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HOMICIDIO, LESIONES, DAÑOS, DEMÁS DELITOS LOS RECLAMOS CIVILES - PROBLEMAS QUE SE PLANTEAN. DESCARGA EN AUDIO TEXTO IMPLICA QUE LO PUEDE ESCUCHAR AL TEMA POR INTERNET O DESCARGAR ESTE CONTENIDO EN AUDIO EN SU PC. 

POR LA DRA. MÓNICA VIVIANA BREGLIA ARIAS

 

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EL JUICIO PENAL Y SU RELACIÓN CON EL CIVIL, PROBLEMAS QUE PLANTEA.

Es bastante habitual, como por ejemplo, en casos de homicidio por siniestro de tránsito, que se inicien dobles acciones judiciales, penales y civiles. Muchos suponen que ganando el juicio penal pueden reclamar por los daños y perjuicios ocasionados y, consecuentemente, ganar el juicio civil.

Hay varias observaciones que merece esta costumbre:

El llamado "principio de prejudicialidad" establecido en los arts. 1101 y 1102 del Código Civil,  no importa otra cosa que, los jueces no entren en contradicción entre sí. En una contradicción lógica, quiero decir, por una razón institucional, o de Estado, o de interés público: El Poder Judicial no puede tener dos voces. Por ende, las consecuencias del juicio penal pasan a tenerse como válidas en todas sus partes en el juicio civil. Si, por ejemplo, una persona es absuelta en el fuero penal, por haber mediado culpa de la víctima, eso trae graves consecuencias en el proceso civil en el que reclamamos por los daños y perjuicios que nos han ocasionado. Incluso, si algo no ha sucedido y el juez penal la tiene como ocurrida, o viceversa, el juez civil, mal que a él personalmente, le pueda pesar, tiene que sostener la misma tesitura que el juez penal, no le puede contradecir a éste. Los artículos no señalan exactamente eso, sino que dicen:

"ARTICULO 1101 - Si la acción criminal hubiere precedido a la acción civil, o fuere intentada pendiente ésta, no habrá condenación en el juicio civil, antes de la condenación del acusado en el juicio criminal, con excepción de los casos siguientes:

 

1º. Si hubiere fallecido el acusado antes de ser juzgada la acción criminal, en cuyo caso la acción civil puede ser intentada o continuada contra los respectivos herederos;

 

"2º. En caso de ausencia del acusado, en que la acción criminal no puede ser intentada o continuada.

 

 

"ARTICULO 1102 - Después de la condenación del acusado en el juicio criminal, no se podrá contestar en el juicio civil la existencia del hecho principal que constituya el delito, ni impugnar la culpa del condenado"

 

 

Ahora bien, el principio de "tipicidad" que rige en materia penal, obliga a los especialistas, justiciables, jueces, abogados, fiscales, etc., a observar las cuestiones de conducta desde ángulos distintos. La conducta que el Código Penal reprime es la "típica" entendiendo por tal, a la que esta perfectamente descripta en la norma penal. Si matices diferentes, de cierta envergadura, hacen que la conducta incriminada, sea algo diferente de la prevista en el Código Penal, no hay delito. Por otro lado, el concepto de "dolo" y de "culpa" como elementos subjetivos o psíquicos, también tienen diferencia con iguales conceptos que en el fuero civil.

La culpa y el dolo en el fuero penal debe ser fehacientemente comprobada. No puede intuirse, como tampoco deducirse discrecionalmente. Sólo la clara evidencia, a partir de la prueba, y del examen de la conducta incriminada, hacen a ésta culposa o dolosa.

 

En el fuero civil, la cuestión es distinta:

Respecto de la culpa, estamos hablando de cuestiones también subjetivas o psíquicas, se pueden extraer tanto de la conducta, de las probanzas claras y evidentes del expediente, como también pueden ser inducidas a partir de probanzas que no sea netas en el proceso civil, tal como la declaración de un testigo aunado ello a una suerte de indicios que hacen presumir la existencia de culpa.

Respecto del dolo: el elemento intencional no hay distinciones. Es mas el Código Civil establece en el 931 del Código Civil que "Acción dolosa para conseguir la ejecución de un acto, es toda aserción de lo que es falso o disimulación de lo verdadero, cualquier artificio, astucia o maquinación que se emplee con ese fin."

El art. 932 señala los requisitos de ese dolo estableciendo; "Para que el dolo pueda ser medio de nulidad de un acto es preciso la reunión de las circunstancias siguientes: 1ª. Que haya sido grave; 2ª. Que haya sido la causa determinante de la acción; 3ª. Que haya ocasionado un daño importante;  4ª. Que no haya habido dolo por ambas partes."

