículo ) son las siguientes: muerte y vencimiento del plazo. En cuyos casos, obviamente queda sin efecto (rescisión).

 

Resolución por incumplimiento de las obligaciones a cargo de las partes.

 

El art. 1495 precitado habla de dos clases más de resolución.

En el caso del inciso e) del artículo 1494, cada parte puede resolver directamente el contrato cuando media “incumplimiento grave o reiterado de las obligaciones de una de las partes, de forma de poner razonablemente en duda la posibilidad o la intención del incumplidor de atender con exactitud las obligaciones sucesivas”. Obviamente ante el incumplimiento de las obligaciones de cada una de las partes el contrato puede dejarse sin efecto (rescisión – efecto a lo futuro - ) o entender que median causas graves que ameritan la resolución ( es decir, los efectos a lo futuro: contrato que amerita no seguirlo adelante, más el reclamo por los daños ocasionados en el pasado también ).

 

La causal de frustración del negocio del agente.

 

Esta lamentable regulación establece la resolución por la disminución significativa del volumen de negocios del agente.

Para un mejor y mas apto entender, podríamos convenir que se trata de cuestiones macroeconómicas locales que escapan al dominio del agente. De otra manera, cualquier otra causal podría ser invocada. Sin embargo, no es hipótesis de resolución sino de rescisión ( meramente no continuar el contrato ).

 

Causal de resolución. La quiebra.

 

El contrato también se resuelve por “quiebra firme de cualquiera de las partes” ( art. 1494 ).

“Quiebra firme”. Debemos entender por esta afirmación la absoluta y clara desaparición funcional de cualquiera de las partes en colaboración empresaria. Se trata de la frustración de un contrato, pero en el mismo, no se contempla la posibilidad que otra empresa, mas en el caso del empresario, absorba esa empresa otra, la adquiera. El Código en esta materia es pueril. Parece asociar la idea de contrato de agencia a la de un matrimonio.

La quiebra afecta las marcas, los logos, el nombre comercial, pero no impide que otro empresario utilice los locales y reemplace los defectos, y ello pueda serle indiferente o aún mejore la calidad de rentabilidad del agente. La nueva denominación comercial, los nuevos logos, las nuevas marcas e incluso patentes de invención, pueden ser aprovechadas y de hecho, muchas veces ocurre, por los agentes para otra dinámica comercial mas intensa que la anterior. Sin engaño al consumidor, puesto que, por ejemplo, el consumidor que leía Bank Boston, luego leyó Standard Bank, luego leyó ISBC. ¿Por qué esta necesariedad consistente en la culminación del contrato y no poderse seguir con el adquirente y tener que celebra otro contrato más?. Un formalismo inerte y exagerado, por el sistema escrito y no de observación de la conducta comercial de las partes.

 

El caso de la escisión y de la fusión empresarial.

 

“El contrato se resuelve si la persona jurídica que ha celebrado el contrato se fusiona o se escinde y cualquiera de estas dos circunstancias causa un detrimento sustancial en la posición del agente. Se deben las indemnizaciones del artículo 1497 y, en su caso, las del artículo 1493.”

Esta disposición vincula a la escisión o a la fusión de empresas a un daño al agente. Veamos si el empresario puede ser tan estúpido.

El empresario utiliza distintas formulaciones para expandir sus negocios. Puede acudir a la fusión o a la escisión. Es decir, dos empresas se unen ( fusión ) o se separan en dos diferentes ( escisión ). A veces es una necesidad de manejo empresarial escindir a un segmento de la empresa y/o fusionarse a otra. Puede necesitar escindirse por una cuestión de calidad y trato con el consumidor y/o fusionarse a otra por el mismo motivo. Y mientras el agente tenga los mismos logos, los mismos nombres comerciales, y la misma clientela, o por lo menos, que, por un plazo razonable, ejemplo, un mes, sufra algunas consecuencias de los manejos empresariales, no se desprende de ello daño grave al agente, cuando especialmente los logos, los nombres comerciales, las marcas, sean las mismas.

 

Compensación por clientela.

