DONACIONES - SUCESION -  IMPEDIMENTOS GENÉRICOS - DONACION DISIMULADA  - LEGITIMA - ADELANTO DE HERENCIA - DONACION DE TODOS LOS BIENES - DONACION DE PARTE DE LOS BIENES - PARTE IMPORTANTE DE LOS BIENES -  BIENES FUTUROS - DONACION  FALLECIMIENTO -PRUEBA

DONACIONES Y CUESTIONES SEMEJANTES - CRITERIO PARA DISCERNIR CUANDO HAY DONACIÓN Y CUANDO NO - LA PRUEBA DE LA DONACIÓN. DESCARGA EN AUDIO TEXTO IMPLICA QUE LO PUEDE ESCUCHAR AL TEMA POR INTERNET O DESCARGAR ESTE CONTENIDO EN AUDIO EN SU PC. 

Por el Doctor Juan Carlos Muse Generch

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Prueba de la Donación.

Entrega de la cosa donada y prueba. Consentimiento del donatario.

Cosas que pueden ser donadas.

Donación de Bienes Registrables.

Supuestos encubiertos con otras figuras jurídicas.

Donación de un Usufructo.

Donación de todos los bienes.

Renuncia al usufructo.

Donación de Bienes Futuros.

Tiempo para aceptar una donación.

Donación y Liberalidad.

Supuestos de donaciones disfrazadas

Particular supuesto de Cesión

Donaciones aparentes

CONDICIÓN SUBJETIVA DE DONACIÓN

Disposiciones testamentarias para que la donación tenga efectos post mortem.

La promesa de donación

Donaciones post mortem y sujetas a condiciones

Donaciones entre cónyuges para después del fallecimiento

Donación en propiedad o Usufructo

Liberalidades y Donaciones. Su prueba.

 

Prueba de la Donación.

La donación no se presume, salvo en el supuesto del art. 1813 del Código Civil.

El mencionado artículo señala:

"En todos los otros casos, si en juicio se demandase la entrega de los bienes donados, la donación, cualquiera que sea su valor, no se juzgará probada, sino por instrumento público o privado, o por confesión judicial del donante"

 

Es por ello que la prueba de la donación salvo los supuestos enumerados, se rige por el art. 1813 del mismo cuerpo legal ( instrumento  público o privado o confesión judicial del donante, quedando excluida la prueba de testigos y la de presunciones ).

 

Existe por otra parte, una presunción de propiedad  a favor del tenedor de la cosa mueble establecida en el art. 2412 del Código Civil,  mientras  la cosa entregada no hubiese sido robada o perdida.

 

Entrega de la cosa donada y prueba. Consentimiento del donatario.

 

Para que exista donación de cosa mueble es necesaria la tradición de la misma, salvo aquellos supuestos en que la cosa haya sido antes dada por otro concepto, como por ejemplo, depósito, comodato, etc.

 

En estos casos, la prueba de la entrega no  se rige por las normas del art. 1813 mencionado y puede ser probada por cualquiera de los medios de prueba comunes y corrientes, sin formalidad alguna.

 

Aunque se trate de donaciones manuales, las mismas no dejan de participar de su carácter consensual que caracteriza el contrato. Es que la donación necesita de la aceptación del donatario.

 

Conforme dispone el art. 1817 del Código Civil si quien transmitió la cosa mueble alegue que el detentador la tiene,  en virtud de otro título, por ejemplo depósito, préstamo, etc, debe él acreditar que la donación no ha existido, dicha disposición permite todo medio de prueba.

 

Como puede observarse,  si bien es cierto, que salvo excepciones los medios de prueba de la donación están restringidos existen excepciones a esa regla y presunciones a favor de quien detenta la cosa.

 

De este sistema quedan excluidas las acciones de sociedades, en tanto y en cuanto, no existan transferencias al portador.

En cuanto a los muebles registrables ( vehículos automotores, aviones, embarcaciones, etc. ) siempre se requiere la formalidad escrita, como elemento de prueba de la mencionada donación.

 

Cosas que pueden ser donadas.

 

Pueden ser donadas, tanto las cosas como los bienes, puesto que la palabra cosa se toma en el sentido más extenso, abrazando todo lo que pueda ser parte de un patrimonio,  cosas corporales o derechos, con tal que sean susceptibles de enajenación  y de ser cedidos.