El dolo, al que define, y circunscribe, está vinculado con los actos jurídicos, esto es, los actos voluntarios y libres que producen efectos jurídicos.

Las palabras "acto" y "nulidad" obedecen a que el dolo civil esta conceptualizado dentro de su "LIBRO SEGUNDO", "DE LOS DERECHOS PERSONALES EN LAS RELACIONES CIVILES", por lo cual, se definen obligaciones, parámetros para su adquisición, novación, transformación, extinción, etc. Pero no por ello deja de ser el concepto "dolo", como un elemento intencional claro y evidente.

El dolo penal, mas simple o mas claro, o sea la simple intencionalidad, se refiere a dicha intencionalidad en la comisión de un delito y la conducta debe estar precisa y ajustada a la descripta en el Código Penal. El dolo civil, aunque intencional también, es de mas amplia gama de posibilidades, incluyendo, los hechos generadores de responsabilidad que no provienen de contrato alguno, o de contratos o de hechos no considerados específicamente en norma civil alguna, sino analógicamente, lo que difiere sustancialmente, del encuadre de la conducta penal. Esta debe ser, como dije, específicamente contemplada en la norma penal. Mientras que el Código Civil permite la aplicación analógica de hechos o de actos no específicamente contemplados.

Así el art.16 del Código Civil refiere a que: "Si una cuestión civil no puede resolverse, ni por las palabras, ni por el espíritu de la ley, se atenderá a los principios de leyes análogas; y si aún la cuestión fuere dudosa, se resolverá por los principios generales del derecho, teniendo en consideración las circunstancias del caso."

Esto no está admitido en el Derecho Penal.

Consecuentemente pueden coexistir procesos penales y civiles respecto del mismo hecho, pero, si respecto de un hecho alegado que constituya crimen, la justicia penal se ha expedido en el sentido de su no existencia, podemos tener algún un problema.

 

En primer lugar, y como he señalado, el mencionado "problema" ha de referirse a que las consideraciones del juez penal respecto a los hechos, no pueden ser negadas, por este tema de que la justicia no puede contradecirse y debe tener una sola voz. Las consideraciones respecto de los hechos en materia penal, son hechos, sin mas, para la justicia civil.

 

Pero aquello en lo cual la justicia penal, no se ha expedido, deja abierta la posibilidad del planteo en sede civil, sea de los hechos, sea de los elementos dolo o culpa. Y pudiera existir una conducta "no culposa" para el fuero penal, en cuanto al delito se refiere, pero "culposa" para el fuero civil en cuanto a otras responsabilidades que no son delitos del Derecho Criminal.

 

Lo que, por ejemplo, podemos decir, no constituye el delito de "incumplimiento a los deberes de funcionario público", puede, sin embargo, generar responsabilidad civil, a título de dolo, o de culpa.

 

Sentado lo expuesto, cabría preguntarse ¿Que responsabilidad podría imputarse a quien respecto de un mismo hecho, materia de debate en ambos fueros, la justicia penal se ha expedido respecto a la falta de culpa o de dolo? La respuesta ya la he mencionado. Resta saber qué consecuencias trae aparejada la sentencia penal en la cual, se ha decretado la culpa de una víctima de un delito, respecto de lo cual, su envergadura es tal, que impide el reproche penal.

 

Al respecto la problemática en este caso habrá de tener que decidirse por la falta de culpa en el fuero civil.

En el Derecho Penal, no siempre la culpa de la víctima, en la comisión de un delito, hace a éste, no culposo o doloso. Si por ejemplo, conduzco una bicicleta con una mano, con la otra hablo por medio de un celular, no miro bien, pero un automóvil en exceso de velocidad me atropella y, por causa de la conducta negligente del conductor de la bicicleta, las lesiones que la víctima ha sufrido, son aún peores que las que hubiesen ocurrido de conducir con ambas manos y atención, la responsabilidad penal será por culpa igualmente, dado que no existen para la consideración del hecho punible, "culpas concurrentes", divididas en porcentuales. La culpa eximente de responsabilidad penal, debe ser exclusiva de la víctima. Esto sin perjuicio de que, respecto de la pena, habrá de evaluarse una menor. Pero no es éste el objetivo de la exposición.

 

En cambio en el fuero civil, podemos hablar de "culpas concurrentes", estableciendo en el hecho dañoso, la participación que ha tenido uno u otro en lo que a culpa se refiere. Esa participación se puede medir en porcentuales.

 

La cuestión estaría situada en el hecho de que si la absolución del denunciado, querellado, o como querramos llamarle, se ha basado en la culpa exclusiva de la víctima - no puede ser de otra manera -, no existe culpa penal como, tampoco, civil. ni consiguiente responsabilidad en torno a los daños y perjuicios que podemos perseguir en el fuero civil a fin de resarcirnos de los daños ocasionados.