 

“Extinguido el contrato, sea por tiempo determinado o indeterminado, el agente que mediante su labor ha incrementado significativamente el giro de las operaciones del empresario, tiene derecho a una compensación si su actividad anterior puede continuar produciendo ventajas sustanciales a éste.

“En caso de muerte del agente ese derecho corresponde a sus herederos.

“A falta de acuerdo, la compensación debe ser fijada judicialmente y no puede exceder del importe equivalente a un año de remuneraciones, neto de gastos, promediándose el valor de las percibidas por el agente durante los últimos cinco años, o durante todo el período de duración del contrato, si éste es inferior.

“Esta compensación no impide al agente, en su caso, reclamar por los daños derivados de la ruptura por culpa del empresario. ( art. 1497 del CCC ).

Como comentario a esta norma felicitamos la redacción del último párrafo en el sentido de ruptura anticipada sin aviso alguno y que casi como consecuencia lógica y natural trae como consecuencia perjuicios.

 

Se perdió la noción de colaboración empresarial.

 

Pero los tres primeros párrafos son tétricos.

Como dije son contratos de colaboración empresarial, donde persiguiendo un lucro específico el agente y el llamado empresario, pretenden una rentabilidad. Pero no son socios. Es función propia del agente procurarle mas clientes al proponente, no asociarse al mismo, como también es que, por lo habitual y general la meta del agente es transitoria, mientras que la del empresario más de carácter permanente, eso es lo lógico en el curso normal y de ordinario de las cosas.

En esa función temporal del agente, éste ha conseguido, o procurado conseguir en su emprendimiento lo que pretendía. Se separa de la empresa, prosigue su propio camino, mientras que la empresa lucha, da pelea, prosigue, pretende mayores giros comerciales, mas negocios, mayores rentas y CUANDO NO EXISTEN FINES DE ORDEN PERSONAL ( Ver Historia de Henry Ford a modo de ejemplo ).

Henry Ford nació en una granja, en el seno de una familia pobre, en un pueblo rural al oeste de Detroit (el área en cuestión es ahora parte de Dearborn, Míchigan). Sus padres fueron William Ford (1826-1905) y Mary Litogot (c. 1839-1876). Eran de ascendencia inglesa, pero habían vivido en Irlanda, en el Condado de Cork. Tuvo varios hermanos: Margaret (1867-1868), Jane (c1868-1945), William (1871-1917) y Robert (1873-1934).

Durante el verano de 1873, Henry vio por primera vez una máquina autopropulsada; una máquina de vapor estacionaria que podía ser usada para actividades agrícolas. El operador, Fred Reden, la había montado encima de ruedas a las que había conectado mediante una cadena. Henry quedó fascinado con la máquina y Reden durante el año siguiente enseñó al joven cómo encender y manejar el motor. Ford dijo más adelante que esta experiencia fue la que le «enseñó que era por instinto un ingeniero.

Henry llevó esta pasión por los motores a su propia casa. Su padre le dio un reloj de pulsera al comienzo de su adolescencia. A los 15 tenía una buena reputación como reparador de relojes, habiendo desmantelado y vuelto a ensamblar los relojes de amigos y vecinos docenas de veces2

Su madre murió en 1876. Fue un duro golpe que dejó al joven destrozado. Su padre esperaba que Henry finalmente se hiciera cargo de la granja familiar, pero Henry odiaba ese trabajo. Por otra parte, con su madre muerta ya había poco que le atase a la granja. Más tarde dijo, «nunca tuve un amor particular por la granja. Era la madre en la granja a la que amaba.

En 1879 dejó su casa y se dirigió a Detroit para trabajar como aprendiz de maquinista, primero en James F. Flower & Bros., y más tarde en Detroit Dry Dock Co. En 1882 volvió a Dearborn para trabajar en la granja y se encargó del manejo de la máquina de vapor portátil Westinghouse hasta hacerse un experto. Esto le llevó a ser contratado por la compañía Westinghouse para dar servicio a sus máquinas de vapor.

Durante su matrimonio con Clara Bryant en 1888, Ford se mantuvo mediante la granja y operando un aserradero. Tuvieron un hijo, Edsel Bryant Ford (1893-1943).