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Cuando se trata de bienes registrables, la donación habrá de tener forma en los casos previstos para cada tipo de registro.

 

 

Donación de Bienes Registrables.

 

Si se tratare de cosas muebles no registrables o bienes - o sea derechos - y derechos sobre  inmuebles, solamente se puede admitir que hubo donación en tanto y en cuanto se cumplan con las formalidades prescriptas para cada traspaso de dominio.

Si se trata de bienes inmuebles  o derechos sobre los mismos, la cuestión se regirá por lo prescripto en el art. 1810 del Código Civil, que exige la formalidad de la escritura pública para algunos supuestos que enumera:

Deben ser hechas ante escribano público, en la forma ordinaria de los contratos, bajo pena de nulidad:

“1°. Las donaciones de bienes inmuebles;

2°. Las donaciones de prestaciones periódicas o vitalicias.

En el mismo sentido lo expone el art. 2812, 3128, y, entre otros, el art. 1183 del Código Civil..

 

Empero el art. 1185 del Cód. Civil prevé: "Los contratos que debiendo ser hechos en escritura pública, fuesen hechos por instrumento particular, firmado por las partes, o que fuesen hechos por instrumento particular en que las partes se obligasen a reducirlo a escritura pública, no quedan concluidos como tales, mientras la escritura pública no se halle firmada; pero quedarán concluidos como contratos en que las partes se han obligado a hacer escritura pública"

 

 

De ello surge, para algunos autores que, si no se hiciere la escritura pública, si bien no hay donación, queda a favor del beneficiario en una expresión de voluntad realizada en documento privado la facultad de accionar judicialmente, para que la donación quede perfeccionada conforme prevé dicho artículo.

 

Personalmente no estoy de acuerdo, si quien hizo la donación, lo ha hecho por instrumento privado, como la donación es un acto de beneficencia a un tercero, puede desistirse. Al respecto el contenido del art. 1810 constituye una ley especial, que impide la aplicación del 1185.

 

Supuestos encubiertos con otras figuras jurídicas.

 

Suele verse contratos como de venta, permuta o cualquier otro, que aparentan ser tales.

En estos casos, hay que examinar primeramente la onerosidad que el contrato contiene y si se advierte la falta de la mencionada onerosidad, es de aplicación el artículo 1437.

 

Este artículo específicamente señala:

"Si el crédito fuese cedido gratuitamente, la cesión le será juzgada por las disposiciones del contrato de donación, que igualmente no fuesen modificadas en este título"

 

 

Donación de un Usufructo.

 

El art. 1801 del Código Civil establece que la donación tiene que tener por objeto la transmisión del dominio de las cosas y el inciso 8vo. del art. 1791 del Código Civil excluye de la donación en forma expresa todos aquellos actos que no tengan por objeto transferir el dominio de las cosas.

 

Por consiguiente el usufructo está excluido de la posibilidad de ser donado, si bien existe alguna disidencia doctrinal: es el caso de Belluscio, quien considera que un contrato de esa naturaleza  sería innominado y les resultarían aplicables  las normas referidas a la donación, señalando que puede haber “otros actos cuyo fin sea la transmisión gratuita de derechos inmateriales “ o aún de derechos reales – como la cesión de derechos y la constitución gratuita de un usufructo, respectivamente-“.

 

Donación de todos los bienes.

 

La misma es nula, toda vez que sería como una suerte de suicidio del donante.  Lo que se trata de preservar es que la persona tenga lo necesario para su subsistencia: lugar donde habitar, ropa, alimentación, etc.

 

Por lo tanto el Código Civil sanciona con nulidad al acto por el cual, la persona dona todos sus bienes ( art.  1800 del Código Civil ), pero esto no obsta a que pueda donarse sucesivamente, en cuyo caso, la nulidad puede ser pedida a la última de las donaciones. No hay una respuesta concreta respecto a si la última donación ha sido conforme a la prohibición del art. 1800 del Cód. Civil, pero se entiende que, la última donación, será aquella respecto de la cual,  el donante, ya carezca de los elementos de subsistencia y vida digna, puesto que no necesariamente esto se produce con la última donación, pero, los autores entienden que, en este caso, debemos ir a la última y hacia la primera.