 

De allí lo peligroso del tema en torno a la instancia penal. Y a veces debemos elegir, entre un fuero o el otro, a fin de no correr riesgos en el proceso civil, y, por ende, costas en nuestra contra.

 

No obstante lo expuesto, la decisión del juez penal, respecto del análisis de los hechos y de la conducta, puede ser tomada por "orfandad probatoria",

Si de los autos penales surge que no existen elementos probatorios suficientes para la incriminación penal, por insuficiencia de los mismos, puede sin embargo plantearse la prueba acabada de los hechos en el fuero civil, pues, el fallo penal, siempre refiere a las probanzas que tiene y en tal sentido emite un fallo, el cual no se encuentra contradicho por la justicia civil, en tanto y en cuanto si las constancias penales son huérfanas, el sentido de la sentencia absolutoria debe ser así entendida. Esto es resistido, estadísticamente, los jueces, la jurisprudencia, consideran, que si media absolución, aunque exista orfandad probatoria, respecto de un hecho materia de debate en el fuero civil, no podrán producirse ni alegarse mas pruebas en dicho fuero. Sin embargo, en la práctica civil, siguen produciéndose pruebas,

 

La solución es lógica, pues, la justicia penal, dirimiría el asunto por el lado de la "duda" ante la orfandad probatoria. Pero si encuentra elementos que son suficientes como para absolver, sin "duda", entonces habrá que admitir, cueste lo que cueste, que no existen elementos incriminantes tampoco en el fuero civil.

 

Ahora bien, discrepo bastante con esta opinión, y la práctica tribunalicia, nos lleva a los abogados a temer una acción por daños y perjuicios aún respecto del absuelto, cualquiera fuere la razón, cuando media orfandad probatoria.

 

Siempre, si vamos al caso, existe "orfandad probatoria", puesto que es imposible reunir todos los elementos de prueba que, tal vez en un futuro, podamos disponer. Así que el principio de la "absolución penal por la duda" ( del magistrado ), tiene que ser establecida casi como un principio, salvo excepciones, ya que el delito es mucho mas rápido que el accionar de la justicia.

 

Sin embargo existen orfandades probatorias, creadas a partir de la base de la falta de investigación, como otras creadas gracias al rápido accionar del delincuente y, las sentencias penales, se basan en los elementos que tienen pobremente incorporados a la causa. De allí que, en muchísimos casos, la duda, es la norma, no la excepción. Mas de una sentencia penal no condena por la duda de los jueces aunque no la expongan, o porque creen que tienen incorporados todos los elementos inculpantes o eximentes.

 

Si se trata de elementos inculpantes, respecto de los cuales se verifica, posteriormente, su falta cabal de idoneidad como elemento de prueba, se permite la revisión de la cosa juzgada, o sea de la sentencia, aún cuando la misma haya quedado firme, y aún cuando el reo cumpla la sentencia.

 

Pero no se comprende la posición que no admite la situación inversa, o sea, aquellos elementos que obran en la causa, y que hacen a la exención de responsabilidad penal, cuando en el fuero civil, podría demostrarse, por cualquier de los medios de prueba admitidos en el fuero penal, la culpa clara del victimario. No existe para este caso revisión de la sentencia penal.

 

Pero el hecho de que no exista dicha "revisión", esto no debería impedir, y por ello la práctica de seguir el debate civil, las probanzas en el fuero aludido.

 

Dentro del punto de vista lógico, no se contradice al juez penal en tanto y en cuanto, si bien conforme a las constancias adunadas a la causa penal, corresponde la absolución del imputado en la comisión de un delito, no corresponde "su absolución atento a las nuevas constancias que se han incorporado".

 

Esto significa que, dentro del punto de vista de la logicidad de las consideraciones penales y civiles, no existiría contradicción, en tanto un juez absuelve sobre la base de su prueba, la cual el juez civil debe respetar y hacer suyos sus argumentos. Pero puede argumentar, que, si bien dichos argumentos son dignos de crédito, de confiabilidad desde el punto de vista judicial, y aún, que por ellos, corresponde su absolución, obran en la causa civil, otros nuevos elementos probatorios que hacen a la responsabilidad civil del imputado a titulo de dolo o de culpa.

 

Y estos nuevos elementos probatorios, no afectan la declaración de inocencia del imputado de un delito, desde que no existe en nuestro ordenamiento legal revisión de la cosa juzgada penal, cuando la sentencia es absolutoria. Pero no se está hablando de eso: se está diciendo que sin mediar revisión de esa cosa juzgada, se emite otra que no importa revisar la cosa juzgada penal, por lo que tampoco hay contradicción desde ese ángulo.