En 1891, Ford consiguió el puesto de ingeniero en la compañía Edison, y tras su ascenso a ingeniero jefe en 1893 comenzó a tener suficiente tiempo y dinero como para dedicarlo a sus propios experimentos con motores de gasolina. Estos experimentos culminaron en 1896 con la invención de su propio vehículo autopropulsado denominado cuadriciclo, que hizo su primera prueba con éxito el 4 de junio de ese año. Tras varias pruebas, Ford comenzó a desarrollar ideas para mejorarlo”. Fuente https://es.wikipedia.org/wiki/Henry_Ford

La asociación ilógica que se hace en función de la retórica “superioridad económica del empresario” que es netamente ideológica, especialmente cuando su empresa trasciende su propia vida personal.

El empresario que en otras latitudes consigue invertir con un préstamo bancario del % 3 o 4 anual, por ejemplo, que es una persona que quiere el crecimiento, quiere la competencia, pretende ayudar también, es visto em muestro país, como un aprovechador, alguien que suele abusar, sólo porque en nuestra macro economía no tenemos ilusión alguna de poder acceder ni siquiera al crédito indispensable para comenzar una maraña burocrática que pagada la tasa para inversión, de por lo menos dos dígitos, no emergen ni soñadores ni empresarios argentinos. De allí la falsa noción ideológica que inspira esta retorcida y permanente retórica.

 

Disposiciones anecdóticas.

 

Conforme al art. 1499 CCC “Las partes pueden pactar cláusulas de no competencia del agente para después de la finalización del contrato, si éste prevé la exclusividad del agente en el ramo de negocios del empresario. Son válidas en tanto no excedan de un año y se apliquen a un territorio o grupo de personas que resulten razonables, habida cuenta de las circunstancias.”

La disposición es correcta, pero es aventurera que la cláusula de no competencia no exceda de un año. O sea, luego de un año, puedo competir contra específicamente, me ha dado frutos, producción, rentabilidad durante muchos años a un empresario determinado. Un año o menos y ya se está en condiciones jurídicas de competir contra quien ha dado por años una rentabilidad al agente. Me parece que esta anecdótica cláusula permite considerar al capital como un enemigo aprovechador. Traicionar de semejante forma, a personas físicas que entre las cuales se forman distintos vínculos, me surge como algo asqueroso.

 

Sub agencia.

 

Conforme al art.1500 CCC “El agente no puede, excepto consentimiento expreso del empresario, instituir subagentes. Las relaciones entre agente y subagente son regidas por este Capítulo. El agente responde solidariamente por la actuación del subagente, el que, sin embargo, no tiene vínculo directo con el empresario.”

La palabra sub agente, deja mucho que desear. El contrato de agencia es en cierta manera” intuitu personae”, y aunque se celebre por internet, las cláusulas predispuestas no pueden cambiarse. El sub agente, como le llama el mencionado artículo, no puede tener vinculación alguna con el empresario. Mas aún: no existe el sub agente. Si mediante el uso de un dependiente se violan las obligaciones predispuestas por el empresario, la causal, es la rescisión y resolución del contrato de agencia. No hay otra alternativa.

 

Casos excluidos de esta suerte de regulación legal. Conclusión.

 

Señala el art. 1501 del CCC. “Las normas de este Capítulo no se aplican a los agentes de bolsa o de mercados de valores, de futuros y opciones o derivados; a los productores o agentes de seguros; a los agentes financieros, o cambiarios, a los agentes marítimos o aeronáuticos y a los demás grupos regidos por leyes especiales en cuanto a las operaciones que efectúen.”

Es la disposición más razonable de todas. El legislador debió tocar a muy grandes rasgos el contrato de agencia, no dotándole de ideologías, de tecnicismo, de semejanzas con otros contratos, de plazos tan genéricos para la cantidad de contratos que tiene que abordar en su especificidad, que fueron producto de muchos años de evolución doctrinaria y costumbres comerciales que nos han ayudado mucho. El art. 1501 señala, lo que siempre ha sido una constante en la legislación regulatoria argentina: ir a las especificidades, dejando en términos genéricos los contratos de agencia y no llenarlo de especificidades para luego tener que hacer excepciones.

 

 

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