 

Renuncia al usufructo.

 

En el mismo sentido, la renuncia al usufructo, no  está prohibida. Pero sin embargo, el art. 2933 del Código Civil  permite pedir a los acreedores del usufructuario la revocación de la enajenación o renuncia del derecho del usufructuario, sin necesidad  de probar interés fraudulento.

 

Esta disposición es similar a la prohibición de donación de todos los bienes presentes, por lo que aunque esté disfrazada la renuncia a una cuestión onerosa, la misma puede constituir una donación y serle aplicable la prohibición de donar todos los bienes presentes, así el art. 1800 del Código Civil resulta aplicable para este acto.

 

También sería aplicable el art. 837 en materia alimentaria, que puede implicar una retrocesión de la donación.

Estos actos son anulables desde que necesita una investigación y sentencia judicial.

 

Es que de lo que se trata es de la protección de la persona en estos actos que pueden constituir una nulidad, en tanto afectan a la misma del debido decoro de su vida.

 

 

Donación de Bienes Futuros.

 

El Código Civil es terminante en el sentido de la prohibición de donarlos, pero se entienden por futuros los que no existen en el patrimonio del donante,  no admitiéndose  que si es factible de ser donado, el derecho actual con las expectativas de hecho que dicho derecho trae consigo

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De esta manera,   sería posible la donación de una unidad funcional, que aún no existe o la cría de ciertos animales o la cosecha de una plantación,  en condiciones en las que no se ha dado aún la preñez o la germinación porque no se trata de bienes futuros, cuando como en los casos dados, se presentan situaciones que casi necesariamente van a ocurrir. No se considera "bien futuro" o "derecho futuro" o "cosa futura" la que evidencia que la misma va a ocurrir casi seguramente.

 

La prohibición no comprende estos derechos con un futuro cierto

 

Aquellas expectativas de hecho, que no son previsibles, tanto la una como la otra está alcanzada por la prohibición a derechos eventuales, frutos de acontecimientos inciertos que podrían suceder, los que generan o pueden generar ciertas expectativas jurídicas serían donables.

 

Igualmente la liberalidad admitida será juzgada en todo caso a la luz del artículo 1800 del Código Civil,  cuando dichas expectativas ciertas de suceder involucren la donación de todos los bienes presentes.

 

Tiempo para aceptar una donación

 

Cuando la donación ha sido aceptada, esta surte todos sus efectos jurídicos, aun cuando el donante la ignore e incluso, cuando el mismo falleció.

 

Donación y Liberalidad

 

La nota al artículo 1791 del Código Civil señala que “sea cual fuere  el desinterés de una de las partes, sea cual fuere el beneficio de la otra, donde no hay enajenación no hay donación”. De donde se sigue que no todas las liberalidades son donaciones.

 

Podemos considerar como liberalidad el dejar transcurrir el tiempo fijado para la prescripción adquisitiva de un derecho sobre una cosa o la inacción judicial tendiente a hacer valer derechos de nuestro patrimonio. Tales actos son considerados, genéricamente,  como desinteresados y no constituyen en principio, donación.

 

De la misma manera la renuncia a una hipoteca que está garantizando un crédito. Y en estos ejemplos,  es carga del acreedor, el probar que hubo una donación encubierta, a la inversa de la carga de la prueba de la donación en sí.

 

Otros contratos, como la locación de servicios o de obra,  pueden ser considerados como meras liberalidades, aunque en esencia  sean contratos onerosos, pueden obedecer a otros motivos que no sean enajenaciones con miras de mejorar la situación de terceros por razones subjetivas bastante cuestionables.

 

Otra situación, puede plantearse, en cuanto a las cesiones recíprocas, que pueden llegar a hacerse en un condominio o bajo el régimen de la propiedad horizontal, supuestos en los cuales, muchas veces, la voluntad no era el ejercicio de una liberalidad, sino acordar, por ejemplo situaciones de ocupación o de vivienda. Vale decir, que no toda liberalidad constituye donación, lo primero es el género, lo segundo, la especie. En cada caso habrá que advertir si la voluntad subjetiva de quien hizo el acto liberal. ha tenido en mira cuestiones que incluso, pueden ser extrapatrimoniales.