 

Esto, en especial, cuando las partes y sus letrados, admiten el debate, nuevamente, reabriéndolo, sobre aspectos que ya fueron considerados en el fuero penal, y, en el caso, por decisión libre de las partes, el juez civil debe admitir toda clase de pruebas. Pero en su pronunciamiento, no debe contradecir al juez penal, solamente añadir o aludir, directa, o indirectamente, que, respecto de la sentencia penal, la misma es correcta, desde el punto de vista de sus elementos de prueba respecto de los cuales ha mediado absolución penal. Pero puede decir, de todo aquello que incrimina, a tenor de las nuevas pruebas, civilmente al demandado por lo daños y perjuicios ocasionados.

 

Esta posición es resistida por muchos letrados y jueces. Pero sin embargo existe lo que se llama "prejudicialidad inversa", que se da en aquellos casos en los que la justicia penal, no puede pronunciarse sin la respectiva sentencia del juez civil.

 

De tal manera, que, en los concursos o quiebras, es necesario que el juez civil, o comercial, "verifique" previamente la existencia de una obligación para que sea posible hablar del delito de evasión o del quebrado en fraude a los acreedores, lo cual constituyen delitos, que posteriormente van a ser examinados en el fuero penal. Sin embargo, este último fuero, puede investigar con mayor alcance, y hacerse de mas elementos probatorios, que el juez civil, tanto para absolver como para condenar.

 

Y siendo esto así, no se ve la razón por la cual, se dice que se entra en contradicción lógica y no lo es.

 

Hay un motivo adicional y fundamental, por el cual, puede adicionarse prueba civil, relativa a la culpabilidad del demandado incriminado de un delito y absuelto. El llamado "principio de la verdad material".

Este principio, o teoría, mantiene que los fueros penales y laborales, tienen, como diferencia de los fueros del Derecho Privado, incluyendo, a los comerciales y a los civiles, la observancia de la verdad por encima de la disposición que, del material probatorio, pueden hacer los litigantes.

En materia civil, o de Derecho Privado, las partes pueden decidir, en cualquier momento de la causa, abandonar un elemento probatorio. Esto no es posible en los regímenes donde campea, el principio de la "verdad material".

 

Por lo tanto, si dentro de la verdad material, quedamos en estado de orfandad probatoria, no existe ofensa al Poder Judicial, cuando un juez civil, verifica un elemento probatorio inculpante que no ha sido descubierto o determinado en el fuero penal.

 

No mediando ofensa a tal principio, se admitimos la opinión de muchos jueces y abogados, desde que la justicia está vinculada a una realidad y la función de la misma, no se agota en la letra de la ley con olvido de la efectiva y eficaz realización del derecho, pues la justicia es una virtud al servicio de la verdad y debe prevalecer sobre los excesos rituales.

 

Distinta es la solución para el supuesto normativo, donde un juez penal interpreta a una norma de una manera, y el civil de otra.

 

En este sentido, si el imputado es absuelto por haberse interpretado a la ley de una manera distinta a la que la justicia civil, habrá contradicción, y por lo tanto debe prevalecer la voz de la justicia penal o de la civil, o, en definitiva, de aquel que primero haya interpretado una norma fundamental para decidir si la persona es reprochable desde el punto de vista civil o penal. Debe, en el caso, forzosamente, existir una sola voz:  de la justicia, no pudiendo dos jueces discutir o debatir sobre el alcance o contenido de una norma y dar diferentes opiniones que hagan, en un caso, a la culpa del imputado, y al otro, a la inocencia - en otro fuero - del mismo, por mucho que se discrepe entre jueces.

 

Ahora si la norma que cita el juez civil, se refiere a otros hechos que se han verificado en el proceso por daños y perjuicios, o por la materia que fuere de reclamo civil, esta autorizado tanto un juez como el otro, a realizar sus apreciaciones, no produciéndose contradicción alguna.

 

Como dije antes, habitualmente, los letrados y las partes suelen reabrir la discursión o debate en materia civil luego de la emisión de la sentencia penal.

 

Por el llamado "principio de amplitud de la prueba" habrá de tener que concederse la pertinente, y la evaluación de la misma habrá de hacerse al momento de dictarse sentencia, pues, ese esa es la etapa propicia, para saber el juez civil, cuáles elementos de prueba debe tener en cuenta y cuáles no. Sin perjuicio de lo cual, y a los fines de ahorrar trámite y evitar acumulación de pruebas, puede, previamente, ordenar producir, la que considere faltante y desechar a aquella que considere inoficiosa.

 

En definitiva, habrá que verificar en casa caso, si conviene este tipo de doble acción ( civil y penal ), con las precauciones indicadas.