 

Supuestos de donaciones disfrazadas.

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La cesión gratuita de un crédito. De conformidad al art. 1437 del Código Civil, dicho contrato se juzga conforme a las reglas de la donación.

 

También se habla de la renuncia a una deuda, pero como las deudas son prestaciones pendientes de ser ejecutadas, no son pasibles de ser renunciadas, pero si los derechos que originan esa deuda y, para que esos derechos se extingan es necesaria la participación del deudor y del acreedor.

 

La deuda renunciada, sostiene el autor Belluscio, puede ser repudiada por quien debe, y puede ocasionar una acción judicial del deudor consignando judicialmente la suma debida.

 

En cuanto a la repudiación de una herencia o legado con miras de beneficio a terceros, probado este último extremo, será considerado el acto como de donación. Siempre debemos mirar el interés subjetivo como razonable.

 

En este sentido el art. 1437, genéricamente establece:

Si el crédito fuese cedido gratuitamente, la cesión le será juzgada por las disposiciones del contrato de donación, que igualmente no fuesen modificadas en este título”.

O lo que es lo mismo que decir, que, cualquiera fuere la denominación que se le diere, cesión, transferencia, abandono de la cosa, lo que podemos entender que el acto es una donación siempre que un tercero se beneficie del mismo.

Mientras no se encuentre motivado, en otras cuestiones, será considerado el acto como de donación.

 

Particular supuesto de Cesión

 

Muchas veces, o casi todas ellas, son expresadas las cesiones, con una porción de onerosidad, a veces risible, con lo que estamos en presencia de una donación encubierta. Para este tópico juega el art. 1827 del Código Civil que expresa:

 

 “Las donaciones con cargo de prestaciones apreciables en dinero, son regidas por las reglas relativas a los actos a título oneroso, en cuanto a la porción de los bienes dados, cuyo valor sea representado o absorbido por los cargos; y por las reglas relativas a las disposiciones por título gratuito, en cuanto al excedente del valor de los bienes, respecto a los cargos.”.

 

O lo que es lo mismo que decir, que, en la proporción onerosa, se regirá por las disposiciones a título oneroso, y en lo restante por las reglas de las donaciones, siendo, que habrá compensación por la parte onerosa, pero en fin, nulo el acto nuevamente, sólo habrá compensación por el segmento oneroso de la cesión.

 

Donaciones aparentes.:

 

Lo mismo sucede a la inversa, existen donaciones aparentes, como por ejemplo donaciones con tantos cargos, o sea obligaciones que cumplir, que son casi iguales o superiores en la onerosidad al acto del que se dice donación. Para estos supuestos prevé el art. 1828 del Código Civil:  “Cuando la importancia de los cargos sea más o menos igual al valor de los objetos transmitidos por la donación, ésta no está sujeta a ninguna de las condiciones de las donaciones gratuitas”

 

CONDICIÓN SUBJETIVA DE DONACIÓN:

 

Para examinar cada supuesto, tenemos que ver si hubo intención de donar ( ánimus donandi ). Los malos negocios, no están vedados, y por lo tanto, no pueden ser juzgados como donaciones, por lo que las acciones de recupero de lo donado – o su valor real – no tienen sentido si no ha existido esa voluntad. Pero en todos los casos, no basta con un ánimus dómini, salvo que entendamos por tal, a aquel en el que razonablemente pudo haber donado, por razones, por ejemplo, muy personales del donante, que no constituyan un acto ligero.

 

Disposiciones testamentarias para que la donación tenga efectos post mortem.

 

También las donaciones pueden ser establecidos en un testamento, en vida, aceptado el mismo por el donatario, para después del fallecimiento del testador, o sin conocimiento de este último.

 

Pero hay que tener en cuenta que no es delegable la facultad de donar ni de una forma ni de otra. Lo establece el art. 3619 del Código Civil cuando señala “Las disposiciones testamentarias deben ser la expresión directa de la voluntad del testador. Este no puede delegarlas ni dar poder a otro para testar, ni dejar ninguna de sus disposiciones al arbitrio de un tercero”

También en estos casos se prescinde de la denominación que se le otorgue al acto unilateral del donante. Así lo expresa el art. 3606 del Cód. Civil:  “Toda persona legalmente capaz de tener voluntad y de manifestarla, tiene la facultad de disponer de sus bienes por testamento, con arreglo a las disposiciones de este Código, sea bajo el título de institución de herederos, o bajo el título de legados, o bajo cualquiera otra denominación propia para expresar su voluntad

 

La promesa de donación.

 

La misma se tiene por inválida conforme prevé el art. 1790 del Código Civil:  “Si alguno prometiese bienes gratuitamente, con la condición de no producir efecto la promesa sino después de su fallecimiento, tal declaración de voluntad será nula como contrato, y valdrá sólo como testamento, si está hecha con las formalidades de estos actos jurídicos” Para toda la doctrina es inaceptable hablar de “promesa de donación”, de todas manera, no es válida ni la promesa en sí misma, ni menos aún, sujeta a una condición suspensiva, de un hecho a ocurrir. Mas si tiene las formalidades de un testamento vale como testamento pero no como promesa de donación.

 

Sin embargo se acepta que la condición suspensiva sea la de la muerte primera del donante.

 

En el caso, si se tratare de inmuebles, rige al respecto la formalidad de  la escritura pública. Y en el supuesto de recaer la donación sobre inmueble, y tratarse de un testamento ológrafo, esto es, el convencional, no formalizado por escritura pública, conforme alguna  doctrina es necesaria la autenticación de la firma por escribano público, juez de paz, o algún funcionario competente, ya que por imperio de lo dispuesto por el art. 1810 del Cód. Civil, que, comovimos, señala “Deben ser hechas ante escribano público, en la forma ordinaria de los contratos, bajo pena de nulidad:

“1°. Las donaciones de bienes inmuebles;

2°. Las donaciones de prestaciones periódicas o vitalicias.

Respecto de los casos previstos en este artículo no regirá el artículo 1185.

Las donaciones al Estado podrán acreditarse con las constancias de actuaciones administrativas.

Si bien el artículo mencionado es claro, se pone en tela de juicio la validez de un testamento ológrafo en este sentido. No obstante se acepta el reconocimiento judicial. Por consiguiente es pacífica la doctrina a que, en cuanto a la aceptación, la misma debe ser realizada por escritura pública, o bien, abierto el proceso sucesorio, mediante la aceptación judicialmente realizada, de dicha donación.

Hay que poner de relieve, el especial cuidado que debe tenerse al respecto, en cuanto a la inscripción de testamentos en el Registro, las disposiciones técnico registrales.

 

Donaciones post mortem y sujetas a condiciones.

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Se pueden someter a condiciones ciertas donaciones que van a surtir efecto post mortem.  A las mismas se refiere el art. 1803 del Código Civil que transcribo a continuación:  “No se reconocen otras donaciones por causa de muerte, que las que se hacen bajo las condiciones siguientes:

 

1°. Que el donatario restituirá los bienes donados, si el donante no falleciere en un lance previsto;

2°. Que las cosas donadas se restituirán al donante, si éste sobreviviere al donatario”

Hay disidencia doctrinaria en cuanto a la categorización de estas donaciones:  ( “donaciones modales”, las llama Spota, “condiciones resolutorias”, considera Belluscio ). Belluscio considera que la cosa puede no ser entregada, pero que existe un derecho sobre la misma en cabeza del donante ( Código Civil, tomo 9, comentario al art. 1803 ), pero estas condiciones, como son hechos que necesariamente sucederán, tienen validez conforme hemos visto al tratar el tema de la donación de los bienes futuros.

 

Donaciones entre cónyuges para después del fallecimiento.

 

Las mismas están regidas por los artículos 1232 a 1235 del Código Civil:

ARTICULO 1232 - Para juzgarse inoficiosas las donaciones que los esposos hicieren de los bienes que dejaren a su fallecimiento, se observará lo dispuesto en los arts. 1830 y 1831.

ARTICULO 1233 - Si las donaciones que los esposos hicieren de los bienes que quedaren al fallecimiento de alguno de ellos fuesen de bienes determinados, muebles o inmuebles, no podrán éstos ser enajenados durante el matrimonio, sino con el consentimiento expreso de ambos cónyuges.

ARTICULO 1234 - Estas donaciones subsistirán aun en el caso que el donante sobreviva al donatario, si éste dejare hijos legítimos. Pero si no quedaren hijos legítimos del matrimonio o de otro matrimonio precedente, el donante podrá revocarlas. Si no las revocare en vida, o por su testamento, la donación pasará a los herederos del donatario.

Lo establecido en este último artículo es materia sucesoria, se trata de un cónyuge que es el beneficiario de la donación y que ha fallecido. En el caso se da lo que se denomina “derecho de representación”, lo cual significa que los herederos del cónyuge pueden presentarse y reclamar los derechos de lo donado al cónyuge prefallecido, aceptando, en nombre del fallecido la donación realizada. El sistema se aparta así, de los casos generales reglados, donde las condiciones son impuestas por supervivencia del uno al otro. En este caso no se da tal parámetro.

En lo que concierne a hijos legítimos o ilegítimos, esto ha sido completamente reformado, de modo que no hay distinción entre uno y otro ni es posible hacerlas ya.

ARTICULO 1235 - La donación que el esposo hiciere a la esposa, o la que uno u otro hiciere al cónyuge de los bienes que deje a su fallecimiento, no necesita para su validez ser aceptada por el donatario.

Esto no significa un acto unilateral, a pesar del texto legal, puede repudiarse la herencia, y, si se la acepta, puede repudiarse el bien respecto del cual, hay donación. De modo que sólo la apertura de la sucesión silente en este sentido, puede traer como consecuencia, la transmisión de los derechos donados, pero no en el caso de oposición expresa a la aceptación de lo donado.  Y aún, lo donado, puede ser aceptado en forma silente, con beneficio de inventario, lo que significa que los acreedores del causante solamente pueden cobrar sus créditos del acervo hereditario y no extender sus posibilidades de accionar contra los herederos más allá de dicho acervo.

 

Esta es una de las factibles convenciones matrimoniales, perfectamente lícita, y si se excediere del porcentual asignado en legítima sucesoria ( es decir, la porción indisponible de los que gozan con un porcentaje fijado por la ley ), respecto de lo donado, se lo avalúa y se lo reduce, pudiendo llegar a supuestos de condominio con los demás herederos. A esto nos hemos referido al tratar el tema de la legítima, para lo cual, puede ir directamente al texto de nuestra exposición haciendo clic aquí.

Por lo demás participa de las características de todas las donaciones y el marco regulatorio es el mismo.

 

Donación en propiedad o Usufructo.

 

El art 2812 señala que El usufructo se constituye:

1º Por contrato oneroso o gratuito;

2º Por actos de última voluntad;

3º En los casos que la ley designa;

4º Por prescripción.

Como las donaciones tienen por objeto transferir el dominio de una cosa,  la transmisión gratuita de un usufructo no puede constituir una donación, pero puede ser juzgada como “liberalidad” resultando de aplicación meramente analógica las normas referentes a la donaciones. Pero si lo que se transmite por donación es la propiedad y no el uso y goce de la cosa, o sea el usufructo, estamos hablando de una donación, lo que sucede es que la reserva del usufructo hace pensar en un acto de mera liberalidad, por lo que, si se toma como donación habrá que estarse a las reglas que en materia de prueba rigen para la misma, mientras que si se lo considera como liberalidad, habrá que acreditar que, de parte del donante hubo una intención de beneficiar a un tercero y las motivaciones tenidas en cuenta y los márgenes de razonabilidad de las mismas.

 

En mi opinión ninguna duda me cabe que el hecho de que sea un contrato a título gratuito, al transferirse el dominio de la cosa donada, es una donación e incumbe probar a quien considere que no lo es, el ánimo se no beneficiar a un tercero que pudo haber tenido el cedente de la propiedad.

Liberalidades y Donaciones. Su prueba.

Conforme hemos visto y salvo excepciones la donación se puede probar conforme a la regla del art. 1813 del Código Civil, con las excepciones expresadas. Y el resto de las liberalidades conforme se acredite por parte de los terceros interesados en los bienes del donante, el mencionado animus domini, y los márgenes de razonabilidad que motivaron a la liberalidad y al respecto gozan de todos los medios de prueba sin las limitaciones impuestas en el mencionado artículo del Código Civil.